Ficha bibliográfica
Titulo:
Boletín Cultural y Bibliográfico No. 17
Autores: Biblioteca Luis Ángel Arango - Banco de la República
Edición original: Bogotá: 1981
Edición en la biblioteca virtual: Bogotá: febrero de 2007
Notas: Publicación cuatrimestral de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, que presenta importantes artículos sobre las distintas disciplinas de investigación en el campo cultural
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Comerciantes y banqueros: el origen de la industria antioqueña

LA CONTIENDA DE 1876 Y EL REGRESO DE LOS LIBERALES AL PODER (1878-1885) 

El progreso de Antioquia durante el gobierno de Berrío fue incuestionable y mostró que para la región el sistema federal resultaba ventajoso. La elite paisa se vio favorecida por los resultados de dicha política, y por tal motivo se logró mantener un acuerdo entre ambos bandos partidistas. La muestra de esta bonanza es el surgimiento del sistema bancario de 1871, que le dio a Antioquia preponderancia en la economía nacional y en el cual desempeñaron papeles principales don Luciano y don Fernando, que en dicho período de paz habían logrado ampliar enormemente sus fortunas.

Estando al frente del gobierno regional don Recaredo de Villa, comerciante y banquero antioqueño, sucesor de Berrío para el período 1863-1876, una nueva crisis política empieza a desatarse. La razón para ello fueron las medidas tomadas por Aquileo Parra en relación con la educación, contra las cuales, en las regiones caucana y antioqueña, la Iglesia levantó voces de protesta, alegando que no era justo que el "ateísmo liberal" obligara a los católicos a asistir a las escuelas del Estado. Esos años de paz y prosperidad de que había gozado Antioquia fueron motivo para que se dieran divisiones, aun en miembros del mismo bando, en cuanto a participación en la guerra; el propio presidente Villa se negaba a declarar en conflicto al territorio antioqueño.

Algunos conservadores, como el general Marceliano Vélez, veían que la medida escondía el camino para que, una vez se violara la soberanía de la religión católica, se continuara con la violación de la soberanía del propio estado antioqueño. Para un liberal como Luciano Restrepo, la medida dictada por el presidente Parra no significaba otra cosa que el acercamiento entre la Iglesia y el Estado, y manifestaba que el propio primer mandatario había prometido que durante su gobierno la soberanía de ningún estado correría peligro; amante de las ideas liberales, decidió defender las medidas tomadas por el gobierno central, pero con ánimo moderado.

Con tristeza, los inseparables amigos y socios, lo mismo que otros miembros de la elite, se dividieron en dos bandos: los que acompañaron al general insurgente Marceliano Vélez y los que defendieron al gobierno central. El gobierno del señor Villa es derrotado, y para el período de 1878-1885 se vuelve a instaurar el dominio del partido liberal. Dentro de este corto y nuevo intervalo, corresponde a don Luciano asumir la presidencia del estado (18801885). Si por razones de odios y resquemores políticos muchos conservadores, entre ellos el propio Recaredo de Villa o el conocido comerciante y banquero Julián Vásquez Calle, prefirieron el exilio y sufrieron mermas de su fortuna, no podía decirse lo mismo de la suerte de un conservador como Fernando Restrepo, que recibió de nuevo el apoyo y protección de su amigo de siempre, don Luciano.

Sólo una victoriosa alianza entre conservadores y el llamado grupo de liberales independientes lograría darle un giro a la situación política, al culminar un proceso en el que se promulgó la Constitución de 1886 bajo el liderazgo del presidente Rafael Núñez. Para esa época ya había muerto don Luciano, y don Fernando, que gozaba de una fortuna ganada con gran esfuerzo, moriría tres años después. La última acción de mutua protección que selló la amistad de estos dos hombres fue la negociación, por parte de don Fernando, del "comparto" que los conservadores le cobraran a don Luciano. Los documentos que respaldan ese hecho se encuentran en el archivo familiar de Luis Restrepo, descendiente de don Luciano.

Estos ejemplos ilustran una utilización del juego partidista de un sector de la elite paisa, en su propio beneficio. ¿Excepción o regla? La respuesta la tendrán que dar otros estudios. Lo que sí es cierto es el hecho de que la socarronería  popular supo captar este aspecto al atribuirle a don Fernando la acción de dividir milimétricamente a su familia, en especial a sus hijos varones, en liberales y conservadores, con el fin de lograr cierta neutralidad en las contiendas políticas, que ponían en peligro su fortuna.

LA HERENCIA DE LAS NUEVAS GENERACIONES

Parece ser que los acontecimientos, tanto políticos como económicos, que se vivieron al final del siglo XIX dieron lugar a una evolución en los intereses de estas familias y a la búsqueda de un proyecto económico diferente. Entre 1887 y agosto de 1904la banca y el comercio entran en crisis como fruto de la guerra y de los cambios en el sistema monetario; la tasa de cambio pasó de 148,0 a 8.547,0. La especulación generó una incesante demanda de dinero que arrastró a los bancos a una feroz competencia. A su vez, los comerciantes, con el objeto de cubrir sus pérdidas o realizar negocios de ocasión, no vacilaban en pagar altísimos porcentajes por los préstamos. Esta situación, en este largo período, enriqueció a muchos y arruinó a otros tantos. Ante tales condiciones, muchos comerciantes y banqueros empezaron a cuestionar dicho modelo de acumulación y a buscar nuevas fuentes de inversión 21.

A la muerte de quienes constituían el tronco familar de los Restrepo Callejas y los Restrepo Díaz Granados, el proceso de sucesión de las herencias paterna y materna dio lugar a la división del gran capital familiar en capitales individuales, una parte del cual se conservó en las casas comerciales que habían pertenecido a las dos cabezas de familia y que continuaron como sociedades familiares con los nombres de Casa Comercial de Fernando Restrepo e hijos y Casa Comercial de Luciano Restrepo e hijos 22. Al monto de cada hijuela se le podría agregar el aporte que, en caso de matrimonio, constituía la dote del cónyuge, de tal suerte que la unión matrimonial fue una de las vías para acrecentar el patrimonio.

El capital promedio de la herencia fue de 120.000 para cada uno de los hijos de Fernando Restrepo, y de 100.000 para los de Luciano 23. Esta suma podría considerarse en su verdadera dimensión si se tiene en cuenta, a manera de ejemplo, que el valor de la finca El Oro, la mayor de las que pertenecieron a don Fernando, era de $ 63.000 (con ganado, muebles y utensilios) 24. Por lo tanto, es perfectamente deducible que el capital heredado representaba, para la época, la base para emprender un buen camino en el mundo de los negocios, si a esto le agregamos las utilidades que venían de la sociedad familiar, que se seguía manteniendo como una especie de última trinchera del capital comercial.

A partir de la coyuntura señalada, se inicia otro período marcado por la iniciativa que la nueva generación de los Restrepos habría de desplegar en el mundo de los negocios y que señaló el destino futuro de las familias. Se trata de una curiosa distribución de funciones que le asignaba a cada uno de los miembros un papel y un espacio en el que la solidaridad parental reasumió nuevas formas para acomodarse a las exigencias de una época que cuestionaba el sentido económico que había signado al siglo XIX.

Es aquí donde se puede mirar la convergencia de las mentalidades: la que heredaba la experiencia del mundo del comercio, con todos sus aciertos y peligros representados en sus propias fortunas, pero también en la de las crisis del capital especulativo y la que veía los logros que el capital productivo había obtenido en el mundo angloamericano e inglés. Las noticias de este último ya habían tenido excelentes difusores, como Alejandro López, Juan de la Cruz Posada, Germán Jaramillo Villa y Pedro Nel Ospina 25

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Izquierda:Emilio Restrepo (Paila) y su esposa Josefa Villegas. según retratos (de fotografía) pintados por Jacques Weismann. París. 1939 (Colección particular).

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Izquierda:Emilio Restrepo (Paila) y su esposa Josefa Villegas. según retratos (de fotografía) pintados por Jacques Weismann. París. 1939 (Colección particular).

Observando esa especie de croquis imaginario de lo que fue la acción que en muchos campos de las prácticas sociales desempeñaron los hijos de Fernando Restrepo, podremos entender el nacimiento de otra generación que habría de contribuir a desarrollar la economía y la política antioqueñas en otras direcciones, adoptando la postura schumpeteriana del innovador pero resguardándose aún en la vieja concepción del asumir el riesgo mínimo. A tal punto se cuestionó, a fines del siglo XIX, la actividad económica de la Antioquia decimonónica, que un hijo de Fernando Restrepo, Ricardo, cuenta que, en su lecho de enfermo, su padre les decía: "Busquen la fortuna en donde es lógico y natural que se encuentre: al fin de un trabajo honrado, perseverante y juicioso. Jamás la busquen por vías tortuosas o aventuradas, en donde el éxito depende más del acaso que del cálculo y de la previsión. No emprendan nunca negocios de minas: mi abuelo fue minero toda su vida, y murió en la pobreza, después de una labor constante y de penalidades sin cuento; mi padre fue minero mientras tuvo fuerzas para trabajar, y vivió lleno de ilusiones, pero escasísimo de dinero; yo también exploté minas en mis mocedades, y jamás saqué de ellas sino lo indispensable para vivir; la fortuna no empezó a sonreírme sino cuando la busqué por caminos más seguros y en negocios en que el azar no ejercía influencia preponderante" 26.

Este testamento espiritual, tanto de un hombre como de una época que agonizan, contiene muchas implicaciones tácitas que llevaron a la familia Restrepo Callejas a emprender acciones en varios campos de la actividad social, política y empresarial como puede verse a continuación en un breve perfil de la vida de algunos de sus integrantes.

CARLOS RES TREPO CALLEJAS ( -1930)

Su matrimonio con Concepción Restrepo Díaz Granados (1872) permitió una fuerte alianza de intereses con la familia de su suegro y compañero de su padre Luciano Restrepo. Continuó la tradición comercial de las dos familias y estuvo al mando de la casa comercial fundada por su progenitor.

Se interesó por las ideas que trajo el ingeniero Germán Jaramillo Villa y que también compartía Pedro Nel Ospina y empezó a estimular en su familia el proyecto de fundar una industria textil. En 1899 participó en la reunión en la que se intentó fundar la Compañía Antioqueña de Tejidos. Pocos días después de aquella reunión, celebrada en el Club del Comercio, estalló la revolución denominada de los Mil Días, suceso que retrasó el proyecto.

Al morir en la ciudad de Nueva York, en 1900, no alcanzó a ver la realización de esa temeraria idea, que en 1902 reanudarían sus hermanos, de crear la primera fábrica textil de Medellín. Representa Carlos Restrepo el punto de convergencia de dos mentalidades 27.

RICARDO RES TREPO CALLEJAS (1847-1930)

Al casarse con Julia Isaza afianzó los lazos de parentesco con una familia de gran tradición política conservadora, entre cuyos representantes figura su suegro Cipriano Isaza.

Ricardo Restrepo Callejas representa en la historia política de Antioquia un papel muy importante. Fue en 1877 secretario de Fomento y en 1878 y 1879 miembro de la asamblea legislativa del estado soberano de Antioquia. Aunque adquirió conocimientos de derecho y ciencias políticas tanto en Medellín como en Bogotá, no pretendió ejercer nunca dicha profesión. Sin embargo, su conocimiento de las leyes lo supo aplicar eficientemente en beneficio de los intereses no sólo familiares sino del mundo económico que empieza a abrirse paso en el siglo XX.

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Fernando Restrepo. con su esposa y de pie sus hijas Cecilia y Paulina (ca. 1890). Fot.. anónimo (Colección particular).

Su ejercicio político permite dilucidar las características de los hombres que pertenecieron a su generación y que se constituyeron en pioneros de una nueva mentalidad empresarial. Hombres como Ricardo Restrepo vieron con mayor claridad que es necesario abordar problemas mucho más amplios para dar cabida a las nuevas relaciones económicas que prefiguraron los planes de industrializar.

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Fernando Resptrepo con su esposa, sus hijos(as), yernos y nietos en el patio de su residencia en la calle Colombia de Medellín,(ca. 1980).Fot. Anónimo(Colección particular)

Se traza un plan político de defensa de los intereses de los nuevos empresarios, que aparece más claro a partir del gobierno del General Reyes (1905). Forma parte en Bogotá de una junta de representantes del comercio, la agricultura y la industria, llamada "la Duma" por los ingeniosos bogotanos. Esta precaria forma corporativa indicaba que empezaba a consolidarse una estructura de clase nacional a la cual dedicó nuestro personaje todo su ingenio, interés y conocimiento. Su primera tarea fue criticar la política de Reyes, demostrando gran valor, que le mereció el reconocimiento del propio general, ante el asombro de sus compañeros, quienes no lo habían apoyado por temor al dictador.

Hizo estudios sobre la minería que contradecían la política del Quinquenio de Reyes. Dichos estudios tienen una particularidad: vincular el problema minero a otros sectores de la economía, perfilando con ello una concepción estructural del proceso productivo, propio del pensamiento capitalista avanzado 28.

Siendo representante a la Cámara en 1911-1912, puso toda su atención a un asunto que era de su total competencia, dado su doble carácter de comerciante e industrial: la tarifa aduanera 29.

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Casa construida por Ricardo Restrepo Callejas para su residencia (centro-iz q.}. Estaba ubicada en la carrera Junin y cerca a 1920 el Club Unión se la compró para establecer su sede que es donde funciona actualmente. Fotografía de Escovar, Medellin, 1910 (Colección particular).

Hábilmente logra darle sentido al proyecto de un nuevo régimen arancelario que combinaba la protección para la naciente industria textil y mayor libertad para los que representaban las grandes compañías comerciales. Dicho proyecto se convertiría en ley de la república en 1913. Su experiencia familiar sirvió de guía para su elaboración, en especial las observaciones de su hermano Emilio Restrepo, gerente de la primera compañía textil 30.

Con proyectos como los que impulsó Ricardo Restrepo, se abre otra época para los nuevos empresarios antioqueños que, sin abandonar el ejercicio de la solidaridad familiar propia de sus antepasados, la hicieron extensiva a intereses que empezaban a dibujar más claramente una estructura nacional de clase basada en un proyecto más sólido de hegemonizar bajo las perspectivas de desarrollo regional y que, a diferencia del anterior, tuviera el marco de unas relaciones sociales que no entorpecieran la expansión de la industria y el comercio.

CAMILO C. RES TREPO CALLEJAS (1864-1933)

Casado con Ana Mejía Trujillo, hermana del pionero de la aviación comercial colombiana, Gonzalo Mejía. Este miembro de la familia Restrepo Callejas amplió su visión de las grandes transformaciónes que se daban en el mundo, al salir de Antioquia para ir a estudiar a los Estados Unidos en 1878. Hizo sus estudios preparatorios en la Columbia Grammar School, acompañado de sus hermanos Carlos y Jorge. En Nueva York estudió en el entonces Columbia College, hoy Universidad de Columbia, donde obtuvo en 1887 el título de ingeniero civil yen 1888 el grado de ingeniero de minas.

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Billete de" Restrepos y Cia. "emitido en 1901 cuando esta casa bancaria y comercial era administrada por los hijos de Luciano Restrepo. El billete refleja la austeridad y sobriedad de sus emisores (Colección particular).

Su especialización le brindaría la oportunidad de trabajar en el proyecto de ampliar la red ferroviaria de Antioquia, condición indispensable para la economía regional. Al regresar al país fue nombrado ingeniero jefe del ferrocarril de Antioquia, y más tarde, en 1908, dirigiría el contrato para la construcción del ferrocarril de Amagá, obra en la que demostró sus avanzados conoci mientos de ingeniería. Con su actividad técnica y política contribuyó a que la segunda generación de su familia lograra los objetivos de convertirse en destacada representante de la nueva elite empresarial antioqueña. Fue presidente de la junta de las Empresas Públicas, en donde dedicó su gestión a crear la infraestructura que requería el proceso de industrialización que se gestaba en la Antioquia de principios del siglo XX. A pesar de que muchas veces declinó nombramientos para desempeñar altísimos cargos públicos, su vida pública lo lleva a ser primer designado a la presidencia de la república para 1929-1931 31.

EMILIO RES TREPO CALLEJAS (1852-1932)

Casado en 1875 con María Josefa Villegas Uribe, perteneciente a una familia de la elite antioqueña, don Emilio ha quedado inscrito en la historia paisa por razones de gran complejidad, pero sobre todo porque desde 1899 representa a la familia Restrepo Callejas en la creación de la Compañía Antioqueña de Tejidos, que vino a constituirse en 1903 y que empezó a funcionar en Bello en 1905, después de haber sorteado innumerables trances, especialmente la gran crisis financiera de 1904. Esta empresa toma el nombre de Compañía de Tejidos de Medellín, y su primer gerente es el citado personaje.

Don Emilio fue conocido como Emilio "Paila". El apodo era el pretexto para señalar la admiración, la envidia o el odio con que la sociedad de Medellín veía a este personaje que siempre mantuvo el doble carácter de comerciante e industrial 32.

Abrió don Emilio toda una época en la que se pone a prueba un fenómeno que iría a repercutir durante mucho tiempo en el mundo industrial antioqueño, una concepción paternalista y autoritaria del manejo de personal a través de su principio de "el que manda manda". Su capacidad intuitiva para el mundo de los negocios hizo que lograra convertir su experimento industrial en todo un espectáculo: la llegada a Bello del coche de Emilio Restrepo arrastrado por briosos caballos ingleses era todo un espectáculo. Lo mismo que la entrada a visitar la fábrica los días sábados, con boletería vendida, a cincuenta centavos.

Fue autor de innovaciones en el campo de la propaganda, como la de que a las telas de la fábrica de Bello "no las rompe ni el diablo ", escandalizando así a una sociedad profundamente religiosa 33.

Inició campañas institucionales para la siembra del algodón en Antioquia y, desde la casa comercial que aún pertenecía a su familia y que funcionaba en el parque de Berrío, repartía semillas gratuitamente para propiciar la siembra de caña, maíz y fríjol, como manera de elevar la producción para obtener de ella una ampliación del mercado mediante la generación de ingresos. Impulsó la creación de la industria cervecera. Fue accionista del periódico El Colombiano y, como concejal, en 1912 emprendió campañas para mejorar los servicios públicos de la ciudad.

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Maquinaria textil de lafábrica de Bello. Era movida por fuerza hidráulica. Producían telas de algodón. paños." pañolones. Medellín el 20 de julio de 1910 S. M. P .. 1910.

Esta figura sería el punto de partida para estudiar una de las primeras experiencias que en el mundo de la industria tendría la elite antioqueña a comienzos de este siglo; aspecto éste que merece tratamiento especial y más detenido.

Los restantes hijos de Fernando Restrepo no tuvieron ninguna significación en el mundo empresarial.

El análisis de esta unidad familiar, en la que primó un patrón de alta diversificación en el mundo de los negocios, muestra ante todo un elemento de orden sociológico de gran importancia: el ejercicio de un liderazgo de orden regional que empezaban a legitimarlo ante un contexto nacional, no como representantes de una fracción del capital diferenciado, sino como voceros de una economía regional en la que convivían intereses terratenientes, comerciales, rentistas y especuladores de finca raíz, bancarios y de la naciente industria. Por eso la actividad política realizada por los miembros de la segunda generación de esta familia no representa aún la manifestación de un sector diferenciado, o la separación entre intereses públicos y privados, sino más bien el acomodamiento de esa "solidaridad familiar" a unas nuevas circunstancias en las que el Estado deja de verse simplemente como garante de la función de "velar porque en la competencia no se usaran la violencia y trompos demasiado burdos y flagrantes ".

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Telares de la fábrica de Bello. En 1910 había 189 telares, en un salón que tenia capacidad para 300. Medellín el 20 de julio de 1910, S. M. P., 1910.

Para hombres como Ricardo Restrepo o su hermano Camilo C., el sentido que se daba a su posición sobre la relación Estado-economía era de aceptación de funciones para el aparato estatal en relación con el suceder económico que implicaba, en principio, un repudio del ausentismo y la aceptación de un intervencionismo moderado. La intervención del Estado, mediante su política de proteccionismo, tenía un resultado tangible: se habían establecido industrias en el país, entre ellas la fábrica textil que pertenecía a su familia, y otras se estaban estableciendo.

El futuro de la industria y la economía paisas dependía de otros factores, y tanto Camilo C. como Ricardo Restrepo propugnaron la presencia del Estado en el desarrollo de ellos: ampliación de vías de comunicación, una clara política de fomento de nuevos proyectos económicos, ampliación de facilidades para la creación de empresas dedicadas a los servicios públicos, reglamentación de otros sectores de la economía, como el minero, y una política arancelaria que conjugara los intereses de su doble carácter de comerciantes e industriales. Al repasar imaginariamente el perfil biográfico de estos personajes, el lector deducirá la existencia de una "comunidad de intereses" que prolongaría la solidaridad familiar, pero que empezaba a buscar una diferenciación basada, ya no en la mera práctica del empresario decimonónico, sino en una concepción empresarial más integral, en la que el complemento indispensable era el ejercicio de un nuevo orden jurídico y político que se empezó a buscar desde el primer decenio del siglo XX y que será objeto de un trabajo posterior.

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Exterior de la fábrica de tejidos de Bello. Se observan algunos de los 400 operarios que tenía en 1910. Medellín el 20 de julio de 1910, álbum editado por la S. M. P. de Medellín.

 

21
Véase Jorge Child, y Mario Arango, Bancarrotas y crisis. Bogotá, Biblioteca de El Espectador, 1985.
22
Luciano Restrepo E. murió en 1885. Su esposa, Josefa Díaz Granados, murió en 1897. Véanse los datos de la sucesión, H.H.A., Suc. Not. 1a .. 1886, diciembre, f. 3369, 3396: H.H.A .. Suc. Not. la., 1887, enero, f. 339, 1140. Fernando Restrepo S. murió en 1899. Su esposa, Concepción Callejas, murió en 1896. Véanse datos de la sucesión, H.H.A .. Suc. Not. 2a .. octubre-diciembre, 1900. octubre. f. 86150: H.H.A., Suc. Not. 2a., 16 de junio, 1898, f. 1726
23
 Estos datos se promediaron de las cifras asignadas en las sucesiones que se citan en la nota 22.
24
 Véase testamento de Fernando Restrepo, H.H.A.
25
Véase Manuel Restrepo, "Pedro Nel Ospina y su época", en Revista Universidad de Antioquia, núm. 207, Medellín, 1987.
26
Ricardo Restrepo Callejas, Carta al gobernador de Antioquia, en La Patria, Medellín, 13 de noviembre de 1905.
27
Véase Gabriel Arango Mejía. Genealogías de Antiquia y Caldas, Medellín. Editorial Bedout, 1973
28
Véase La Patria, Medellín, 13 de noviembre de 1905.
29
Desde 1905 la fábrica de textiles que funcionaba en Bello era de propiedad de su familia y estaba dirigida por su hermano Emilio.
30
Véase Alfonso Mejía Robledo, Vidas y empresas de Antioquia, Medellín, 1951
31
Véase Guillermo Echavarría  Misas, Camilo C. Restrepo,  Medellín, 1979
32
Por las entrevistas se comprobó que existen diferentes versiones sobre el origen del apodo, pero se logró comprobar que el periódico El Bateo, que circulaba en la época, lo empezó a llamar así.
33
Al respecto, véase Manuel Restrepo, Historia de la industria antioqueña, 18801930, próximamente publicada en la serie Historia Antioqueña, por El Colombiano, Medellín.