Artículo: "¡Centu per centu, moderata
ganancia!";: Ernesto Cerruti, un comerciante italiano en el
estado soberano del Cauca
El mismo obispo Bermúdez declaró después que, durante la marcha
al destierro, Cerruti empezó a pronunciar en alta voz un discurso
que no continuó (no sé por qué), pero hizo comprender, por lo que
dijo, que el objeto que se proponía era excitar las malas pasiones
de sus compañeros contra mí. El arranque de su perorata fue como
del que se siente triunfante: habló en plural, como si se
propusiera interpretar los sentimientos de sus compañeros de armas
31.
A raíz de esta guerra, don Ernesto, ante los ojos caucanos,
quedó vinculado políticamente al radicalismo. Aunque los costos
políticos de esto fueron muy altos, él y sus socios supieron
aprovechar la situación para obtener grandes beneficios económicos.
Para citar sólo dos ejemplos, entre los meses de abril y julio de
1877, el general Jeremías Cárdenas remató, en nombre de la casa de
la cual era socio, cien cargas de quina, que habían sido
expropiadas a conservadores comprometidos en la revolución, con el
convenio de entregar el dinero a una casa vendedora de armas que
tenía sede en Panamá. Igualmente, otro de los socios, el general
Ezequiel Hurtado, en su carácter de segundo jefe durante la campaña
del sur, remató otras sesenta cargas que habían sido expropiadas.
Así mismo, Cerruti y sus socios vendieron durante la guerra unas
cuatro mil arrobas de sal al gobierno del Cauca para el
mantenimiento del ejército 32.
Después de la guerra, los negocios de Cerruti y sus socios
continuaron. En 1877 renovó la sociedad Ernesto Cerruti &
Compañía, con sede en Palmira, con sus viejos socios Vicente Guzmán
y Fernando Ayala, con capital de $ 25.000, el cual fue ampliado a $
30.362 Y 350 milésimos en 1879. Este capital lo aportó íntegramente
Cerruti. La sociedad duraría hasta el31 de diciembre de 188 1, Y la
mitad de las utilidades sería para los socios industriales 33.
También renovó, el 28 de julio de 1879, la sociedad E. Cerruti
& Compañía, en la cual entraron como socios Cerruti, Cárdenas,
Hurtado, Virgilio Quintana y don José Quilici, ciudadano italiano
34. El otro socio fundador, Lope Landaeta, había
tenido que salir del Cauca por problemas con su cuñado, "por [
... ] la dualidad de sus afecciones 35. De nuevo
Cerruti aparece como socio capitalista, aportando $ 106.322 Y 265
milésimos, mientras que los restantes lo hacen como socios
industriales. Además, en el fondo común de utilidades de esta
empresa entraría la mitad de las que produjera la compañía
establecida en Palmira. El reparto de utilidades se haría en la
siguiente forma: se dividiría en cien partes, de las cuales treinta
irían al capitalista y diecisiete y medio a cada uno de los socios
industriales. Cerruti quedaba autorizado para retirar la suma de $
800 mensuales con destino a sus gastos personales, y sus compañeros
$ 150 cada uno, que se deducirían de las utilidades que
individualmente les correspondieran. La sociedad tendría una
duración de cinco años.
La sociedad tendría almacén en Cali, administrado por Quilici;
en Buenaventura y Córdoba, por Virgilio Quintana, yen Popayán, por
Cárdenas, cada uno de los cuales actuaría, en su respectivo lugar,
como gerente. Cerruti sería gerente general, con residencia en
Europa o en cualquier lugar del Cauca, y recibiría informes
mensuales y balances semestrales, como era su costumbre. Además, se
estableció que todos los bienes de la empresa estaban
"amparados con la garantía internacional que representaba don
Ernesto como dueño del capital "36.
En esta compañía actuó como socio minoritario un fiel empleado
de Cerruti, el señor José Rossi, de su almacén de Buenaventura,
quien recibiría un tres por ciento del fondo común de utilidades.
Rossi debería permanecer en Buenaventura o marchar a atender los
negocios que la sociedad le señalaras 37. No
sobra decir que esta sociedad fue renovada el 2 de octubre de
1884.
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Eliseo Payán, Presidente del Estado Soberano del Cauca, ordenó
confiscar todas las propiedades de Cerruti el 12 de febrero de
1885. a raíz de las acusaciones que se hicieran (Colección de
tarjetas de visita de la Biblioteca Luis-Angel Arango).
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Cerruti formó en 1873 su primera sociedad con los generales
Tomás Cipriano de Mosquera, Ezequiel Hurtado (Foto No. 2 J,
Jeremías Cárdenas, Tomás Rengifo y Lope Landaeta (foto No.]) bajo
el nombre de E. Cerruti & Cía (Colección de tarjetas de visita
de la Biblioteca Luis-Angel Arango).
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Cerruti formó en 1873 su primera sociedad con los generales
Tomás Cipriano de Mosquera, Ezequiel Hurtado (Foto No. 2 J,
Jeremías Cárdenas, Tomás Rengifo y Lope Landaeta (foto No.]) bajo
el nombre de E. Cerruti & Cía (Colección de tarjetas de visita
de la Biblioteca Luis-Angel Arango).
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LA DIVERSIFICACIÃ"N DE ACTIVIDADES
Cerruti, como tantos empresarios caucanos, intentó diversificar
sus actividades económicas. Esto, más que a una posición
voluntarista, obedecía a la necesidad que tenían los caucanos de
superar la crisis económica en que quedó sumido el estado a raíz de
la guerra del 76, lo que coincidió con una caída de las
exportaciones.
La diversificación vino precedida de una serie de rumores acerca
de la forma como Cerruti había adquirido el nuevo capital. Desde
luego, se decía -y con toda razón, según se ha expuesto- que éste
estaba relacionado con la guerra de 1876 y que en su formación
tenían que ver sus amigos radicales. Los rumores comenzaron cuando,
al finalizar la contienda militar, Cerruti viajó a Medellín a
visitar a un antiguo conocido suyo, el general Tomás Rengifo, quien
desempeñaba en esos momentos el cargo de presidente del estado de
Antioquia. Esto lo relata Gustavo Arboleda: "Un viaje de
Cerruti a Medellín, donde el otro ejercía la Gobernación de
Antioquia, dio asidero a la especie de que el distinguido italiano
conspiraba 38. Uno de sus detractores -don
Francisco Rebolledo- dice al respecto:
No se sabe lo que entre los dos se pactara; pero sí que este le
dio en oro una cantidad que no bajaba de $ 60.000, con la cual hizo
un rápido viaje a Europa, de donde, después de percibir el importe
de las quinas remitidas antes, regresó con un gran negocio que,
dada la escasez de mercancías en el Cauca con motivo de la
guerra.fueron en breve realizadas a subido precio. Lo pactado con
Rengifo está bajo el velo del misterio [ ... ] Por ahora bástenos
decir que el calabrés aplicaba a paisanos y a extraños, a amigos y
enemigos, a indiferentes ya copartidarios, su máxima favorita:
"Centu per centu moderata ganancial" 39.
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Al centro aparece el comerciante don Luis Fischer,
transportando maquinaria desde Buenaventura. Fischer protegió a
Ernesto Cerruti de un tropel. en Cali (Libro de P. J. E.).
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Sea esto verdadero o no, lo cierto es que Cerruti empezó a
dedicarse a labores agropecuarias. Para el efecto, el 29 de
septiembre de 1879 compró a Belisario Buenaventura.
La hacienda de "Salento " situada en el distrito de Yumbo
en este Municipio [Calí] compuesta de una casa de paredes de
piedra, adobe y bareque, cubierta de teja, un horno de calcinación,
un potrero de pasto artificial denominado "la guinea de los
toros ': uno nuevo que está a continuación del anterior, dividido
en dos departamentos por un cerco de guadua, cultivado el primer
departamento en guinea su mayor parte y el segundo de pará; un
mangón de pasto común, inmediato a la casa, cercado de guadua; unos
cien cabros, poco más o menos, diez caballerías de brasa, la
herramienta existente, el mobiliario que existe en la casa y el
terreno que constituye la referida hacienda [ ... ]. El precio de
venta fue de $ 24.000, recibiendo en parte de pago la casa de José
Quilici
40.
En estas empresas agrícolas, Cerruti entró en sociedad con su
antiguo amigo el general Rengifo, con quien compró Salento al
mencionado Buenaventura, La Burrera a don Vicente Rengifo M. y El
Jagual o potrero de La Torre al doctor Joaquín de Caicedo y C.
Todas estas negociaciones se hicieron bajo el nombre de E. Cerruti
y Cía.
Aunque Cerruti no parece haber efectuado grandes
transformaciones en las propiedades compradas, lo cierto es que
éstas parecen haber mejorado ostensiblemente, ya que, según
testigos de la época, alcanzaron niveles de producción nunca antes
vistos. Esta vinculación de Cerruti, junto con la de Eder y otros
extranjeros, a la agricultura ha sido calificada como el inicio de
"la transformación de la hacienda tradicional vallecaucana 41. Si bien esto es cierto en cuanto a Eder, no es
aplicable a Cerruti, ya que éste y sus socios siguieron explotando
las tierras con ganadería tradicional. Lo único que aparece como
distinto frente a otras haciendas vallecaucanas es una más amplia
comercialización de la cal que Salento producía y que era ofrecida
al público al precio de $ 1,60 la carga de diez almudes 42. La hacienda tenía unos hornos que permitían
aprovechar las calizas que poseía en la cordillera Occidental, algo
que venía realizando de tiempo atrás el antiguo propietario;
igualmente se explotaba un galpón ladrillero.
Durante el período de 1881 a 1885 las actividades económicas de
Cerruti parecen haberse mantenido en los términos mencionados. Sin
embargo, en 1884 intentó incursionar en renglones nuevos para él,
tal como sucedió con las explotaciones auríferas. Para el efecto
hizo venir de los Estados Unidos al ingeniero de minas John Hays
Hammons, cuyos estudios mostraron que la explotación de los
yacimientos no era rentable 43.
Hay un hecho que no deja de llamar la atención respecto a
Cerruti. Se trata de su negativa a participar en la creación de
obras de infraestructura en el estado del Cauca. En efecto,
mientras prácticamente todos los comerciantes y empresarios de
diverso tipo -tanto nacionales como extranjeros- estaban
financiando bancos, caminos, ferrocarriles, puentes, impulsando la
importación de nuevas técnicas de cultivo y buscando nuevos
productos exportables, a Cerruti sólo se le ve en la junta
directiva del Banco del Cauca. La explicación puede estar en el
sectarismo radical de Cerruti. Para nadie es un secreto que las
obras de infraestructura que se impulsaron a finales de los años 70
y comienzos de los 80 fueron motivo de banderías políticas y que
los independientes las usaron para impulsar su programa regenerador
44.
UN GOBIERNO POR ESCRITURA PÚBLICA
Si bien la fortuna de Cerruti y sus socios parecía consolidarse,
los problemas, sobre todo de carácter político, apenas comenzaban,
ya que conservadores y liberales independientes empezaron una serie
de campañas contra él y sus socios. Por ejemplo, Carlos Holguín
afirmaba que el gobierno del estado soberano del Cauca se había
establecido por "escritura pública", pues estaba
gobernado por la casa comercial Cerruti y Cía, de la cual el
presidente Ezequiel Hurtado era socio fundador 45.
Hurtado había sido puesto en el poder por la llamada
"Revolución de Abril" (1879), que comandaron los
generales Elíseo Payán y Juan de Dios Ulloa, quienes representaban
una coalición de mosqueristas e independientes que se oponía a los
abusos cometidos por los radicales César Conto y Modesto Garcés 46.
El escándalo surgió cuando Hurtado apareció firmando una
circular de la casa Cerruti, fechada ello. de julio de 1879, un mes
antes que se posesionara de la presidencia. Según La Paz, periódico
payanés que se encargó de la defensa del presidente, éste sólo
tenía en dicha casa un capital colocado al 7% anual y"no tiene
ni ha tenido antes intervención en las operaciones que en ella se
ejecutan". Por ello formuló la pregunta: "¿Dónde y
cómo gobierna la casa E. Cerruti & Compañía el Estado?" 47.
A pesar de esta defensa, que obviamente tergiversaba los hechos,
en Bogotá se siguieron publicando volantes contra el gobierno
caucano, pero especialmente contra el presidente del estado, quien
seguía acusado del delito de "cerrutismo", o sea de
gobernar en provecho de la casa Cerruti. Esta acusación se apoyaba,
además, en que el mandatario, en su mensaje del 22 de marzo de
1880, había pedid o "el establecimiento de un puerto nacional
en el Caquetá i la franquicia de los artículos que por él se
introduzcan en un determinado radio de consumo". Según los
acusadores, esta franquicia correspondía a "combinaciones de
la Casa Cerruti, interesada en obtenerla". La defensa
argumentó que Cerruti y Cía "no tiene hoy parte alguna en la
asociación que se llama 'Compañía del Caquetá', constituida por los
señores Reyes Hermanos. Cierto es que algunos años atrás, uno de
los socios de la casa Cerruti tomó en aquella empresa algunas
acciones por cuenta de la Compañía; pero que no habiendo sido esto
del agrado de los demás consocios, las acciones tomadas se
enajenaron en los Estados Unidos de América, i que sólo el señor
Jeneral Jeremías Cárdenas tiene allí alguna participación, no como
miembro de la casa Cerruti, sino por su propia cuenta 48.
EL INCENDIO DE BUENAVENTURA
Pero los problemas no fueron únicamente de orden político. Para
complicar las cosas, el 12 de abril de 1881 se produjo un incendio
que destruyó totalmente el puerto de Buenaventura. Cerruti, como lo
muestran los cuadros siguientes, fue uno de los más perjudicados.
Los datos generales del incendio son:
En esta catástrofe, Ernesto Cerruti perdió en bienes rarces la
sumea de $ 22.800: $18.800 en casa y $ 4.000 en muebles, siendo el
más afectado. Para una idea de susu pérdidas comparadas con las de
otros damnificados, se puede observar el cuadro siguiente:
En mercancías, Cerruti perdió $ 39.000 ($ 30.000 en mercancías
generales de importación y $ 9.000 en productos del país), siendo
el más afectad o, junto con la colonia italiana, que en la práctica
monopolizaba el comercio en el Cauca.
En total, Cerruti perdió la suma de $ 61.800, lo que, según
Carlos Albán, procurador del estado en 1886, lo obligó a suspender
pagos: "el señor Cerruti había suspendido sus pagos en Europa
desde 1881, lo cual constituye una quiebra que la ley manda
considerar como fraudulenta, mientras no se pruebe lo
contrario 49.
CERRUTI REVOLUCIONARIO
En 1882, después de cesar en su cargo de agente consular,
Cerruti participó activamente en la lucha por elegir presidente del
Cauca a Tomás Rengifo 50, quien era visto como el
único hombre capaz de frenar a los independientes en su marcha
hacia el poder. Su participación llegó al grado de ser acusado por
Gregario Sarasti de que, en unión de Rengifo, diera "armas a
David Perea y a Ramón Morales para que se sublevasen", las que
posteriormente fueron entregadas a Ricardo Gómez, mayordomo de
Cerruti 51.
 |
Edificio del alambique (1885), (izquierda), casona (189/),
(centro} y trapiche (1891), (derecha) de la Hacienda la Manuelita,
de la cual era dueño Santiago M. Eder. Allí vivió por muchos años
Italia, hija de Cerruti. quien se casó con Carlos J. Eder (Libro de
P. J. E.).
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Edificio del alambique (1885), (izquierda), casona (189/),
(centro} y trapiche (1891), (derecha) de la Hacienda la Manuelita,
de la cual era dueño Santiago M. Eder. Allí vivió por muchos años
Italia, hija de Cerruti. quien se casó con Carlos J. Eder (Libro de
P. J. E.).
|
Esta actividad conspirativa se vio interrumpida con la muerte de
Rengifo, el 11 de enero de 1883, pero no finalizó con ella. En
adelante Cerruti no contaría con la buena suerte que le había
acompañado en los años anteriores. De hecho, las condiciones
políticas habían cambiado, puesto que los independientes lograron
consolidarse en el poder desde la "Revolución de Abril"
de 1879, desplazando a los sectores radicales. La iniciativa
política no estaba ya en manos de sus amigos, que habían sido
desplazados por sectores políticos "nuevos" que se
planteaban la necesidad de "regenerar" no sólo al Cauca,
sino a toda Colombia, como único medio de lograr la paz, tan
necesaria para realizar las obras de infraestructura que requería
el desarrollo económico del Cauca.
 |
En Palmira una vista de la calle del Comercio en 1885. Cerruti
estableció un negocio allí en 1877 (fotografía de Luciano Rivera y
Garrido. Libro de P. J. E.J.
|
Aunque el proyecto regenerador contó con un apoyo realmente
masivo en el Cauca -no olvidemos que aquí se inició-, aún quedaban
algunos pequeños focos radicales que trataban de impedir que se
desarrollara. El principal de estos focos estaba en Cali, donde los
radicales controlaban la corporación municipal. Para este sector la
muerte de Tomás Rengifo, en 1883, fue un duro golpe, pues
constituía la última carta radical con posibilidades de triunfo
electoral. En adelante, todas las acciones contra la Regeneración
se dieron por vía conspirativa, lo que llevó a la guerra de 1885,
en la cual Cerruti quiso tener un papel importante, sin observar
que las condiciones no eran las mismas que las de 1876.
La situación en el Cauca entre 1883 y 1885 era sumamente tensa y
presagiaba la guerra. Los acontecimientos se agravaron desde
noviembre de 1884, cuando, a raíz de las elecciones municipales,
los independientes se dividieron produciéndose, en algunos lugares,
enfrentamientos violentos que hicieron temer que Cali fuera
atacada, o, como se dijera en El Ferrocarril, periódico de la
época, "parecía que la suprema hora de la lucha sonaba ya 52. Para complicar las cosas, las elecciones fueron
declaradas nulas y se fijó el21 de diciembre para su nueva
realización. El deterioro del orden público continuó en todo el
estado y se aceleró cuando se supo que "la suprema hora"
había llegado en los estados de Santander, Cundinamarca, Boyacá,
Tolima y Antioquia.
Los acontecimientos militares en el Cauca no fueron muy
importantes, pero la situación se complicó con la llegada de un
batallón de la Guardia Colombiana, compuesto por quinientos hombres
que venían bajo el mando del coronel Guillermo Márquez, porque éste
se "vendió" a unos comerciantes radicales 53. Cerruti apareció implicado en el asunto y fue acusado
de que el19 de enero de 1885 "compró" al coronel Márquez.
Las autoridades del estado argumentaron que "el señor Cerruti
proporcionó a los rebeldes y traidores fondos del Banco del Cauca;
y continuó proporcionándoselos después en dos ocasiones
distintas" 54.
Esto llevó a que se tomaran represalias contra el italiano, que
llevaron a que el 8 de febrero la hacienda Salento fuera
desmantelada por tropas al mando de Juan de Dios Ulloa, quien alegó
que Cerruti, con su intervención en política, había perdido su
condición de neutral. El ministro italiano juzgó el incidente como
"allanamiento gratuito hecho de un modo incalificable 55.
Durante el allanamiento se encontró un túnel que, según
declaraciones de testigos conocedores, no existía cuando los socios
compraron la casa. La intención de las autoridades era demostrar
que el subterráneo servía para ocultar hombres y armas, cuando lo
obvio sería, dado los antecedentes de Cerruti, que ya era utilizado
para ocultar mercancías de contrabando 56.
El 12 de febrero, Eliseo Payán, en su carácter de presidente del
estado soberano del Cauca, ordenó que se confiscaran todas las
propiedades de Cerruti y sus socios. También se incautaron los
activos de la sociedad en Buenaventura, Cali, Palmira y Popayán.
Para tomar estas medidas, Payán se escudó en la ley 38 de 1879, del
estado del Cauca, con fundamento en la cual declaró bien nacional
"la propiedad personal de dicho Cerruti, lo mismo que la que
posee en común con los rebeldes Ezequiel Hurtado y Virgilio
Quintana". Al gobierno caucano no le importó que la medida
entrara en contradicción con la Constitución nacional, que
declaraba en su artículo 15, numeral 50., que la propiedad era uno
de los derechos individuales que se garantizaban tanto a los
nacionales como a los transeúntes de la Unión, los cuales no podían
ser privados de ella sino por pena o contribución general, con
arreglo a las leyes, o cuando lo exigiera la necesidad pública,
previa declaración judicial y la indemnización correspondiente. Las
excepciones a esto sólo se autorizaban en caso de guerra, pero aun
así la ley "no autoriza para imponer pena de confiscación en
ningún caso "57.
Las medidas contra Cerruti no finalizaron con la confiscación,
ya que, mientras era saqueada su hacienda, una turba lo amenazaba
de muerte en Cali, de la cual lo protegieron los comerciantes Luis
Fischer y Alberto Burckhardt 58 Más tarde
fue reducido a prisión y se inició contra él un proceso por
rebelión, hasta que el 6 de julio el capitán del barco de guerra
italiano Flavio Gioia exigió su libertad desembarcando tropas en
Buenaventura, lo que produjo el rompimiento de relaciones entre
Colombia e Italia 59.
Cerruti partió a Europa, a donde le siguió poco después su
familia. El 18 de junio de 1886 reunió en París a los acreedores, a
los que solicitó fondos para iniciar el proceso que se conoce como
"Cuestión Cerruti",
LA CUESTION CERRUTI
El largo pleito entre Cerruti y el Estado colombiano es
considerado uno de los asuntos más escandalosos en los anales
diplomáticos del país. El escándalo consistió no sólo en las
arbitrariedades que se cometieron y que llevaron a la intervención
militar de la flota italiana, sino también en que el gobierno
colombiano lo utilizó como factor de cohesión nacional, que
permitiera frenar el derrumbe del proyecto regenerador. Aunque por
cuestiones de espacio no es posible exponer ampliamente estos
puntos, haré una exposición sintética del desenvolvimiento del
pleito.
 |
Santiago M. Eder asistió a Cerruti en la preparación de su
caso, que despertó un sonado arbitraje en derecho internacional. En
carta del 4 de noviembre de 1886 muestra su apoyo a Ernesto Cerruti
(Libro de P. 1. E.).
|
 |
Esta reproducción corresponde a la cubierta de la versión en
inglés del conflicto entre el Reino de Italia y la República de
Colombia. en el caso Cerruti, publicado en 1896.
|
La demanda de Cerruti al gobierno colombiano fue entregada al
arbitraje del gobierno español, cuyo fallo no aceptó Colombia. En
consecuencia, en 1890, el gobierno estadounidense ofreció mediar en
el problema, lo que, aceptado por Colombia, permitió que el 2 de
enero de 1897 el presidente Cleveland rindiera un laudo arbitral
que le concedía a Cerruti la suma de 60.000 libras ($ 300.000) como
indemnización por los perjuicios, que le habían causado los
gobiernos caucano y colombiano. Disponía, además, que Colombia
debía asumir las obligaciones con los acreedores.
En 1898, Colombia no había iniciado los pagos, lo que llevó a
que el gobierno italiano distribuyera cinco cruceros entre
Cartagena y Buenaventura. Francis Russell Hart, gerente del
ferrocarril Cartagena-Calamar y posteriormente de la United Fruit
Company, relata así los hechos:
Supe por un cablegrama despachado desde Caracas, que la flota
italiana, entonces en La Guaira, tenía órdenes de dirigirse a
Cartagena y apoderarse de la Aduana y cobrar los derechos hasta que
fuese pagada la ya aceptada reclamación de Cerruti. Por suerte
feliz fue posible enviar un cable a Jamaica a tiempo para ser
transmitido por un vapor que salió ese día para Cartagena y que
llegaría allí veinticuatro horas por lo menos antes del arribo de
la flota italiana. Este mensaje no sólo advirtió a la gente del
ferrocarril, sino transmitió la insinuación al Gobierno de Colombia
de dar pronto aviso al Almirante italiano que el edificio de la
aduana era propiedad de una compañía americana y situado en el
muelle del ferrocarril y que el cinco por ciento de la renta de la
aduana, había sido hipotecado en garantía de ciertos bonos cuyos
tenedores eran ciudadanos de los Estados Unidos.
Llegaron noticias en el mismo sentido del Departamento de Estado
ya la Embajada de Italia en Washington, y se creó una complicación
internacional grave. Nuestros esfuerzos para sostener nuestros
propios intereses y la dignidad de Colombia, fueron auxiliados
además cuando el buque Almirante de la flota encalló en Boca Chica,
la entrada al puerto de Cartagena y causó una demora de tres días
la llegada de la flotas 60.
La 'presencia de la flota italiana llevó a que se realizaran
manifestaciones contra Italia y los italianos residentes en
Colombia. En Popayán, dirigieron las manifestaciones los
principales líderes conservadores: Carlos Albán -quien con su
sectarismo fue uno de los principales causantes del problema- y
Antonino Olano 61.
De todas maneras, Colombia se vio obligada a pagar. En 1899 una
comisión liquidadora pagó a los acreedores, de los cuales los
principales eran 53, entre los que estaban Kissing & Mollmann,
John Goddard & Co., M. Vengoechea y Cía., C. de la Torre, Diego
de Castro, R. Samper, Isaac & Samuel, Schloss Bros. El total
subió a 5.614.910 pesos papel monedas 64.
En los colombianos opuestos al régimen quedó la sensación de
que, por su sectarismo político, el gobierno colombiano había
salvado de la quiebra a la firma Cerruti y Cía., que se hallaba
insolvente a causa de la bajaen el precio de la quina. Lo que el
gobierno recibió a cambio fue de muy poco valor, pues el tiempo
había acabado con las propiedades y el gobierno no era buen
administrador para manejar los activos en forma comercial:
Las facturas y cuentas por recibir, de escaso valor. Los bienes
raíces, de difícil avalúo; la parte que había sido embargada por
John Goddard & Co. y avaluada en $ 63.203, fue vendida en
subasta pública por $ 21.659. Un almacén de depósito de acero en
Buenaventura avaluado en $ 27.000 se vendió en remate por $ 5.000;
586 cabezas de ganado produjeron $ 24 cada una. Grandes lotes de
corteza de quina que estaban en Europa permanecieron sin venderse
durante veinte años 63.
A MANERA DE CONCLUSION: LA ACTIVIDAD ECONOMICA Y LAS ACTITUDES
POLITICAS
El caso Cerruti invita, sin duda, a sacar algunas conclusiones
sobre el manejo empresarial durante el siglo XIX, y particularmente
acerca de la indisoluble relación entre economía y política. La
pregunta es: ¿cómo se aplica esto a los comerciantes
extranjeros, cuyas actitudes políticas debían guardar la reserva
que exigía su condición de neutrales? Sabemos que los empresarios
extranjeros mantuvieron siempre muy buena relación con los
políticos locales, a lo que ayudaba bastante su participación en
las logias masónicas. Pero mantener una buena relación -como la de
Santiago Eder, por ejemplo- no significa en ningún caso participar
abiertamente en política, como en el caso de Cerruti, y éste fue su
principal error.
La respuesta a la pregunta la dio Santiago Eder, quien había
aprendido una lección que le dieran los socios de Bertin Hermanos,
en carta fechada el 29 de enero de 1870:
Como amigos sinceros tomamos la libertad de aconsejarle de no
emitir JAMAS su parecer en cuanto a las cosas que tocan el porvenir
de este país, y en cuanto a los acontecimientos que lo tienen
agitado; nosotros extranjeros, a pesar de tener predilección por
esta tierra y de estar dispuestos a prestar nuestro contingente
para hacerla progresar, debemos forzosamente callarnos 64.
Cerruti no guardó esta regla de oro. El mismo Phanor Eder lo
reconoce así: "En todo caso debe reconocerse que Cerruti no
fue en realidad discreto 65. Esto fue confirmado por el capitán de
la Flavio Gioia, quien escribió:
El señor Cerruti por razón de su carácter y porque a veces habla
demasiado, especialmente contra el Partido Conservador, y muy
especialmente contra los clérigos, se ha creado una infinidad de
enemigos. Añádase a esto alguna que otra enemistad personal por
razón de su asociación comercial con personas influyentes del
partido de oposición al gobierno, y puede entenderse que sin haber
tomado parte en la revolución, se le sospeche de haber participado
66.
31
|
Albán, op, cit., págs. XIXXX.
|
32
|
El Ferrocarril, año III, trimestre 1, núm. 104 pág. 415.
|
33
|
Eder, op. cit., pág. 300; Arboleda, op. cit., pág.
249.
|
34
|
Notaría primera de Cali, tomo de 1879, 28-VII-1879.
|
35
|
Rebolledo, op. cit., pág. 25.
|
36
|
Notaría primera de Cali, tomo y fecha citados.
|
37
|
Arboleda, op. cit., pág. 249.
|
38
|
Ibíd., pág. 252.
|
39
|
Rebolledo, op. cit., pág. 24.
|
40
|
Notaria segunda de Cali, tomo de 1879, núm.
1062, f. 269.
|
41
|
José María Rojas, "Empresarios y tecnología en la
formación del sector azucarero en Colombia, 1860-1980", en
Sociedad )' economía en el Valle del Cauca. t. V, Bogotá.
Universidad del Valle Banco Popular, 1983, pág. 52.
|
42
|
El Ferrocarril, año III, trimestre I1, núm.
118.27VIII-1880.
|
43
|
Eder, op. cit., págs. 305-306. 44 Véase Valencia, op.
cit., págs. 174 y sigs.
|
44
|
Véase Valencia, op cit.,pags. 174 y sigs
|
45
|
El Deber, núm. 117, Bogotá, 5-XI-1879.
|
46
|
Valencia, op. cit., págs. 242 y sigs.
|
47
|
La Paz, núm. 12, Popayán, 17-1-1880.
|
48
|
lb íd. , núm. 38, Popayán, 17VII-1880
|
49
|
Registro Oficial, núm. 398, Popayán,
13-II-1886.
|
50
|
Restrepo, op. cit., pág. 25bis.
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51
|
Ibid., pág. 12.
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52
|
El Ferrocarril, núm. 268, 7XI-I884
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53
|
González, op. cit., pág. 176; Eder, op. cit., pág.
182.
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54
|
Registro Oficial, núm. 398, Popayán, 13-11-1886.
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55
|
Ibid.
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56
|
Ibid.
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57
|
Arboleda, op. cit., pág. 253. 58 Eder, op. cit., pág.
300.
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58
|
Eder,op,cit.,pág 253.
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59
|
Ibid.
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60
|
bid., pág. 309.
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61
|
Arboleda, op. cit., págs. 211212.
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62
|
Eder, op. cit., págs. 309-310. 63 Ibid., pág. 310.
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63
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ibíd., pág. 310
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64
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lbíd. , pág. 307. 65 lb íd.
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65
|
Ibíd
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66
|
Ibíd.
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