Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

¿Deslumbramiento?

|Título: Bogotá 450 años. De los orígenes al deslumbramiento
|Autor: Jairo Mercado Romero (comp.)
Editorial: Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Bogotá, 1988

Descubiertos por los españoles en la misma época, los territorios que hoy ocupan México D. F. y Santafé de Bogotá, más o menos a la misma altura sobre el nivel del mar, son sin duda ciudades que conservan en su arquitectura, en su raza, en su idiosincrasia, rasgos claros de lo que fue su cultura precolombina. Comparables también a otras capitales de la América Hispánica, son sin duda importantes hoy en el ámbito editorial, comparten los mismos mercados y corren con efemérides similares que se suceden más o menos por las mismas cuentas. Hoy ha sido descubierta en Bogotá el agua tibia.

En 1988, el Consejo de la Crónica de Ciudad de México (que es un organismo oficial, creado por un decreto del presidente de México) publicó un volumen antológico titulado Páginas sobre la ciudad de México, que contiene materiales sobre esa capital desde el siglo XV hasta 1987, recogidos por Emmanuel Carballo y José Luis Martínez. Es un libro admirable que comienza por señalar que "la ciudad de México es una superposición histórica de cuatro ciudades: la prehispánica, la colonial, la que se formó en el siglo XIX y hasta 1910 y la que se ha construido y se construye en nuestro siglo" y que continúa, en orden cronológico, reproduciendo materiales que van mostrando -mediante cortes transversales- cómo ha sido esta ciudad a través del tiempo.

|Al hojear Bogotá 450 años. De los orígenes al deslumbramiento, el reseñista hubiera deseado que Jairo Mercado Romero, su compilador, tuviera conocimiento del libro sobre ciudad de México. Así, tal vez se habría armado de criterios más precisos, hubiera citado las fuentes y seguido un orden más claro para el lector. Sin esta desventaja de comparar antes de ver el libro mexicano, el bogotano parecería mejor de lo que es; pero cotejándolos, no solamente aparece la evidencia de un mejor trabajo de investigación sino que -patéticamente- se desnuda la provincia perdida que fue Santafé al frente de la próspera capital de los aztecas que hoy, cuatro siglos después, se convirtió en la ciudad más grande del mundo.

Acaso la única ventaja del libro bogotano consiste en que el de ciudad de México no cuenta con fotografías; es ilustrado. Sería mayor la ventaja si cada fotografía tuviera crédito de su autor, si fueran más exactas sobre lo que muestran y estuvieran mejor impresas. Pero, aun así, cubren una gama completa de la historia bogotana y no suprimen la visión de la Bogotá periférica, la Bogotá actual con todos sus invasores, sus detractores y su promiscuidad.

|Bogotá 450 años está dividido en cuatro partes que corresponden a las cuatro Bogotás que predica José Luis Martínez para México: la prehispánica, la colonial, la del siglo XIX y la del siglo XX.

En todos los casos se entremezclan los testimonios de personajes de cada época con las remembranzas históricas de autores posteriores.

A falta de testigos precolombinos (en México sí sobreviven estos textos), Mercado apela a relatos de cronistas e historiadores y a textos de poetas. Para la colonia, incluye a Juan de Castellanos, a Juan Rodríguez Freyle y a Francisco Silvestre -cronistas de la época- al lado de voces del siglo XX. Para el período republicano, el mayor énfasis está en los escritos de los viajeros: Hamilton, Le Moyne, Hettner, Cañé y D'Espagnat; no faltan -no podían faltar- los nombres de Pedro María Ibáñez y José María Cordovez Moure y faltan -no debían haber faltado- algunos de los autores de cuadros de costumbres, todo un género del siglo pasado que aquí es notorio por su ausencia. Ni Vergara y Vergara ni Ricardo Silva, para no mencionar sino dos, figuran en las páginas de este libro conmemorativo.


Igual cosa sucede con el siglo XX: no aparecen cronistas capitales de la capital: Daniel Samper Pizano, Felipe González Toledo, Luis María Mora, Emilia Pardo Umaña son algunos de los nombres que el lector buscará infructuosamente. Figuran, sí, algunos otros cronistas como Osorio Lizarazo, Andrés Samper, Tomás Rueda Vargas y Luis Tejada. Libro conmemorativo, Bogotá 450 años es también una especie de florilegio poético en honor de la ciudad. En este sentido, vale la pena abonar al profesor Mercado la idea de entremezclar en su volumen una antología poética en homenaje de la capital que comienza con el poema de Neruda en honor de Jiménez de Quesada y con la |Secuencia para los brujos del oro de Fernando Arbeláez.

Entre los poetas extranjeros figuran, además de Neruda, Francisco Villaespesa, José Santos Chocano, Philippe Souppault y -en algún pie de foto- fragmentos de Luis Cardoza y Aragón.

La lista de poetas colombianos que han escrito sobre Bogotá es bastante larga. El problema es que entre tantos hay una irregular calidad. Al lado de textos de Rogelio Echavarría, María Mercedes Carranza o Fernando Charry Lara, están incluidos poemas mediocres de Luis Fernando Afanador, Harold Alvarado, Gonzalo Buenahora, Julio Flórez o Henry Luque.

El lector entonces admira la capacidad de acumulación -cinco en trabajo de campo- y lamenta la mezcolanza -dos coma cinco en criterio de selección-.

JAIME LÓPEZ