Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

PRIMERA ÉPOCA (1944-1950)

Nombre: Revista de la Universidad Nacional (aparición trimestral)

Director: Gerardo Molina

Redactor: Fernando Charry Lara (los dos primeros números) y Jaime Ibañez

Tendencia: Científica, cultural, absoluta interacción con la problemática del país.

No existe una sola facultad dentro de la universidad que no encuentre participación en la revista y, todas, de una u otra forma, actúan en razón de las necesidades que el país demanda. Las más diversas secciones aparecen entonces conformándola: filosofía, letras y arte; derecho, ciencias políticas y económicas; ciencias físicas y matemáticas; medicina, psicología y educación; matemáticas e ingeniería; por último, una sección dedicada a reseñas de libros y la sección universitaria.

En la sección de filosofía, letras y arte aparecen esporádicamente, como colaboradores, Pedro Salinas, Roger Caillois, Paul Valéry, Amado Alonso, Andrés Holguín, José Luis Romero, Rafael Carrillo, José María Ots Capdequí, Danilo Cruz Vélez, Juan David García Bacca, Luis Cardoza y Aragón, León de Greiff. Las otras secciones se caracterizan por los aportes de profeso res e investigadores de la universidad; no hay mayor participación de fuera, excepto cuando éstos se ocupan en problemas nacionales.

Tres presencias fundamentales marcan la primera época, que comprende los 16 primeros números de la revista: al fondo, el carácter renovador que imprime López Pumarejo a su gobierno; el papel predominante que adquiere la Universidad Nacional y por último, al frente, Gerardo Molina, su aparición y su silencio. En esta su primera época, la revista denota un carácter netamente nacional; la preocupación, las búsquedas, la investigación, apuntan a la comprensión, el análisis y solución de los problemas que aquejan al país. Puede percibirse como un espacio de publicación ensimismado, sin mayor apertura a la problemática mundial; acaso excesivamente nacionalista. Todo esto se explica si se piensa que la consigna del momento parecía ser primero atender y crear estructuras internas sólidas para lograr después una ventajosa relación con el mundo.

Pero esas tres presencias claves no tardarían en desaparecer. Los propósitos y proyectos de cambio que habían sido trazados se ven truncados al desaparecer las condiciones para su realización. Gerardo Molina abandona su cargo en la Universidad y la dirección de la revista en 1948. Jorge Eliécer Gaitán ha sido asesinado. Al reasumir el poder el conservatismo, ya no existe el espacio donde antes ejercía presión el cambio. La universidad conserva su papel prioritario pero en un sentido bien distinto: se le atiende sólo en la medida en que ahora representa un problema de orden público. Jaime Ibáñez, sin embargo, continúa en la redacción de la revista y logra, de todos modos sostener su carácter hasta 1950. Pero ya se presentía la muerte de esta primera etapa; se la podía ver preparándose para configurarse, más adelante, en negación de lo que hasta ahora había representado. A partir de 1950 vienen tres años de silencio, tres años lo suficientemente largos como para hacer un gran blanco sobre la etapa que culmina y reaparecer nueva pero no renovada, envejecida; nueva pero gastada. Después de tres años reaparece para conformar la que habrá de ser la más oscura y retardataria de sus épocas.