Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Yo me capacito, tú te capacitas...
pero ¿qué es lo que nos queda?
Tíulo: La capacitación de los docentes
en ejercicio del departamento de Antioquia e impacto de los
talleres pedagógicos como estrategia de formación.
Autor: Guillermo Londoño, César
Velásquez, Idilia Urrero, Gabriela Cadavid
Editorial: Universidad de Antioquia, Medellín, 1988, 118
págs.
En este libro se exponen los resultados de un trabajo
investigativo sobre la situación de tos maestros en Antioquia, el
cual forma parte de un estudio exploratorio de las necesidades en
materia de capacitación docente y de algunos rasgos de la práctica
pedagógica en las distintas regiones del país. En et caso de
Antioquia, el equipo de investigación estuvo representado
institucionalmente por la secretaría de Educación y Cultura del
departamento, la facultad de educación de la Universidad de
Antioquia y el ministerio de Educación Nacional. Los objetivos eran
conocer el estado actual de la capacitación y formación del
magisterio oficial, al mismo tiempo que planear e impulsar una
experiencia participativa y de autogestión como respuesta a, los
problemas que al respecto se presentaran. De acuerdo con dichos
objetivos, el estudio sondeó aspectos relacionados con la imagen
del educador, la metodología que emplea en sus clases y su
formación y capacitación. La investigación cubrió los dieciocho
distritos educativos del departamento de Antioquia y manejó una
muestra del 7% de los maestros de primaria y secundaria: -1.294),
en tanto que los talleres pedagógicos agruparon a un total de 450
maestros. La información se recogió a través de encuestas,
entrevistas semiestructuradas, observaciones de clase y seminarios
participativos.
Los resultados del estudio pueden sintetizarse como sigue. Con
relación a la idea que el maestro tiene de su profesión, se
encontraron varias imágenes en juego, las cuales obedecen a tres
momentos. Así, de una concepción tradicional y católica que dibuja
al maestro como un apóstol abnegado se pasó a otra que acentúa los
trazos en lo gremial y económico, para llegar finalmente a la
actual, en donde se refuerza la identidad específica del educador y
se le dota de mayor complejidad. Según el informe, esta última
imagen se encuentra inscrita, por lo menos como consigna, en el
"movimiento pedagógico" y en las nuevas
exigencias de sectores muy representativos del magisterio.
La manera como los maestros llevan a cabo su quehacer educativo
se reduce, de acuerdo con el diagnóstico, a un procedimiento
mecánico del que se halla ausente la reflexión sobre los principios
filosóficos, políticos y psicológicos que fundamentan dicho
quehacer. En cuanto a capacitación, la investigación identifica la
carencia de un sistema coherente y organizado en correspondencia
con los fines y directrices educativos. Respecto a este punto y a
la formación docente, el informe no pasa de dar descripciones
generales de orden procedimental: cómo se organizan los cursos de
capacitación, horario, funcionamiento, carencias, inmediatez, pero
sin profundizar en explicaciones de carácter conceptual. En el caso
de la formación docente, los hallazgos se refieren al excesivo
teoricismo del plan de estudios, a su poca pertinencia y a la baja
formación pedagógica, sin que tampoco se ahonde en lo que tendría
que ser la formación pedagógica en sí misma y en relación con el
conocimiento de los saberes específicos que el maestro deberá
enseñar. Sólo una reflexión de índole conceptual acerca de los
saberes que deben ser propios de estos profesionales de la
educación, podrá arrojar luces sobre qué estrategias han de
emplearse para el mejoramiento cualitativo del cuerpo magisterial.
Sin un planteamiento de este tipo, los diagnósticos
"llueven sobre mojado", puesto que se limitan a
señalar una situación crítica, ya de hecho conocida por los
diversos estamentos educativos, cuando de lo que se trata es de
entrar a formular soluciones concretas.
Sorprende en el informe la ausencia del análisis cuantitativo,
ya que la magnitud de las muestras elegidas así lo ameritan. Sin
ese punto de sustentación, las afirmaciones aparecen en el aire y
sin un grado de aproximación precisa. No se ven cuadros ni
informaciones estadísticas en el texto. Estas sólo aparecen a
manera de anexos, en forma escueta, sin explicaciones o sugerencias
en torno a ellas. Así, los hallazgos cuantitativos aparecen como
objetos desvinculados que requieren una mayor elaboración, en
términos del lenguaje estadístico y conceptual, para ser integrados
a la estructura general del texto.
Como diagnóstico, este trabajo puede ser de utilidad a los
organismos encargados de planificar el sistema educativo, pero como
herramienta con la cual el maestro pueda hacer una reflexión
sistemática sobre su imagen, formación y quehacer profesional, deja
mucho que desear, debido a la exposición descriptiva y en ocasiones
tediosa que lo caracteriza. No obstante, sirve de campanada de
alerta sobre las necesidades de cualificación y actualización que
requieren los maestros. Igualmente, cabe señalar la importancia de
los talleres pedagógicos, que al ponerse en marcha intentan, en lo
inmediato, iniciar procesos de transformación dentro del
magisterio, con lo cual podrían contribuir a que los miembros de
éste empiecen a dejar atrás su condición de intelectuales de
segunda categoría que se les ha atribuido por mucho tiempo.
Los últimos diez años han registrado un interés por la historia
y la situación actual del cuerpo magisterial. Es indudable que este
estudio exploratorio constituye un aporte a esta búsqueda
investigativa. El siglo XX ha conocido el fortalecimiento y la
profesionalización del magisterio en Colombia, proceso simultáneo
con la di versificación profesional y la expansión del sistema
educativo. En este contexto, el estudio contribuye a .entender las
características de los fenómenos educativos acaecidos en el
presente siglo.
MARTHA CECILIA HERRERA C.
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