Un puñado de recomendaciones
Para contribuir a que su hijo guste de la lectura, tenga presente y ponga en práctica, siempre que le resulte posible, las siguientes recomendaciones:
- El libro debe ser visto en el hogar como un objeto valioso, preciado, importante. Utilice libros como premio, como regalo para estimular al chico.
- Nunca comparece las habilidades de su hijo como lector con las de otros niños que a su juicio lean más rápido y mejor. Cada lector tiene su ritmo y peculiaridades, ¿por qué ponerlos a competir entre sí?
- Unos aprenden a leer primero y otros después; a unos les cuesta más a otros menos.
- Pero suprimamos las comparaciones que a nada conllevan, a no ser a molestar y a desestimular. No interrumpa al niño cuando lea en voz alta para hacerle correcciones: al contrario, felicítelo por sus avances.
- Es recomendable que exista un rinconcito dedicado a los libros –de no ser posible una biblioteca en la casa. Invite a sus hijos a que coloque sus libros en uno de los estantes, junto a los de las personas mayores. Enséñele a valorarlos y a cuidarles. Si un libro se estropea, invítelo a repararlo juntos.
- Haga que su hijo le acompañe en sus visitas a librerías y bibliotecas.
- Al seleccionar un libro para su hijo, recuerde que el principal criterio debe ser el placer que pueda experimentar al leerlo. No se deben escoger los libros para niños ateniéndonos a las enseñanzas morales o didácticas que puedan contener sus páginas, sino a su capacidad de entretener y a su calidad literaria.
- Aunque su hijo ya sea capaz de leer por sí mismo, no pierda la costumbre de leerle en alta voz. A todos, aunque seamos adultos, nos agrada escuchar cuentos y versos.
- Comente sus lecturas con el niño. Háblele acerca del libro que está leyendo y pídale que él le cuente, a su vez, acerca de lo que lee. Ese diálogo será muy fructifero y enriquecedor.
- Cuando el niño termine alguna lectura, nunca lo someta a un interrogatorio o examen. Mejor busque un momento oportuno para conversar con él sobre la obra, cuál personaje le agradó más y por qué, qué haría si se viera en esa situación, etc.; es decir, compartan impresiones y criterios. También pueden hacer dramatizaciones, imitar las voces de los distintos personajes, dibujarlos, construir títeres, inventar otros finales a la historia y especular acerca de lo que sucedió en ese universo de ficción más allá del punto final del autor.
- Si usted no lee, le resultará difícil convencer a un niño de que leer es algo útil y agradable. Si se encuentra usted en ese caso, ¿por qué no trata de descubrir, junto con su hijo, el encanto de la lectura?
ANDRICAIN, Sergio, RODRIGUEZ, Antonio Orlando. Cómo formar hijos lectores y no morir en el intento. Bogotá, Taller de Talleres, 1998, p.58-60.
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