La Madre del Universo era muy poderosa y dueña de todas las cosas. Esta madre sabía hilar algodón y un día decidió clavar el huso en el pico más alto de la Sierra Nevada. Del huso ella fue tirando un hilo larguísimo y con él trazó, con un compás, un círculo en la tierra. Mientras hacía ese redondel ella dijo "Esta será la tierra de mis hijos". Por eso Tacancique sabía que la tierra pertenecía desde entonces a los Taironas.

Naoma era un sabio muy famoso. El entendía el lenguaje de las aves y podía adivinar lo que iba a suceder mirando las estrellas. Conocía sitios llenos de piedras finas y los lugares donde crecían hierbas para curar enfermedades. También él era un gran artista y hacía las mejores máscaras. El viejo era un personaje muy misterioso. Vivía en una colina lejos de la ciudad y cuando venía sólo se quedaba en una de las casas sagradas.



Estas casas o templos sagrados, eran lugares donde nunca podían entrar las mujeres. Por las noches padres e hijos se reunían alrededor de Naoma, quien hablaba con ellos y les daba consejos.

A los jóvenes les enseñaba cantos y bailes.

 



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