Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

"LA VERDAD ES TAN POCO DISCRETA COMO LA LUZ"

El siguiente número doble de Argumentos, el 4-5, está íntegramente dedicado a conmemorar el primer centenario de la muerte de Karl Marx (1818-1883). Es posible que, dentro de la inmensa y babélica bibliografía de diverso orden -desde la antimarxista hasta la apologética- que circuló en 1983, pasara inadvertido este excelente número monográfico. Seguramente no fue así para los auténticos estudiosos del marxismo en Colombia y aun para aquellos que empiezan a iniciarse en el exigente, problemático y difícil camino del materialismo histórico. Un muy didáctico prólogo de Rubén Jaramillo explica los rasgos esenciales de la vida de Marx y sus tempranos intereses filosóficos que desembocarían después en el estudio (el enfrentamiento) de la economía política burguesa. El interés de la presentación es señalar al lector el tránsito histórico que siguió el joven Marx, el Marx que a los 25 años escribe su primer artículo periodístico, atacando la censura de prensa discretamente impuesta por el emperador prusiano Federico Guillermo IV, hasta la elaboración de varios ensayos escritos en 1843 y 1844, es decir, los correspondientes al denominado período del Marx hegeliano o el Marx demócrata-revolucionario anterior a su definición comunista. Bien recuerda Jaramillo Vélez, al terminar uno de los capítulos de su prólogo -trayendo a cuento las memorias de Paul Lafargue, yerno de Marx-, que al revolucionario alemán se le podrían otorgar las palabras que su amado Shakespeare pusiera en boca de Hamlet: "Hombreen todo y por todo: tal lo juzgo. Jamás veré quien llegue a igualarlo".

Aparte del interés particular que puedan suscitar la bella carta de Marx a su padre, por su carácter inédito en lengua castellana, y sus extensos artículos periodísticos y cartas publicados en los Anales Franco-Alemanes, La Gaceta Renana y el periódico parisino en lengua alemana Vorwarts, durante los años 1843-1844, el interés central del número de Argumentos, indiscutiblemente, se encuentra en la nueva revisión hecha a la traducción de la Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Es en este ensayo donde Marx se propone elaborar una crítica sistemática a la concepción del Estado y del derecho de Hegel, la cual escasamente apenas quedó como una "introducción", según informaba en sus Manuscritos de 1844, recién descubiertos al comenzar la tercera década de este siglo. Bajo la tesis feuerbachiana de que en Alemania la "crítica a la religión se convierte en la premisa de cualquier crítica" y que "la misión de la filosofía que se halla al servicio de la historia consiste en asumir la crítica de la religión y de la teología como critica del derecho y la política", Marx directamente se enfrenta a los despolitizados hegelianos de izquierda y los desenmascara en un párrafo extraordinario que por su extensión y profundidad (nada desactualizado hoy) supone una interpretación radical, política y cultural, que debe hacer hablar al texto, "llevarlo casi a gritar por sí mismo", como diría con excelente prosa Walter Benjamín: "¡Guerra a la situación alemana! Es cierto que se halla por debajo del nivel de la historia, por debajo de toda crítica [...] En lucha contra ello, la crítica no es una pasión de la cabeza sino la cabeza de la pasión [...] Esa crítica no se comporta como un fin en sí mismo sino simplemente como un medio. Su sentimiento esencial es el de la indignación, su tarea esencial la denuncia [...] La crítica que se ocupa de este asunto es la crítica en la pelea, y en la pelea no se trata de saber si el enemigo es un enemigo noble y del mismo rango, un enemigo interesante, sino que se trata de darle. Se trata de no concederle a los alemanes ni un solo instante de ilusión y de resignación. Hay que hacer la opresión real todavía más opresiva, añadiendo a aquélla la conciencia de la opresión, haciendo la infamia todavía más infamante, al hacerla pública. Hay que pintar todas y cada una de las esferas de la sociedad como la 'partie honteuse' (parte vergonzosa) de la sociedad alemana, obligar a estas relaciones anquilosadas a danzar, cantándoles su propia melodía. Hay que enseñar al pueblo a aterrarse de sí mismo, para infundirle coraje. Se satisface con ello una insoslayable necesidad del pueblo alemán, y las necesidades de los pueblos son en su propia persona los últimos fundamentos de su satisfacción" (Argumentos 4-5, págs. 122-124).