Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Polisemia y palimpsesto en la traza
chamánica
Título: Chamanismo: un arte del
saber
Autor: Blanca de Corredor y William
Torres C.
Editorial: Anaconda Editores, Bogotá, 1989
Nuestra cultura está muy poco predispuesta a comprender el
fenómeno del "chamanismo", una actitud ancestral
y nómade de situarse por el éxtasis en los umbrales de la vida y de
la muerte para arrancar en ese linde verdades que trasciendan las
máscaras particulares, esas ficciones de un yo acomodado en la
certidumbre de un aquí y un ahora. Poetas como Novalis, Holderlin,
Baudelaire, Rímbaud aceptaron ese riesgo, pero la sociedad se
ensañó con ellos en vida, para reconocerles una dudosa compensación
póstuma. Se diría que el consumo masivo de drogas sería un síntoma
de la validez social de medios antiguos para producir nuevas
visiones en una sociedad que ya carece de sus viejas certidumbres,
Pero esto olvidaría que el uso actual de fármacos como la coca ha
sido descuajado de un minucioso ritual, como el que de modo muy
preciso evoca Blanca de Corredor en el artículo "Yajé:
regalo de los dioses".
Para el espíritu de Occidente, que ha tendido a reducir el
conocimiento a la forma prefijada del método científico, el
prejuicio ha vedado el descubrimiento del extraordinario potencial
del saber chamánico. Un saber que, sin embargo, ha comenzado a ser
apropiado en este siglo, primero por artistas como Picasso, luego
por una antropología no eurocéntrica, como la fundada por
Lévi-Strauss y por Mircea Elíade.
Con estos nuevos paradigmas, hibridados en un diálogo inédito
con nuevas versiones del psicoanálisis y de la lingüística, se
puede asistir hoy a un redescubrimiento de la genealogía de nuestra
cultura. Un redescubrimiento que postula, por fuerza, una crítica a
los tradicionales conceptos de identidad cultural que en América
Latina han significado exclusiones sin cuento, como bien lo
argumenta William Torres. Y que, por lo tanto, encierra un programa
de acción que trasciende la evocación nostálgica.
La mejor prueba documental de esta nueva visión etnográfica está
detallada en la segunda parte del libro: "Chamanismo y
diferenciación cultural". El ensayo explora de modo
crítico el texto de fray Ramón Pane:
|Relación de las
antigüedades de los indios (1495-1496), un texto muy
importante, como que es la primera expresión escrita sobre una
comunidad indígena, la de los tainos en la isla de (Santo Domingo)
San Salvador.
Palimpsesto es, según el Diccionario de la Academia, un
"manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura
anterior borrada artificialmente". El texto de Pane es
como un palimpsesto, que cumple con la función de
"blanquear" o de "limpiar" la
cultura indígena de su saber específico, de la riqueza de su saber
chamánico, con el fin de subordinarla a la lógica del dominio. Y
sin embargo, la fuerza de ese saber -casi destruido- se impone al
cabo de los siglos, por una reconstrucción que se sirve aún de lo
desfigurado -el texto de Pane- y de los vestigios de lengua o de
arte que pudieron conservarse a la extinción del grupo étnico.
Pieza crucial en este proceso de reviviscencia del pretexto es el
cerní:
|Yúcahu Bagua Maórocoti, cuyo sentido semántico sería
'Ser-de-la-Yuca Mar sin (-antecesor-masculino', pero que, más allá
de esta significación críptica para nosotros, revela por sus
configuraciones y cópulas un pensamiento-imagen de una fuerza
extraordinaria en sus sugerencias. Y es claro que, para un
pensamiento aún no reducido a la simplicidad del alfabeto, una
figura como la del cerní debía encerrar en todo su devenir la
memoria, la mitología y la visión y previsión de la comunidad, en
una compleja polisemia trazada por la grafía, lo que William Torres
designa como un pensamiento nómade. Si esto es así, aún podríamos
leer este texto, la piedra, como una profecía, no la que ya se
cumplió, esto es, la del guerrero indígena consumido por el abrazo
mortal de los "hombres vestidos", sino también la
de la extinción de la cultura de guerra que se instauró con el
vencimiento de los vencidos. Es, si se quiere, de nuevo la fuerza
de la madre, del cosmos regulador, que en este va y ven de fuerzas
contrarias se impone sobre "la cultura de la
muerte" simbolizada en el guerrero, cualquier guerrero e
impone al caos la pausa de la creación.
Por estas glosas, el lector de la presente reseña podrá adivinar
cuánta riqueza de sugestiones puede encerrar este libro de Blanca
de Corredor y de William Torres C. Hay allí, sin duda, el enunciado
de una antropología de enorme potencial, cuya riqueza habrá de
verse en pocos años. No quisiera, sin embargo, dejar de enunciar
algunos comentarios críticos sobre la edición, muy bien armada en
espacios y tipo de letra, pero a veces demasiado descuidada en
cuanto a errores ortográficos. Por otra parte, la forma y la
expresión del pensamiento, el estilo, como dicen, demanda más
atención, no por el prurito del buen decir, sino por el elemental
designio de convencer a un público que hoy necesita de nuevos
fundamentos culturales.
GABRIEL RESTREPO FORERO
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