Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65
Autores: Banco de la República
Edición original:
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Notas:
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65

O gloria inmarcesible, o júbilo inmortal: una de dos

 

Titulo del libro: Santa Fe: 60 años (1941-2001)

Autor: |Víctor Diusabá Rojas y Guillermo Ruiz Bonilla
Editorial: Santa Fe Corporación Deportiva, Bogotá, 2001, 205,págs., il.

 

A M.C.
Fue en los tiempos en que |fútbol se escribía |foot-ball y al centro medio, que era el rey del campo, se le llamaba center-halfback. Ocurrió hace sesenta años. Sesenta y cuatro, para ser más exactos. El 28 de febrero de 1941 se reunieron en Bogotá quince amigos y, según reza el acta constitutiva, "resolvieron crear un Club Deportivo de Foot Ball Association que llevará por nombre Club Independiente Santa Fe". Casi todos ellos eran alumnos o ex alumnos del Gimnasio Moderno, un colegio surgido en 1914 de liberales, católicos progresistas y masones como reacción ante la educación confesional y conservadora de la época.

El nacimiento del "Santafecito lindo", como dice el grito popular con más cariño que espíritu guerrero, marcó una etapa en el fútbol colombiano. Fue, por una parte, la formalización del club que en 1948 iba a ganar el primer campeonato profesional de fútbol en Colombia. Y fue, por otra, la consagración de la universalidad de este deporte que une a los hinchas de una misma bandera por encima de razas, religiones, sexo y condición social. En el caso de Santa Fe, propició un fenómeno curioso que Marx no hubiera entendido pero Pelé sí: que un club forjado en el más exclusivo de los colegios de Bogotá pudiera convertirse en el emblema del pueblo llano y ganar seis campeonatos entre 1948 Y 1975.

La historia de ese tránsito de la calle 76 con carrera u a los barrios del sur y de esa recocha de amigos a uno de los conjuntos más galardonados de Colombia es la que transcurre entre las carátulas de |Santa Fe: 60 años (1941-2001), escrito por los periodistas Víctor Diusabá Rojas y Guillermo Ruiz Bonilla, y publicado por el propio club. Son 205 páginas que harán suspirar, sin duda, a los seguidores de la divisa blanca y roja, pero que disfrutarán también quienes muestran interés por la historia de nuestro fútbol.

Que nadie busque allí, eso sí, una narración neutral y crítica de la historia santafereña, como puede ser la muy completa de Jimmy Burns Marañón, periodista del Financial Times, sobre el Barcelona FBC ( |Barca: la pasión de un pueblo, Barcelona, Anagrama, 1999). El libro de Diusabá y Ruiz no habla sobre pasiones: es pasión. Los autores no se preocupan por ocultarlo, sino que lo exhiben desde la primera página, donde aparece una dedicatoria de Diusabá a su hijo Víctor Daniel, "quien vive y lleva puesta para siempre esta pasión"; dedicatoria que hace extensiva, en pareado inintencional, "a todos aquellos que se llaman santafereños, una condición que no tiene clases ni dueños".

Conviene advertir que estos renglones de reseña tampoco puedes ser neutrales. Los escribe alguien que lleva el escudo del Santa Fe grabado en el pecho y que contribuyó al libro de marras con un artículo titulado "Una cierta sonrisa", donde se exponen doce razones (deleznables) para no ser hincha del Santa Fe. También figuran en la nómina de colaboradores otros fanáticos cuya enfermedad ha sido más o menos estudiada por la psiquiatría. Entre ellos, Alfonso Cano Isaza ("Remembranzas del Santafecito lindo"), Yamid Amat ("Historia de amor"), Fernando González Pacheco ("Ser santafereño"), Ómar Rincón (-¡Santa Fe, mi religión!"), Jorge Barraza ("Santa Fe del alma"), Eduardo Arias ("Amor a la camiseta") y Alfonso Ospina Torres ("Una razón para vivir"). Por el contenido lírico de los títulos pueden ustedes juzgar el grado de fiebre de los autores.

Diusabá y Ruiz optan por una fórmula de mosaico. En vez de relatar la historia lineal del club, se detienen en algunos momentos claves y datos sobresalientes. Hay un buen capítulo sobre el nacimiento, seguido de apartes sobre los seis campeonatos que ha ganado el equipo (1948, 1958, 1960, 1966, 1971 y 1975). Luego proporciona datos del desempeño de Santa Fe en torneos internacionales, el desfile desgarrado de hinchas-escritores, y un pasajero e inevitable apartado sobre la junta que lanza el libro y el Santa Fe del 2001. Para finalizar, aparece un completo álbum de los equipos profesionales que han vestido aquel uniforme importado del Arsenal FBC inglés, una lista de extranjeros que tuvieron la gloria de militar en el Santa Fe y una "Galería de la fama" con treinta nombres y rostros legendarios: desde el gran "Maestrico" Alfonso Cañón hasta Hernando Piñeros, pasando por apellidos que constituyen un hermoso poema futbolístico: Devanni, Sekularac, Panzutto, Gottardi, Valencia, Preciado, Campaz, Perucca, Pandolfi, Waltinho, "Teto" Díaz, Prospitti, Céspedes, Pontoni, Dokú, Basílico, Perazzo, Silva, Sarnari, "Chonto" Gaviria...

Uno de los aspectos más atractivos de |Santa Fe: 60 años son sus fotografías. Llegué a contar más de 373. Algunas corresponden a acciones históricas, como aquel golazo de cabeza que anotó "Maravilla" Gamboa al enorme Amadeo Carrizo en El Campín en 1967; otras son curiosos recuerdos personales, como el de Perucca y Pontoni junto a un flamante automóvil de la época; abundan las instantáneas que recogen hervores multicolores de la hinchada; también los retratos de carné, que nos sorprenden a quienes fuimos niños en la época de El dorado, pues revelan cuán jóvenes eran en realidad esos jugadores que se nos antojaban monstruos de avanzada edad. Hay que dar tres cornetazos de aplauso -" ¡ta-ta-ta! "- a la labor de pesquisa en que se empeñaron los autores.

Curiosa y colombianamente, el libro tiene errores pequeños pero inexplicables en una edición cuidada. Creo recordar, por ejemplo, que "Copetín" Aponte dio su nombre a la historieta de Franco, y no al revés, como dice en la página 36. Ayala, portero campeón de 1966, no se llamaba Oswaldo sino -vaya usted a saber por qué- simplemente Ovaldo (pág. 45). La celebración del título de 1971, ganado en Cali frente al Nacional, no tuvo lugar en la churrasquería de Castroneves: no existió Castroneves, sino Castronovo, temible defensa argentino que, una vez retirado, siguió rompiendo huesos y partiendo carne en el delicioso asadero que fundó en la capital del Valle (pág. 61). El segundo apellido de Guillermo Cortés, uno de los mejores presidentes que ha tenido el Santa Fe, no es Franco, como señala la página 127, sino Castro. En cuanto a la honrosa expulsión de quien esto escribe cuando hacía las veces de delegado del club, según registra la foto de la página 101, debo decir que el incidente con el árbitro Orlando Sánchez no ocurrió en Cali sino en Pereira y fue, por supuesto, una injusticia. Ese día perdimos porque fue expulsado medio equipo, entre ellos el delegado. Que Dios perdone a Sánchez su parcialidad localista, porque yo no he logrado hacerlo.

Es preciso afrontar la realidad y decir que desde hace veintinueve años Santa Fe no gana un campeonato. Demasiadas cosas han pasado -muchas de ellas malas- en el fútbol colombiano, Teníamos la esperanza de que el 2001 podía clavar una nueva estrella en el firmamento rojo. Nos acercamos a la meta, pero la perdimos nosotros mismos en nuestra propia casa al fallar en los partidos finales. Nos han tocado retazos de gloria inmarcesible y momentos de júbilo inmortal, pero no siempre de forma simultánea.

Seguimos, pues, viviendo de los laureles del pasado y de las esperanzas del futuro. Si tenemos en cuenta que cada torneo de fútbol corona sólo un campeón al año, ¿no es eso acaso lo que ocurre a1 90 por ciento de los equipos del mundo? Son cientos, miles, cientos de miles de equipos. Pero para la mitad de los hinchas de Bogotá sólo hay uno por el que vale la pena luchar: Santafecito lindo.

 

DANIEL SAMPER PIZANO