Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

Anécdota, elemento fundamental

|Título: País de cuentos
|Autor: Varios autores
Editorial: Tres Culturas Editores, Bogotá, 1989,75 págs.

La selección de literatura infantil colombiana |País de cuentos, realizada por la editorial Tres Culturas, nos ofrece doce relatos de autores del presente siglo, quienes se han preocupado más o menos expresamente por producir literatura para el público infantil y juvenil de Colombia. La antología muestra una gama amplia de temas y maneras narrativas que permite al lector intuir un universo literario prolijo y vital. Muchas generaciones han crecido con el sentimiento íntimo de incongruencia al constatar la irrealidad de paisajes, personajes y aconteceres en su propio espacio de posibilidad. En efecto, los molinos de viento, los castillos y lacayos no se pueden experimentar de manera alguna, y la sensación resultante es otra razón más que elabora un perfil de incertidumbre y vacilación propio del hombre de nuestra cultura. Los autores seleccionados por Tres Culturas, desde Santiago Pérez Triana y Porfirio Barba, los dos únicos fallecidos, muestran un fuerte aliento de juventud y frescura que permite el indispensable estado de identificación, requisito de este género literario. No obstante, la inexistencia de una auténtica tradición que se ocupe de la niñez en nuestro medio pesa ciertamente en la factura de anécdotas no siempre transparentes y contagiosas, degustables con mayor deleite por un estudioso de la literatura, o por un aficionado con criterios estéticos, que por la inmediata avidez de un espíritu infantil.


El elemento fundamental que distingue y califica a la literatura infantil es el asunto, la anécdota. Esta característica supone, por tanto, una manera específica de expresión que sostenga y permita el florecimiento de la acción y se convierta así en su instrumento. Se precisa un lenguaje llano y directo y una conducción narrativa altamente controlada. El relato oral de los abuelos se convierte así en un prototipo al cual acudir indefectiblemente. Esta limpieza adorna relatos como |Cuando las letras aes nos invitaron a jugar de Miguel Ángel Pérez Ordóñez, en el cual el asunto, simple e ingenioso, consigue estimular la imaginación y provocar una reflexión tanto más eficaz cuanto es presentada con la mayor sutileza. La narración |El testamento de Fo-Yao de Porfirio Barba Jacob cuenta con todos los atributos propios de un precioso orfebre del lenguaje como el poeta de |Canción de la vida profunda, pero su capacidad de situarse al nivel perceptivo de un niño que juzga severísimamente todo lo que lo rodea mediante unos cánones preciosos e inflexibles, no corresponde a la depuración de su lenguaje. Un implacable juez de ocho años podría fallar en su contra sin terminar de leerla. Las cortas narraciones de Jairo Aníbal Niño permiten el lujo simbólico de la parábola y echan mano de la cotidianidad, recurso de alto riesgo, pero que en este caso es manejado con seguridad por el autor. Celso Román nos cuenta una historia ejemplarizante que transcurre al ritmo de una lógica fantástica muy precisa. Su propósito pedagógico se empaña, quizá por la insistencia con que es abocado. La antología cuenta además con los trabajos de Juan Manuel Roca, Leopoldo Berdella, Luis Darío Bernal, Alfonso Lobo Amaya y Álvaro Morales Aguilar, y remata con una hermosa narración de Alberto López de Mesa, altamente dramática, que contagia las peripecias y contradicciones de los perros protagonistas y su |Perro amor. Más cercana al ámbito de preferencias del público púber y adolescente, esta historia concisa e intensa consigue conmover y sorprende con su desenlace realista y cruel del que se eximen todas las anteriores historias, que quieren mantener aún el dulce manto que separa la infancia de la severidad del mundo real.

Tres Culturas presenta con éste el segundo de una serie de trabajos desatinados a la niñez y a la temprana juventud. Mediante una magnífica cubierta y una cuidadosa diagramación e ilustración interna, trabajo de la artista Cristina Salazar con la colaboración de Alekos, los editores nos entregan un trabajo esmerado. La necesidad de inflamar las infatigables mentes infantiles colombianas con narraciones que se refieran a su propio mundo real y afectivo, ha sido sentida y asumida por un amplio grupo de artistas y escritores, de los cuales la presente selección es representativa. La tarea, recién comenzada, merece y exige depuración y maduración.

RAFAEL MAURICIO MÉNDEZ BERNAL