Desde pequeños los niños aprendían de memoria cuentos y leyendas. Así Tacancique nunca olvidaba los tantos secretos mágicos que había oído de Naoma, el viejo sacerdote.
Cuando los niños estaban en la playa, siempre se acordaban de cómo se había creado el universo.
Antes de que el mundo existiera, sólo había oscuridad y las tinieblas cubrían las aguas del mar. Pero en ese tiempo ya vivía una mujer, como una gran diosa, llamada Madre del Universo. Al nacer su primer niño, por fin el mundo se iluminó y así fue el primer día de esta tierra. El recién nacido, se llamó Sintana y cuando creció se volvió un gran héroe de la humanidad.