Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

Organización informal, sector popular

Título: Sector informal y organización popular

Autor: varios autores

Editorial: Instituto de Estudios Liberales / Fundación Friedrich Naumann, Bogotá, 1988, 212págs.

Los dos temas indicados en este título corresponden a la recopilación de exposiciones y trabajos presentados en un seminario realizado por el Instituto de Estudios Liberales y la Fundación Friedrich Naumann. Intervinieron funcionarios del gobierno, dirigentes políticos, estudiosos de los problemas sociales, universitarios y directivos de las entidades organizadoras. Entre ellos, el senador Ernesto Samper Pizano; el entonces ministro de agricultura, Guillermo Parra Dussán; la jefa de Planeación Nacional, María Mercedes Cuéllar; el director del Instituto de Estudios Liberales, Hernando Gómez Buen-día; el de la Fundación Friedrich Naumann, Herbert Fenger, y el de Fedesarrollo, José Antonio Ocampo. El seminario trató ampliamente las cuestiones relativas al origen, las características y el papel del sector informal; la política del Estado ante dicho sector y su organización popular y, especialmente, lo que debería hacerse al respecto, en opinión de los participantes.


Casi todos los conferenciantes coincidieron en que el llamado sector informal se originó en tiempos recientes, como resultante de la acentuada incapacidad del sector moderno de la economía para dar empleo a un número cada vez más creciente de personas en edad de trabajar. Una proporción progresivamente mayor de las mismas habría quedado por fuera de las actividades industriales, agropecuarias y de servicios de tipo moderno, siendo forzadas a desempeñar un sinnúmero de ocupaciones agrupadas -por contraste con la parte moderna o formal de la economía- bajo el rótulo de sector informal, y sus integrantes fueron designados corrientemente como informales. Patronos de empresas minúsculas, vendedores callejeros, domésticas, tenderos, etc., constituirían así la abigarrada masa del sector informal, que algunos de los expositores no vacilaron en destacar como el mayoritario dentro de la población. Las actividades informales, se dijo, son típicas en cuanto a bajo nivel de capital, tecnología rudimentaria, relaciones laborales inestables, mano de obra familiar, duras condiciones de trabajo, carencia de asistencia y servicios sociables, y pobreza generalizada de la población dependiente de tales labores. Hugo López, de la Universidad de Antioquia, logra un vivido cuadro de tales situaciones en su estudio sobre los tenderos y vendedores ambulantes. En cuanto a su papel, Ernesto Samper afirma que los informales serían realmente los nuevos protagonistas del cambio. Para María Mercedes Cuéllar, el sector informal vendría a ser simplemente un mecanismo de ajustes del mercado laboral. Y el titular de la cartera del agro de esa época calificó de ventaja comparativa el trabajo familiar de las pequeñas unidades productivas. Jaime Ramírez, de Corfas (Corporación Fondo de Apoyo de Empresas Asociativas), en cambio, sostiene que la economía informal no se limita a sobrevivir sino que configura un sustancial aporte al producto nacional.