Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
A LA HORA DE
LOS BALANCES
Hacer resaltar la importancia de Argumentos una vez cumplido
este programa editorial, puede resultar un formalismo excesivo o
una pertinaz invitación a dejar consignado en adjetivos
grandilocuentes el valor final de la publicación. Este cortés
epílogo lo dejamos a la libre consideración de sus eventuales -o
asiduos o futuros- lectores. Resulta más estimulante pensar que la
tarea de Jaramillo Vélez está vigente, no obstante la actitud de
recelo y "castigo callado" (Gutiérrez Girardot)
que han ostentado privadamente sus colegas. Y si se le sigue
pidiendo más, mucho más, a Argumentos, es porque ha resultado
innecesario -en el último decenio, cuando menos- pedirle algo a
publicaciones que, como Ideas y Valores o la recientemente
desaparecida Eco, habían aportado en su momento un espíritu de
independencia, rigor y estímulo creativo en medio del sombrío
panorama nacional. En otros términos, es pertinente prestar
atención al vivo contraste y, consecuentemente, estar obligados a
concluir que tanto Ideas y Valores como Eco han sido víctimas de
sus propias indiferencias (la primera por su formalismo burocrático
y la segunda por sus vacíos entretenimientos mediopoéticos y
semiconceptuales), sucumbiendo a la final melancolía estéril de sus
postreros directores.
La diferencia es, sin duda alguna, de otro orden. Pues el
espíritu democrático-popular y el sentido virtualmente académico
del director y editor de Argumentos ha respondido, amplia y
polémicamente, a toda esa minúscula moral política, a esa astucia
de los intereses burocráticos y a la inédita producción científica
y literaria, con nuevos y renovados argumentos. Porque para quienes
han interpretado burocráticamente la idea de la
"normalización filosófica" (F. Romero) como un
aceptable y rutinario pasar profesoral o han expresado una
indiferencia locuaz o velada ante los graves conflictos de la
época, es conveniente argüirles que el espíritu de emancipación
creativa ocupa un lugar muy alto, diferenciado y exigente. Esto es,
que la idea de ciencia y la misma construcción artística -para que
deje de ser un devaneo estéril entre conceptos o estilos
aprendidos- están ligadas a las fructíferas y esclarecedoras
discusiones en torno a un mejor mañana nacional. Y en este sentido,
es también conveniente reconocer que la fundación
histórico-universal de ese mañana puede corresponder a la
germinación de ese mañana real, fecundo y libre. Entonces, se puede
pensar que para Argumentos las ideas constituyen un apoyo racional
para la causa señalada, no por las fuerzas de las circunstancias,
sino por la fuerza de un pensamiento dialéctico, que por sí mismo
expresa su profunda inconformidad con la errática, cínica y
destructiva conducción del país. Justamente, pues, una contribución
necesariamente incómoda, aunque incompleta, que requerirá
revalorarse una vez doble esa larga, triste y cruda página de la
historia contemporánea colombiana, y poder decir, como Sarmiento
ante la caída de Rosas, "mi pluma ayudó a
tumbarlo".
|