Ficha bibliográfica
Titulo:
Boletín Cultural y Bibliográfico No. 17
Autores: Biblioteca Luis Ángel Arango - Banco de la República
Edición original: Bogotá: 1981
Edición en la biblioteca virtual: Bogotá: febrero de 2007
Notas: Publicación cuatrimestral de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, que presenta importantes artículos sobre las distintas disciplinas de investigación en el campo cultural
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.


Artículo: "¡Centu per centu, moderata ganancia!";: Ernesto Cerruti, un comerciante italiano en el estado soberano del Cauca

El mismo obispo Bermúdez declaró después que, durante la marcha al destierro, Cerruti empezó a pronunciar en alta voz un discurso que no continuó (no sé por qué), pero hizo comprender, por lo que dijo, que el objeto que se proponía era excitar las malas pasiones de sus compañeros contra mí. El arranque de su perorata fue como del que se siente triunfante: habló en plural, como si se propusiera interpretar los sentimientos de sus compañeros de armas 31.

A raíz de esta guerra, don Ernesto, ante los ojos caucanos, quedó vinculado políticamente al radicalismo. Aunque los costos políticos de esto fueron muy altos, él y sus socios supieron aprovechar la situación para obtener grandes beneficios económicos. Para citar sólo dos ejemplos, entre los meses de abril y julio de 1877, el general Jeremías Cárdenas remató, en nombre de la casa de la cual era socio, cien cargas de quina, que habían sido expropiadas a conservadores comprometidos en la revolución, con el convenio de entregar el dinero a una casa vendedora de armas que tenía sede en Panamá. Igualmente, otro de los socios, el general Ezequiel Hurtado, en su carácter de segundo jefe durante la campaña del sur, remató otras sesenta cargas que habían sido expropiadas. Así mismo, Cerruti y sus socios vendieron durante la guerra unas cuatro mil arrobas de sal al gobierno del Cauca para el mantenimiento del ejército 32.

Después de la guerra, los negocios de Cerruti y sus socios continuaron. En 1877 renovó la sociedad Ernesto Cerruti & Compañía, con sede en Palmira, con sus viejos socios Vicente Guzmán y Fernando Ayala, con capital de $ 25.000, el cual fue ampliado a $ 30.362 Y 350 milésimos en 1879. Este capital lo aportó íntegramente Cerruti. La sociedad duraría hasta el31 de diciembre de 188 1, Y la mitad de las utilidades sería para los socios industriales 33.

También renovó, el 28 de julio de 1879, la sociedad E. Cerruti & Compañía, en la cual entraron como socios Cerruti, Cárdenas, Hurtado, Virgilio Quintana y don José Quilici, ciudadano italiano 34. El otro socio fundador, Lope Landaeta, había tenido que salir del Cauca por problemas con su cuñado, "por [ ... ] la dualidad de sus afecciones 35. De nuevo Cerruti aparece como socio capitalista, aportando $ 106.322 Y 265 milésimos, mientras que los restantes lo hacen como socios industriales. Además, en el fondo común de utilidades de esta empresa entraría la mitad de las que produjera la compañía establecida en Palmira. El reparto de utilidades se haría en la siguiente forma: se dividiría en cien partes, de las cuales treinta irían al capitalista y diecisiete y medio a cada uno de los socios industriales. Cerruti quedaba autorizado para retirar la suma de $ 800 mensuales con destino a sus gastos personales, y sus compañeros $ 150 cada uno, que se deducirían de las utilidades que individualmente les correspondieran. La sociedad tendría una duración de cinco años.

La sociedad tendría almacén en Cali, administrado por Quilici; en Buenaventura y Córdoba, por Virgilio Quintana, yen Popayán, por Cárdenas, cada uno de los cuales actuaría, en su respectivo lugar, como gerente. Cerruti sería gerente general, con residencia en Europa o en cualquier lugar del Cauca, y recibiría informes mensuales y balances semestrales, como era su costumbre. Además, se estableció que todos los bienes de la empresa estaban "amparados con la garantía internacional que representaba don Ernesto como dueño del capital "36.

En esta compañía actuó como socio minoritario un fiel empleado de Cerruti, el señor José Rossi, de su almacén de Buenaventura, quien recibiría un tres por ciento del fondo común de utilidades. Rossi debería permanecer en Buenaventura o marchar a atender los negocios que la sociedad le señalaras 37. No sobra decir que esta sociedad fue renovada el 2 de octubre de 1884.

Boletin Cultural y Bibliográfico1
Eliseo Payán, Presidente del Estado Soberano del Cauca, ordenó confiscar todas las propiedades de Cerruti el 12 de febrero de 1885. a raíz de las acusaciones que se hicieran (Colección de tarjetas de visita de la Biblioteca Luis-Angel Arango).

Boletin Cultural y Bibliográfico1
Cerruti formó en 1873 su primera sociedad con los generales Tomás Cipriano de Mosquera, Ezequiel Hurtado (Foto No. 2 J, Jeremías Cárdenas, Tomás Rengifo y Lope Landaeta (foto No.]) bajo el nombre de E. Cerruti & Cía (Colección de tarjetas de visita de la Biblioteca Luis-Angel Arango).

Boletin Cultural y Bibliográfico1
Cerruti formó en 1873 su primera sociedad con los generales Tomás Cipriano de Mosquera, Ezequiel Hurtado (Foto No. 2 J, Jeremías Cárdenas, Tomás Rengifo y Lope Landaeta (foto No.]) bajo el nombre de E. Cerruti & Cía (Colección de tarjetas de visita de la Biblioteca Luis-Angel Arango).

LA DIVERSIFICACIÃ"N DE ACTIVIDADES

Cerruti, como tantos empresarios caucanos, intentó diversificar sus actividades económicas. Esto, más que a una posición voluntarista, obedecía a la necesidad que tenían los caucanos de superar la crisis económica en que quedó sumido el estado a raíz de la guerra del 76, lo que coincidió con una caída de las exportaciones.

La diversificación vino precedida de una serie de rumores acerca de la forma como Cerruti había adquirido el nuevo capital. Desde luego, se decía -y con toda razón, según se ha expuesto- que éste estaba relacionado con la guerra de 1876 y que en su formación tenían que ver sus amigos radicales. Los rumores comenzaron cuando, al finalizar la contienda militar, Cerruti viajó a Medellín a visitar a un antiguo conocido suyo, el general Tomás Rengifo, quien desempeñaba en esos momentos el cargo de presidente del estado de Antioquia. Esto lo relata Gustavo Arboleda: "Un viaje de Cerruti a Medellín, donde el otro ejercía la Gobernación de Antioquia, dio asidero a la especie de que el distinguido italiano conspiraba 38. Uno de sus detractores -don Francisco Rebolledo- dice al respecto:

No se sabe lo que entre los dos se pactara; pero sí que este le dio en oro una cantidad que no bajaba de $ 60.000, con la cual hizo un rápido viaje a Europa, de donde, después de percibir el importe de las quinas remitidas antes, regresó con un gran negocio que, dada la escasez de mercancías en el Cauca con motivo de la guerra.fueron en breve realizadas a subido precio. Lo pactado con Rengifo está bajo el velo del misterio [ ... ] Por ahora bástenos decir que el calabrés aplicaba a paisanos y a extraños, a amigos y enemigos, a indiferentes ya copartidarios, su máxima favorita: "Centu per centu moderata ganancial" 39.

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Al centro aparece el comerciante don Luis Fischer, transportando maquinaria desde Buenaventura. Fischer protegió a Ernesto Cerruti de un tropel. en Cali (Libro de P. J. E.).

Sea esto verdadero o no, lo cierto es que Cerruti empezó a dedicarse a labores agropecuarias. Para el efecto, el 29 de septiembre de 1879 compró a Belisario Buenaventura.

La hacienda de "Salento " situada en el distrito de Yumbo en este Municipio [Calí] compuesta de una casa de paredes de piedra, adobe y bareque, cubierta de teja, un horno de calcinación, un potrero de pasto artificial denominado "la guinea de los toros ': uno nuevo que está a continuación del anterior, dividido en dos departamentos por un cerco de guadua, cultivado el primer departamento en guinea su mayor parte y el segundo de pará; un mangón de pasto común, inmediato a la casa, cercado de guadua; unos cien cabros, poco más o menos, diez caballerías de brasa, la herramienta existente, el mobiliario que existe en la casa y el terreno que constituye la referida hacienda [ ... ]. El precio de venta fue de $ 24.000, recibiendo en parte de pago la casa de José Quilici 40.

En estas empresas agrícolas, Cerruti entró en sociedad con su antiguo amigo el general Rengifo, con quien compró Salento al mencionado Buenaventura, La Burrera a don Vicente Rengifo M. y El Jagual o potrero de La Torre al doctor Joaquín de Caicedo y C. Todas estas negociaciones se hicieron bajo el nombre de E. Cerruti y Cía.

Aunque Cerruti no parece haber efectuado grandes transformaciones en las propiedades compradas, lo cierto es que éstas parecen haber mejorado ostensiblemente, ya que, según testigos de la época, alcanzaron niveles de producción nunca antes vistos. Esta vinculación de Cerruti, junto con la de Eder y otros extranjeros, a la agricultura ha sido calificada como el inicio de "la transformación de la hacienda tradicional vallecaucana 41. Si bien esto es cierto en cuanto a Eder, no es aplicable a Cerruti, ya que éste y sus socios siguieron explotando las tierras con ganadería tradicional. Lo único que aparece como distinto frente a otras haciendas vallecaucanas es una más amplia comercialización de la cal que Salento producía y que era ofrecida al público al precio de $ 1,60 la carga de diez almudes 42. La hacienda tenía unos hornos que permitían aprovechar las calizas que poseía en la cordillera Occidental, algo que venía realizando de tiempo atrás el antiguo propietario; igualmente se explotaba un galpón ladrillero.

Durante el período de 1881 a 1885 las actividades económicas de Cerruti parecen haberse mantenido en los términos mencionados. Sin embargo, en 1884 intentó incursionar en renglones nuevos para él, tal como sucedió con las explotaciones auríferas. Para el efecto hizo venir de los Estados Unidos al ingeniero de minas John Hays Hammons, cuyos estudios mostraron que la explotación de los yacimientos no era rentable 43.

Hay un hecho que no deja de llamar la atención respecto a Cerruti. Se trata de su negativa a participar en la creación de obras de infraestructura en el estado del Cauca. En efecto, mientras prácticamente todos los comerciantes y empresarios de diverso tipo -tanto nacionales como extranjeros- estaban financiando bancos, caminos, ferrocarriles, puentes, impulsando la importación de nuevas técnicas de cultivo y buscando nuevos productos exportables, a Cerruti sólo se le ve en la junta directiva del Banco del Cauca. La explicación puede estar en el sectarismo radical de Cerruti. Para nadie es un secreto que las obras de infraestructura que se impulsaron a finales de los años 70 y comienzos de los 80 fueron motivo de banderías políticas y que los independientes las usaron para impulsar su programa regenerador 44.

UN GOBIERNO POR ESCRITURA PÚBLICA

Si bien la fortuna de Cerruti y sus socios parecía consolidarse, los problemas, sobre todo de carácter político, apenas comenzaban, ya que conservadores y liberales independientes empezaron una serie de campañas contra él y sus socios. Por ejemplo, Carlos Holguín afirmaba que el gobierno del estado soberano del Cauca se había establecido por "escritura pública", pues estaba gobernado por la casa comercial Cerruti y Cía, de la cual el presidente Ezequiel Hurtado era socio fundador 45.

Hurtado había sido puesto en el poder por la llamada "Revolución de Abril" (1879), que comandaron los generales Elíseo Payán y Juan de Dios Ulloa, quienes representaban una coalición de mosqueristas e independientes que se oponía a los abusos cometidos por los radicales César Conto y Modesto Garcés 46.

El escándalo surgió cuando Hurtado apareció firmando una circular de la casa Cerruti, fechada ello. de julio de 1879, un mes antes que se posesionara de la presidencia. Según La Paz, periódico payanés que se encargó de la defensa del presidente, éste sólo tenía en dicha casa un capital colocado al 7% anual y"no tiene ni ha tenido antes intervención en las operaciones que en ella se ejecutan". Por ello formuló la pregunta: "¿Dónde y cómo gobierna la casa E. Cerruti & Compañía el Estado?" 47.

A pesar de esta defensa, que obviamente tergiversaba los hechos, en Bogotá se siguieron publicando volantes contra el gobierno caucano, pero especialmente contra el presidente del estado, quien seguía acusado del delito de "cerrutismo", o sea de gobernar en provecho de la casa Cerruti. Esta acusación se apoyaba, además, en que el mandatario, en su mensaje del 22 de marzo de 1880, había pedid o "el establecimiento de un puerto nacional en el Caquetá i la franquicia de los artículos que por él se introduzcan en un determinado radio de consumo". Según los acusadores, esta franquicia correspondía a "combinaciones de la Casa Cerruti, interesada en obtenerla". La defensa argumentó que Cerruti y Cía "no tiene hoy parte alguna en la asociación que se llama 'Compañía del Caquetá', constituida por los señores Reyes Hermanos. Cierto es que algunos años atrás, uno de los socios de la casa Cerruti tomó en aquella empresa algunas acciones por cuenta de la Compañía; pero que no habiendo sido esto del agrado de los demás consocios, las acciones tomadas se enajenaron en los Estados Unidos de América, i que sólo el señor Jeneral Jeremías Cárdenas tiene allí alguna participación, no como miembro de la casa Cerruti, sino por su propia cuenta 48.

EL INCENDIO DE BUENAVENTURA

Pero los problemas no fueron únicamente de orden político. Para complicar las cosas, el 12 de abril de 1881 se produjo un incendio que destruyó totalmente el puerto de Buenaventura. Cerruti, como lo muestran los cuadros siguientes, fue uno de los más perjudicados. Los datos generales del incendio son:

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En esta catástrofe, Ernesto Cerruti perdió en bienes rarces la sumea de $ 22.800: $18.800 en casa y $ 4.000 en muebles, siendo el más afectado. Para una idea de susu pérdidas comparadas con las de otros damnificados, se puede observar el cuadro siguiente:

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En mercancías, Cerruti perdió $ 39.000 ($ 30.000 en mercancías generales de importación y $ 9.000 en productos del país), siendo el más afectad o, junto con la colonia italiana, que en la práctica monopolizaba el comercio en el Cauca.

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En total, Cerruti perdió la suma de $ 61.800, lo que, según Carlos Albán, procurador del estado en 1886, lo obligó a suspender pagos: "el señor Cerruti había suspendido sus pagos en Europa desde 1881, lo cual constituye una quiebra que la ley manda considerar como fraudulenta, mientras no se pruebe lo contrario 49.

CERRUTI  REVOLUCIONARIO

En 1882, después de cesar en su cargo de agente consular, Cerruti participó activamente en la lucha por elegir presidente del Cauca a Tomás Rengifo 50, quien era visto como el único hombre capaz de frenar a los independientes en su marcha hacia el poder. Su participación llegó al grado de ser acusado por Gregario Sarasti de que, en unión de Rengifo, diera "armas a David Perea y a Ramón Morales para que se sublevasen", las que posteriormente fueron entregadas a Ricardo Gómez, mayordomo de Cerruti 51.

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Edificio del alambique (1885), (izquierda), casona (189/), (centro} y trapiche (1891), (derecha) de la Hacienda la Manuelita, de la cual era dueño Santiago M. Eder. Allí vivió por muchos años Italia, hija de Cerruti. quien se casó con Carlos J. Eder (Libro de P. J. E.).

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Edificio del alambique (1885), (izquierda), casona (189/), (centro} y trapiche (1891), (derecha) de la Hacienda la Manuelita, de la cual era dueño Santiago M. Eder. Allí vivió por muchos años Italia, hija de Cerruti. quien se casó con Carlos J. Eder (Libro de P. J. E.).

Esta actividad conspirativa se vio interrumpida con la muerte de Rengifo, el 11 de enero de 1883, pero no finalizó con ella. En adelante Cerruti no contaría con la buena suerte que le había acompañado en los años anteriores. De hecho, las condiciones políticas habían cambiado, puesto que los independientes lograron consolidarse en el poder desde la "Revolución de Abril" de 1879, desplazando a los sectores radicales. La iniciativa política no estaba ya en manos de sus amigos, que habían sido desplazados por sectores políticos "nuevos" que se planteaban la necesidad de "regenerar" no sólo al Cauca, sino a toda Colombia, como único medio de lograr la paz, tan necesaria para realizar las obras de infraestructura que requería el desarrollo económico del Cauca.

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En Palmira una vista de la calle del Comercio en 1885. Cerruti estableció un negocio allí en 1877 (fotografía de Luciano Rivera y Garrido. Libro de P. J. E.J.

Aunque el proyecto regenerador contó con un apoyo realmente masivo en el Cauca -no olvidemos que aquí se inició-, aún quedaban algunos pequeños focos radicales que trataban de impedir que se desarrollara. El principal de estos focos estaba en Cali, donde los radicales controlaban la corporación municipal. Para este sector la muerte de Tomás Rengifo, en 1883, fue un duro golpe, pues constituía la última carta radical con posibilidades de triunfo electoral. En adelante, todas las acciones contra la Regeneración se dieron por vía conspirativa, lo que llevó a la guerra de 1885, en la cual Cerruti quiso tener un papel importante, sin observar que las condiciones no eran las mismas que las de 1876.

La situación en el Cauca entre 1883 y 1885 era sumamente tensa y presagiaba la guerra. Los acontecimientos se agravaron desde noviembre de 1884, cuando, a raíz de las elecciones municipales, los independientes se dividieron produciéndose, en algunos lugares, enfrentamientos violentos que hicieron temer que Cali fuera atacada, o, como se dijera en El Ferrocarril, periódico de la época, "parecía que la suprema hora de la lucha sonaba ya 52. Para complicar las cosas, las elecciones fueron declaradas nulas y se fijó el21 de diciembre para su nueva realización. El deterioro del orden público continuó en todo el estado y se aceleró cuando se supo que "la suprema hora" había llegado en los estados de Santander, Cundinamarca, Boyacá, Tolima y Antioquia.

Los acontecimientos militares en el Cauca no fueron muy importantes, pero la situación se complicó con la llegada de un batallón de la Guardia Colombiana, compuesto por quinientos hombres que venían bajo el mando del coronel Guillermo Márquez, porque éste se "vendió" a unos comerciantes radicales 53. Cerruti apareció implicado en el asunto y fue acusado de que el19 de enero de 1885 "compró" al coronel Márquez. Las autoridades del estado argumentaron que "el señor Cerruti proporcionó a los rebeldes y traidores fondos del Banco del Cauca; y continuó proporcionándoselos después en dos ocasiones distintas" 54.

Esto llevó a que se tomaran represalias contra el italiano, que llevaron a que el 8 de febrero la hacienda Salento fuera desmantelada por tropas al mando de Juan de Dios Ulloa, quien alegó que Cerruti, con su intervención en política, había perdido su condición de neutral. El ministro italiano juzgó el incidente como "allanamiento gratuito hecho de un modo incalificable 55.

Durante el allanamiento se encontró un túnel que, según declaraciones de testigos conocedores, no existía cuando los socios compraron la casa. La intención de las autoridades era demostrar que el subterráneo servía para ocultar hombres y armas, cuando lo obvio sería, dado los antecedentes de Cerruti, que ya era utilizado para ocultar mercancías de contrabando 56.

El 12 de febrero, Eliseo Payán, en su carácter de presidente del estado soberano del Cauca, ordenó que se confiscaran todas las propiedades de Cerruti y sus socios. También se incautaron los activos de la sociedad en Buenaventura, Cali, Palmira y Popayán. Para tomar estas medidas, Payán se escudó en la ley 38 de 1879, del estado del Cauca, con fundamento en la cual declaró bien nacional "la propiedad personal de dicho Cerruti, lo mismo que la que posee en común con los rebeldes Ezequiel Hurtado y Virgilio Quintana". Al gobierno caucano no le importó que la medida entrara en contradicción con la Constitución nacional, que declaraba en su artículo 15, numeral 50., que la propiedad era uno de los derechos individuales que se garantizaban tanto a los nacionales como a los transeúntes de la Unión, los cuales no podían ser privados de ella sino por pena o contribución general, con arreglo a las leyes, o cuando lo exigiera la necesidad pública, previa declaración judicial y la indemnización correspondiente. Las excepciones a esto sólo se autorizaban en caso de guerra, pero aun así la ley "no autoriza para imponer pena de confiscación en ningún caso "57.

Las medidas contra Cerruti no finalizaron con la confiscación, ya que, mientras era saqueada su hacienda, una turba lo amenazaba de muerte en Cali, de la cual lo protegieron los comerciantes Luis Fischer y Alberto Burckhardt 58  Más tarde fue reducido a prisión y se inició contra él un proceso por rebelión, hasta que el 6 de julio el capitán del barco de guerra italiano Flavio Gioia exigió su libertad desembarcando tropas en Buenaventura, lo que produjo el rompimiento de relaciones entre Colombia e Italia 59.

Cerruti partió a Europa, a donde le siguió poco después su familia. El 18 de junio de 1886 reunió en París a los acreedores, a los que solicitó fondos para iniciar el proceso que se conoce como "Cuestión Cerruti",

LA CUESTION CERRUTI

El largo pleito entre Cerruti y el Estado colombiano es considerado uno de los asuntos más escandalosos en los anales diplomáticos del país. El escándalo consistió no sólo en las arbitrariedades que se cometieron y que llevaron a la intervención militar de la flota italiana, sino también en que el gobierno colombiano lo utilizó como factor de cohesión nacional, que permitiera frenar el derrumbe del proyecto regenerador. Aunque por cuestiones de espacio no es posible exponer ampliamente estos puntos, haré una exposición sintética del desenvolvimiento del pleito.

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Santiago M. Eder asistió a Cerruti en la preparación de su caso, que despertó un sonado arbitraje en derecho internacional. En carta del 4 de noviembre de 1886 muestra su apoyo a Ernesto Cerruti (Libro de P. 1. E.).

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Esta reproducción corresponde a la cubierta de la versión en inglés del conflicto entre el Reino de Italia y la República de Colombia. en el caso Cerruti, publicado en 1896.


La demanda de Cerruti al gobierno colombiano fue entregada al arbitraje del gobierno español, cuyo fallo no aceptó Colombia. En consecuencia, en 1890, el gobierno estadounidense ofreció mediar en el problema, lo que, aceptado por Colombia, permitió que el 2 de enero de 1897 el presidente Cleveland rindiera un laudo arbitral que le concedía a Cerruti la suma de 60.000 libras ($ 300.000) como indemnización por los perjuicios, que le habían causado los gobiernos caucano y colombiano. Disponía, además, que Colombia debía asumir las obligaciones con los acreedores.

En 1898, Colombia no había iniciado los pagos, lo que llevó a que el gobierno italiano distribuyera cinco cruceros entre Cartagena y Buenaventura. Francis Russell Hart, gerente del ferrocarril Cartagena-Calamar y posteriormente de la United Fruit Company, relata así los hechos:

Supe por un cablegrama despachado desde Caracas, que la flota italiana, entonces en La Guaira, tenía órdenes de dirigirse a Cartagena y apoderarse de la Aduana y cobrar los derechos hasta que fuese pagada la ya aceptada reclamación de Cerruti. Por suerte feliz fue posible enviar un cable a Jamaica a tiempo para ser transmitido por un vapor que salió ese día para Cartagena y que llegaría allí veinticuatro horas por lo menos antes del arribo de la flota italiana. Este mensaje no sólo advirtió a la gente del ferrocarril, sino transmitió la insinuación al Gobierno de Colombia de dar pronto aviso al Almirante italiano que el edificio de la aduana era propiedad de una compañía americana y situado en el muelle del ferrocarril y que el cinco por ciento de la renta de la aduana, había sido hipotecado en garantía de ciertos bonos cuyos tenedores eran ciudadanos de los Estados Unidos.

Llegaron noticias en el mismo sentido del Departamento de Estado ya la Embajada de Italia en Washington, y se creó una complicación internacional grave. Nuestros esfuerzos para sostener nuestros propios intereses y la dignidad de Colombia, fueron auxiliados además cuando el buque Almirante de la flota encalló en Boca Chica, la entrada al puerto de Cartagena y causó una demora de tres días la llegada de la flotas 60.

La 'presencia de la flota italiana llevó a que se realizaran manifestaciones contra Italia y los italianos residentes en Colombia. En Popayán, dirigieron las manifestaciones los principales líderes conservadores: Carlos Albán -quien con su sectarismo fue uno de los principales causantes del problema- y Antonino Olano 61.

De todas maneras, Colombia se vio obligada a pagar. En 1899 una comisión liquidadora pagó a los acreedores, de los cuales los principales eran 53, entre los que estaban Kissing & Mollmann, John Goddard & Co., M. Vengoechea y Cía., C. de la Torre, Diego de Castro, R. Samper, Isaac & Samuel, Schloss Bros. El total subió a 5.614.910 pesos papel monedas 64.

En los colombianos opuestos al régimen quedó la sensación de que, por su sectarismo político, el gobierno colombiano había salvado de la quiebra a la firma Cerruti y Cía., que se hallaba insolvente a causa de la bajaen el precio de la quina. Lo que el gobierno recibió a cambio fue de muy poco valor, pues el tiempo había acabado con las propiedades y el gobierno no era buen administrador para manejar los activos en forma comercial:

Las facturas y cuentas por recibir, de escaso valor. Los bienes raíces, de difícil avalúo; la parte que había sido embargada por John Goddard & Co. y avaluada en $ 63.203, fue vendida en subasta pública por $ 21.659. Un almacén de depósito de acero en Buenaventura avaluado en $ 27.000 se vendió en remate por $ 5.000; 586 cabezas de ganado produjeron $ 24 cada una. Grandes lotes de corteza de quina que estaban en Europa permanecieron sin venderse durante veinte años 63.

A MANERA DE CONCLUSION: LA ACTIVIDAD ECONOMICA Y LAS ACTITUDES POLITICAS

El caso Cerruti invita, sin duda, a sacar algunas conclusiones sobre el manejo empresarial durante el siglo XIX, y particularmente acerca de la indisoluble relación entre economía y política. La pregunta es: ¿cómo se aplica esto a los comerciantes extranjeros, cuyas actitudes políticas debían guardar la reserva que exigía su condición de neutrales? Sabemos que los empresarios extranjeros mantuvieron siempre muy buena relación con los políticos locales, a lo que ayudaba bastante su participación en las logias masónicas. Pero mantener una buena relación -como la de Santiago Eder, por ejemplo- no significa en ningún caso participar abiertamente en política, como en el caso de Cerruti, y éste fue su principal error.

La respuesta a la pregunta la dio Santiago Eder, quien había aprendido una lección que le dieran los socios de Bertin Hermanos, en carta fechada el 29 de enero de 1870:

Como amigos sinceros tomamos la libertad de aconsejarle de no emitir JAMAS su parecer en cuanto a las cosas que tocan el porvenir de este país, y en cuanto a los acontecimientos que lo tienen agitado; nosotros extranjeros, a pesar de tener predilección por esta tierra y de estar dispuestos a prestar nuestro contingente para hacerla progresar, debemos forzosamente callarnos 64.

Cerruti no guardó esta regla de oro. El mismo Phanor Eder lo reconoce así: "En todo caso debe reconocerse que Cerruti no fue en realidad discreto 65. Esto fue confirmado por el capitán de la Flavio Gioia, quien escribió:

El señor Cerruti por razón de su carácter y porque a veces habla demasiado, especialmente contra el Partido Conservador, y muy especialmente contra los clérigos, se ha creado una infinidad de enemigos. Añádase a esto alguna que otra enemistad personal por razón de su asociación comercial con personas influyentes del partido de oposición al gobierno, y puede entenderse que sin haber tomado parte en la revolución, se le sospeche de haber participado 66.

31
Albán, op, cit., págs. XIXXX.
32
El Ferrocarril, año III, trimestre 1, núm. 104 pág. 415.
33
 Eder, op. cit., pág. 300; Arboleda, op. cit., pág. 249.
34
 Notaría primera de Cali, tomo de 1879, 28-VII-1879.
35
 Rebolledo, op. cit., pág. 25.
36
 Notaría primera de Cali, tomo y fecha citados.
37
 Arboleda, op. cit., pág. 249.
38
Ibíd., pág. 252.
39
 Rebolledo, op. cit., pág. 24.
40
 Notaria segunda de Cali,  tomo de 1879, núm. 1062,  f. 269.
41
José María Rojas, "Empresarios y tecnología en la formación del sector azucarero en Colombia, 1860-1980", en Sociedad )' economía en el Valle del Cauca. t. V, Bogotá. Universidad del Valle Banco Popular, 1983, pág. 52.
42
El Ferrocarril, año III, trimestre I1, núm. 118.27VIII-1880.
43
Eder, op. cit., págs. 305-306.  44 Véase Valencia, op. cit.,  págs. 174 y sigs.
44
Véase Valencia, op cit.,pags. 174 y sigs
45
El Deber, núm. 117, Bogotá,  5-XI-1879.
46
Valencia, op. cit., págs. 242 y  sigs.
47
La Paz, núm. 12, Popayán,  17-1-1880.
48
lb íd. , núm. 38, Popayán, 17VII-1880
49
 Registro Oficial, núm. 398,  Popayán, 13-II-1886.
50
Restrepo, op. cit., pág. 25bis.
51
Ibid., pág. 12.
52
El Ferrocarril, núm. 268, 7XI-I884
53
 González, op. cit., pág. 176;  Eder, op. cit., pág. 182.
54
 Registro Oficial, núm. 398, Popayán, 13-11-1886.
55
Ibid.
56
Ibid.
57
Arboleda, op. cit., pág. 253.  58 Eder, op. cit., pág. 300.
58
Eder,op,cit.,pág 253.
59
Ibid.
60
bid., pág. 309.
61
Arboleda, op. cit., págs. 211212.
62
Eder, op. cit., págs. 309-310. 63 Ibid., pág. 310.
63
 ibíd., pág. 310
64
 lbíd. , pág. 307.  65 lb íd.
65
Ibíd
66
Ibíd.