Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
El libro de la risa y el
quejido
|Título: De cómo ser feliz aun estando casado
|Autor: Juan José Saavedra
Editorial: Feriva Editores, Cali, 1989, 147 págs.
Entre charla y broma muchas verdades se asoman, y el humor es
una cosa bien seria. Para muestra, este jocundo y al mismo tiempo
circunspecto sainete ensayístico en forma de libro que lleva el
certero título
|De cómo ser feliz aun estando casado.
Su autor es Juan José Saavedra Velasco, un payanes bogotanizado,
famoso en eso de los menesteres del humor y de juglaría desde los
años de ¡upa! Miremos, por ejemplo, el gladiolo que alguna vez le
lanzó Lucas Caballero ("Klim"): "Sobre
don Juan José han llovido merecidas felicitaciones... está sobrado
de humor". O consideremos el ditirambo que le dedicó
Álvaro Salom Becerra, cuando dijo que su humor provocaba en el
lector "no la ruidosa carcajada de los arrieros en la
posada y los beodos en la taberna, sino la suave sonrisa con que
premia el ingenio el hombre que piensa". O envidiemos la
hiperbólica enhorabuena con que lo saludó Alfonso Bonilla Aragón
("Bonar"): "Ha aparecido un humorista de
relieve descomunal".
Pero no todos los lectores del Boletín tienen por qué conocer la
hoja de vida de este hombre de mirada maliciosa y cuasiartera
(véase la foto de contratapa),
|ridiculum vitae, según su
propio decir, que viene solapado en la solapa del libro en
cuestión. Jota Jota Saavedra -para ir abreviando- nació a una
cuadra de la Torre del Reloj del Popayán pretelúrico, en el seno de
una familia de rancia alcurnia y noble abolengo, es decir: una
familia bien, sin que las campanas de la aludida torre hubieran
sido echadas a vuelo para anunciar la fausta noticia. Con todo, la
estirpe preclara de este "chinche" se fue
revelando con el correr de los años, sobre todo a partir de su
doctorado en derecho en la muy lustrosa y ahora agrietada
Universidad del Cauca. Ejerció, litigó y falló como juez de
instrucción criminal en Bogotá. Ocupó cátedra en la Universidad de
Santo Tomás. Anduvo por la séptima. Vivió en el norte. Y comió
másalo en San Victorino. Pero volvió un día a sus trémulos pagos
caucanos para asesorar a una de las administraciones
departamentales y para fungir como concejal de su natal Popayán en
los días que antecedieron al gran sacudón. Obtuvo, por fin, una
tarjeta de periodista empírico marcada con el número 1568. (Nos
perdonará don J. J. que hayamos inflado su prontuario y su
ego).
Al parecer, le ha jalado sobre todo a las letras, que no de
cambio. Son de los sesenta y setenta los libros suyos
A
|bracadabra, Maru, Maru, Malibú y La manda. La temprana
celebridad en el campo de la broma le cayó a partir de la fundación
de su cadapuedario -según también su decir- La Página, publicación
de humor político y empresa periodística en la que hace de todo,
desde único anunciador hasta único lector.
Hay de entrada en Saavedra un estilo; un estilo que es figura
del lenguaje, propiedad en el término, modales distinguidos
|ma
non tanto, ilación (sin h, porque amor se escribe sin h) y
ritmo en el discurso, cualidades todas ellas en traviesa
alternancia con su total desparpajo en la idea. Como los toreros
artísticos, don J. J. sabe citar, templar y mandar, rematando con
una buena media verónica que arranca el aplauso de los
tendidos.
Se percibe desde las primeras líneas de este esmeradamente
editado volumen (texto en tipo Times, 12 puntos, al 90 por ciento)
una bien digerida influencia del mejor Enrique Jardiel Poncela,
humorista español que ya poco se lee, pero que sirvió a tantos
"en antes" para construir su acervo satírico o
para sobrellevar alguna convalecencia o simplemente para leer y
copiar en el ascensor. Giro y tono típicamente jardielponcelianos
cuano J. J. dice, por ejemplo: "Shakespeare, un dramaturgo
inglés nacido en Strafford-upon-Avon en 1564, como a las diez de la
mañana, escribió un drama, cosa que suelen hacer los dramaturgos,
sobre los celos. En Ótelo, que ha sido presentado hasta por el
T.P.B...", etcétera.
De celos, velos, desvelos, vírgenes y mártires (lo que es muy
comprensible), amores, odios, amor-odios, cuernos, desavenencias,
derechos y deberes conyugales, himenolatrías, falocracias, menages
a trois, ardores insatisfechos, soledades y otras pajas, trata
|De cómo ser feliz aun estando casado. (Marginalmente,
queremos hacer notar el drama ortográfico que tiene aquí la palabra
aun. Según la Academia, así como va, sin tilde, significa incluso;
si se le marcara, cobraría la acepción de todavía, cambiando en
redondo el sentido del título de este opúsculo y la dirección de la
flecha de Juan José Saavedra, que, como decía alguien, ha dejado
vibrando el espacio cercano al blanco).
Porque "Klim" tenía razón: don Jota &
Jota reparte humor a todos, hace llover a cántaros las lágrimas de
la risa. El tema, como se habrá colegido, es la crisis actual de la
benemérita institución matrimonial. Un tópico en el campo del humor
periodístico cuando los periodistas encargados de airear las
páginas de opinión no tienen nada qué decir, pero que en este autor
adquiere un no-sé-qué flamante, pues, como lo anotan él mismo y el
autor del Eclesiastés, no hay nada nuevo bajo el sol y la novedad
sólo puede estar en el estilo.
Y a fe que ha logrado asestar dos buenos uppercuts sobre la
utopía de la felicidad conyugal, haciendo que el matrimonio bese la
lona de la doble moral (¿burguesa?) ¡Más humor, menos solemnidad,
más catre, más caletre, menos hipocresías, más realismo, menor ir
contra natura!, pide este genio chocarrero. Burla burlando, este
humorista magnifico llega a desarrollar una hipótesis que se
convierte en la tesis de la ilusión matrimonial y que viene ahora a
explicarnos la famosa sentencia de santa Teresa de Jesús:
"No hay peor soledad que la de dos en compañía".
Esa es la idea urticante que este taimado caucano desliza entre
líneas o abiertamente, como cuando, en el capítulo 26, describe el
fenómeno del adulterio: "La gente hace fiesta para
casarse. Si celebra así la pérdida de la libertad, ¿por qué no
festejar la recuperación de ella (al separarse o
divorciarse)?".
"-Allá va tu mujer con otro.
"-¿Con otro? SÍ es el mismo".
A fuerza de chancearse sobre la imposibilidad de la fidelidad,
sobre la certeza del adulterio y sobre la quimera de la monogamia,
Jota Jota llega a desarrollar una monstruosa mirada cínica sobre la
susodicha institución. Olvida que muchas parejas son felices en el
matrimonio. Pasa por alto que el amor puede ser constante más allá
de la muerte, para copiar a Quevedo ("polvo serán, mas
polvo enamorado")- Descarta aun el azar de un feliz
amancebamiento (enconamiento, en buen romance). ¡Más libertad, más
igualdad, más fraternidad!, grita este Robespierre del
contramatrimonio tras decapitar con su guillotina de sarcasmos el
|ancien régime conyugal. Allá él, aunque estemos de acuerdo
en el fondo, en la forma y en el plano hormonal con su tesis.
En cualquier caso, ¡qué se diviertan con
|De cómo ser feliz
aun estando casados de Juan José Saavedra!
RAÚL JOSÉ DÍAZ
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