Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
ENTRE LA FRIVOLIDAD Y EL
SUFRAGISMO: 1930-1953
Después de 1930 siguieron apareciendo más publicaciones
femeninas periódicas
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. Susana
Olózaga de Cabo y Ana Restrepo de Gautier en el año de 1932
fundaron en Medellín la revista Atenea la cual traía una selección
de lecturas amenas y denotaba un interés por la educación femenina
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. En 1938 circuló en Popayán la
revista Catleya, dirigida por Josefina Valencia, la hija del
maestro Guillermo Valencia
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y
redactada por mujeres; ese mismo año se empezó a publicar en
Medellín Acción Femenina, al servicio de la Acción Nacionalista
Popular, dirigida por Graciela Escobar Moreno con el apoyo de un
grupo de mujeres impulsoras del nacionalismo, del franquismo, del
nazismo y del fascismo en Colombia. Al año siguiente, también en
Medellín, el moderno Instituto Central Femenino editó la Revista
Femenina, dirigida por Tulia Restrepo Gaviria -hija del
expresidente Carlos E. Restrepo- quien por esta época se
desempeñaba como bibliotecaria de dicho plantel.
En el decenio siguiente salieron la revista Aurora en
Bucaramanga (1941-1942), editada por Alicia Harker de Carreño, en
la que colaboraron mujeres y hombres. De 1943 a 1962, en la
población antioqueña de Santa Rosa de Osos, circuló la revista
Teresita Misionera. Entre 1944 y 1962 la Escuela Normal Antioqueña
publicó en Medellín la revista Anhelos. En 1949 apareció la revista
Voces del Colegio, órgano del Colegio de la Enseñanza de
Medellín.
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Propaganda
publicada en el número 224 de marzo de 1945 en la revista
antioqueña Letras y Encajes. en pleno auge del movimiento
sufragista.
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Facsímile de una
carta en la que Baldomero Sanín Cano opina sobre el periódico
Nuestras Mujeres (núm. 2 de agosto de 1954, Bogotá).
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Fue también en la década de 1940 cuando surgió la revista
Agitación femenina, que sirvió de órgano de expresión de la lucha
por el voto femenino. Editada en Tunja bajo la dirección de Ofelia
Uribe de Acosta-y en gran parte redactada por ella- y de Lucila
Rubio de Laverde, alcanzaron a salir veinte números entre octubre
de 1944 y octubre de 1946. Se trata de una revista feminista,
preocupada por la actualidad política del país que asumió un tono
laico, crítico e irónico frente a la restringida definición
tradicional de la feminidad. Entre sus colaboradores hubo mujeres y
hombres, entre ellos los escritores, Jorge Gaitán Duran y Delio
Jaramillo Arbeláez. Era ilustrada con caricaturas, dibujos y
fotografías.
En la década de 1940 circuló Mireya, otra revista de la cual
poco se conoce, pues no parece haber sobrevivido ningún número. Lo
único que se sabe es que fue fundada, dirigida y sostenida por la
educadora y periodista santandereana conservadora Josefina Canal de
Reyes, defensora de los derechos de la mujer
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.
En febrero de 1955 apareció el periódico quincenal Verdad,
también dirigido por Ofelia Uribe de Acosta. A partir del número 14
Lucila Rubio de Laverde entró como jefe de redacción. Se trata de
un periódico ilustrado con fotografías y dibujos, que fuera de
temas tradicionalmente considerados de interés para las mujeres,
como la educación de los hijos, la moda y la cocina, divulgó textos
sobre temas como la política nacional e internacional, el
desenvolvimiento económico del país, escritos por hombres y por
mujeres. Comparado con la revista Agitación femenina, se nota que
se le concede de nuevo mayor peso a la religión. Todos los números
traían un encabezamiento en el que se lee: "Verdad es la
fuerza constructiva, que guiada por los principios eternos de la
moral cristiana, habrá de orientar la inteligencia femenina hacia
una nueva corriente ideológica dentro de un clima de equilibrio, de
cordura y de paz". Duró hasta el número 24 de agosto 18 de
1955, cuando fue cerrado por el dictador Gustavo Rojas Pinilla.
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Para los periódicos y revistas de esta fase, incluso más que
para los anteriores, la búsqueda se llevó a cabo sobre todo en
Medellín, así que pueden haber otras publicaciones similares para
las demás ciudades del
país.
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Véase Jorge Restrepo Uribe, Medellín, su origen, su progreso y
su desarrollo. Serví gráficas, Medellín, 1961, pág. 538.
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Ella fue la secretaria particular de su padre varios años. Se
interesó por la obtención de derechos para la mujer colombiana; fue
una de las organizadoras y dirigente de la Organización Nacional
Femenina; fue delegada principal a la Asamblea Nacional
Constituyente y como Ministra de Educación fue la primera mujer en
el país en ocupar ese cargo. (Véase Flor Romero de Nohra y Gloria
Pachón Castro, Mujeres en Colombia, Andes, Bogotá, 1961, pág.
117).
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Livia Stella Meló Lancheros, Valores femeninos de Colombia.
Carvajal Hermanos. Bogotá, 1966, pág. 1243.
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