Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

TIEMPOS DE GUERRA Y PREGUNTAS PARA LA PAZ

Observando el discurrir de esta historia, salta a la vista una inquietud: ¿cuáles fueron las reflexiones que la intelectualidad convocada por este órgano de difusión cultural pudo tener, en casi once años de existencia, sobre las guerras que le sirvieron de telón de fondo (guerra civil española -1936-1939- y segunda guerra mundial, 1939-1945)?

Las huellas del exilio que acompañaron la producción intelectual de muchos refugiados españoles, franceses y alemanes son de por sí un testimonio de estas guerras; ellas han quedado registradas en otros apartes de esta historia. El homenaje a García Lorca en marzo de 1937 fue también un triste recuerdo de la guerra en la península ibérica. Pero, a pesar de ello, hubo ausencia de reflexión sobre el conflicto español; sólo unos pocos comentarios de la dirección, sobre el desarrollo de la segunda guerra mundial, que siguió a la victoria de Franco, quedaron como constancia fugaz de esa época. Para el período comprendido entre septiembre de 1944 y abril de 1945 la revista quiso subsanar esta situación y publicó una serie de entrevistas a un grupo de intelectuales nacionales y extranjeros, que aparecieron en siete números consecutivos, en las que se pretendía señalar las consecuencias que para el mundo cultural traía la guerra. Se acercaba para esa época la victoria de las fuerzas aliadas, señalada con los desembarcos en Normandía y Provenza, la liberación de París en 1944, la ruptura del frente del Rin y la capitulación alemana en el año 1945. La pregunta sobre el destino intelectual de América parecería estar supeditado al siguiente interrogante: ¿permanecerán en Europa o cambiarán de sede los centros de nuestra cultura en la posguerra?

Los colombianos entrevistados fueron: Rafael Maya, Baldomero Sanín Cano, J. Rodríguez Páramo, Jorge Bayona Posada, Cayetano Betancur, José María Restrepo Millán, Francisco José González y Luis Vidales.

Lugares comunes y retórica fueron la nota más sobresaliente de sus respuestas. Sólo la voz de Baldomero Sanín Cano buscó otras explicaciones, acogiendo elementos de análisis como el uso de la lengua y la presencia de Estados Unidos como nuevo centro de poder. Al leer estas cortas declaraciones, el lector encontrará más de una razón para ver en Sanín Cano una de las pocas excepciones que en Colombia han tenido el propósito de "ampliar una mirada del mundo".

El grupo de entrevistados españoles lo constituían: José Prat, Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), Pedro Salinas (1892-1951), Francisco Ayala (1906- ). Sus respuestas cubrieron aspectos que mostraban la poca pertinencia o estrechez de la pregunta hecha por la revista, al señalar que los interrogantes deberían dirigirse a la relación poder-cultura, que el nuevo ordenamiento geopolítico iba a crear después de la guerra. Algunos de ellos señalaron que el problema de la modernidad exigía cuestionamientos de carácter más universal y ello planteaba otros interrogantes, más allá de lo que la encuesta consideraba como "centro de influencia". Por ejemplo, Salinas, el poeta del amor, invitaba más bien a pensar en un proyecto cultural que necesitaría: organización de la educación superior, centros de investigación, bibliotecas, laboratorios y democratización de la cultura.

Si los tiempos de crisis que trajo la guerra sirvieron para que la dirección de la Revista de las Indias hiciera un sondeo sobre el destino futuro de la relación cultural entre el viejo continente y América, bien se podría deducir, por las respuestas del grupo colombiano, una notoria estrechez en el análisis que corresponde a dicha cuestión (que, por lo demás, se puede resumir en la pregunta por "nuestra expresión" cultural). Al evadir con la retórica cualquier posición xenofóbica o de perfil "cipayo", se evadía también la posibilidad de un acercamiento novedoso a ese viejo problema de nuestra identidad y se mostraba la miopía del grupo de la intelectualidad colombiana, que gozaba de gran influencia en la dirección de la revista, contrastando con la mirada del grupo de extranjeros, que señalaba la necesidad de una generación de relevo que impulsara una vocación más objetiva en sus formulaciones y enfoques sobre la cultura latinoamericana.