Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

La práctica negativa del arte

|Título: La práctica artística, el lenguaje y el poder
|Autor: Federico Medina Cano
Editorial: Ediciones Autores Antioqueños, Medellín, 1988, vol. 46, 295págs.

El cuerpo de este libro está constituido por once artículos con los que el autor teje la trama de una investigación de lo más pertinente de nuestro medio: el ejercicio de la práctica artística, en especial de la literaria, en el mundo de hoy, haciendo además una interesante aproximación a la industria cultural moderna. Los artículos que lo integran fueron concebidos originalmente por el autor "para el trabajo en el aula de clase en los cursos de literatura y teoría de la comunicación". Pero tienen además de su intención pedagógica el propósito expreso de iniciar un debate en un espacio más amplio, y en este sentido, "servir de punto de apoyo a la labor inicial de teorización sobre el fenómeno artístico y literario, la cultura de masas, el papel de la crítica, de la industria editorial, la función social de la literatura y el uso anárquico y lúdico del lenguaje en la expresión literaria".

Para situar el debate el autor reclama antes que nada la autonomía del arte y del juicio estético mediante el deslinde de campos entre lo bello natural y lo bello artístico, verdadera declaratoria de principios de todo el arte moderno. Destaca así mismo, la autonomía de la sensibilidad humana por la que el individuo asimila estéticamente el mundo cobrando conciencia de sí mismo y de su lugar en él. Para puntualizar esta idea el autor recurre a la comparación entre la apropiación práctica, la apropiación teórica y la apropiación estética del mundo. Por la primera el hombre satisface las necesidades vitales básicas de su existencia en sociedad, no constituye una esfera de actividad autónoma ya que sólo adquiere sentido en relación con su objetivo y finalidad: permitir el desarrollo de la vida cotidiana en una determinada época. Por su parte la apropiación teórica responde más a la voluntad de conocimiento, a la indagación sobre las leyes que rigen los fenómenos naturales, sociales y hasta espirituales. Tiende a la formulación general y abstracta y aunque sus intereses no se traducen inmediatamente en cuestiones prácticas, sus objetivos no están ajenos a responder a necesidades mediatas.


Paralela a la actividad racional existe otra forma de experiencia de la realidad que manifiesta el poder creador del hombre de una manera más clara y radical, es ésta la apropiación estética del mundo. La experiencia estética la tiene el individuo en contacto con la obra de arte por la que la vida adquiere un sentido que le es esquivo en la cotidianidad, ofreciéndonos la posibilidad de ser algo distinto de lo que la vida que llevamos nos ofrece. "El quehacer artístico le permite al hombre satisfacer la necesidad de sentirse a plenitud en el mundo y reconocerlo como su espacio: al humanizar hasta el extremo la naturaleza ésta aparece como su obra y realidad". Esta es, desde luego, una de las posibilidades de expresión del mundo que tiene el arte cuando el creador no acude a la ironía o al absurdo para ilustrar la extrañeza vital del hombre perdido en la vorágine de los acontecimientos. Con esto se esboza lo que podríamos denominar la práctica negativa del arte, cuando éste "violenta el receptor, lo irrita, le socaba sus certezas, le afloja sus parámetros ideológicos, sus prejuicios y sus modos de acción habituales y repetidos", o cuando "lo sitúa en una encrucijada y lo hace desconfiar de lo aprendido y de lo aparentemente conocido: le ofrece varios sentidos y le abre nuevas posibilidades de experiencia que rompen la estrechez de su praxis vital diaria y sus certidumbres. El arte tiene como función arrancarnos del estado contemplativo". Pero ¿a qué se debe esa incómoda actitud del arte moderno frente a la cultura y el arte mismo? Medina Cano responde que a un profundo descontento de la vida que vivimos, al desasosiego frente a la perspectiva de una existencia sin futuro y manipulada por la gravedad del mundo. Esta actitud puede tornarse en rebeldía cuando no es una postura nihilista o cínica hacia la realidad social de su entorno.

Ahora bien, el espacio en el que se realiza y se hace posible la experiencia estética está mediado por la industria cultural de masas, cuyos productos satisfacen la demanda de bienes espirituales en la comunidad de los intereses particulares. Conformada según las leyes del mercado y maquillada por toda la parafernalia publicitaria, la obra de arte se entrega como mercancía en el amplio y ambiguo universo de la reproducción técnica. Con la multiplicación de la obra artística, la industria cultural busca llegar a todos los clientes potenciales merced a diversas estrategias de ventas, que en el caso de la industria editorial se concretan en las modalidades del Círculo de lectores, del libro de bolsillo, la colección temática, el best seller y las colecciones por fascículos, entre otros productos.