Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
TIEMPOS DE
GUERRA Y PREGUNTAS PARA LA PAZ
Observando el discurrir de esta historia, salta a la vista una
inquietud: ¿cuáles fueron las reflexiones que la intelectualidad
convocada por este órgano de difusión cultural pudo tener, en casi
once años de existencia, sobre las guerras que le sirvieron de
telón de fondo (guerra civil española -1936-1939- y segunda guerra
mundial, 1939-1945)?
Las huellas del exilio que acompañaron la producción intelectual
de muchos refugiados españoles, franceses y alemanes son de por sí
un testimonio de estas guerras; ellas han quedado registradas en
otros apartes de esta historia. El homenaje a García Lorca en marzo
de 1937 fue también un triste recuerdo de la guerra en la península
ibérica. Pero, a pesar de ello, hubo ausencia de reflexión sobre el
conflicto español; sólo unos pocos comentarios de la dirección,
sobre el desarrollo de la segunda guerra mundial, que siguió a la
victoria de Franco, quedaron como constancia fugaz de esa época.
Para el período comprendido entre septiembre de 1944 y abril de
1945 la revista quiso subsanar esta situación y publicó una serie
de entrevistas a un grupo de intelectuales nacionales y
extranjeros, que aparecieron en siete números consecutivos, en las
que se pretendía señalar las consecuencias que para el mundo
cultural traía la guerra. Se acercaba para esa época la victoria de
las fuerzas aliadas, señalada con los desembarcos en Normandía y
Provenza, la liberación de París en 1944, la ruptura del frente del
Rin y la capitulación alemana en el año 1945. La pregunta sobre el
destino intelectual de América parecería estar supeditado al
siguiente interrogante: ¿permanecerán en Europa o cambiarán de sede
los centros de nuestra cultura en la posguerra?
Los colombianos entrevistados fueron: Rafael Maya, Baldomero
Sanín Cano, J. Rodríguez Páramo, Jorge Bayona Posada, Cayetano
Betancur, José María Restrepo Millán, Francisco José González y
Luis Vidales.
Lugares comunes y retórica fueron la nota más sobresaliente de
sus respuestas. Sólo la voz de Baldomero Sanín Cano buscó otras
explicaciones, acogiendo elementos de análisis como el uso de la
lengua y la presencia de Estados Unidos como nuevo centro de poder.
Al leer estas cortas declaraciones, el lector encontrará más de una
razón para ver en Sanín Cano una de las pocas excepciones que en
Colombia han tenido el propósito de "ampliar una mirada
del mundo".
El grupo de entrevistados españoles lo constituían: José Prat,
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), Pedro Salinas (1892-1951),
Francisco Ayala (1906- ). Sus respuestas cubrieron aspectos que
mostraban la poca pertinencia o estrechez de la pregunta hecha por
la revista, al señalar que los interrogantes deberían dirigirse a
la relación poder-cultura, que el nuevo ordenamiento geopolítico
iba a crear después de la guerra. Algunos de ellos señalaron que el
problema de la modernidad exigía cuestionamientos de carácter más
universal y ello planteaba otros interrogantes, más allá de lo que
la encuesta consideraba como "centro de
influencia". Por ejemplo, Salinas, el poeta del amor,
invitaba más bien a pensar en un proyecto cultural que necesitaría:
organización de la educación superior, centros de investigación,
bibliotecas, laboratorios y democratización de la cultura.
Si los tiempos de crisis que trajo la guerra sirvieron para que
la dirección de la Revista de las Indias hiciera un sondeo sobre el
destino futuro de la relación cultural entre el viejo continente y
América, bien se podría deducir, por las respuestas del grupo
colombiano, una notoria estrechez en el análisis que corresponde a
dicha cuestión (que, por lo demás, se puede resumir en la pregunta
por "nuestra expresión" cultural). Al evadir con
la retórica cualquier posición xenofóbica o de perfil
"cipayo", se evadía también la posibilidad de un
acercamiento novedoso a ese viejo problema de nuestra identidad y
se mostraba la miopía del grupo de la intelectualidad colombiana,
que gozaba de gran influencia en la dirección de la revista,
contrastando con la mirada del grupo de extranjeros, que señalaba
la necesidad de una generación de relevo que impulsara una vocación
más objetiva en sus formulaciones y enfoques sobre la cultura
latinoamericana.
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