La lectura en voz alta: una herramienta muy valiosa para los mediadores de lectura
Esta es una práctica muy antigua que está siendo valorada enormemente en los proyectos de promoción lectora como una de las estrategias principales para acercar a las personas a la lectura y propiciar que ésta se convierta en un hábito.
Jim Trelease es un escritor norteamericano especializado en la lectura en voz alta que ha descubierto un sin fin de beneficios que surgen de esta práctica. Trelease, en su libro Manual de la lectura en voz alta, señala: “Les leemos a los niños por las mismas razones que les hablamos: para tranquilizarlos, para entretenerlos, para crear lazos; para informarles o explicarle algo, para despertar su curiosidad, para inspirarlos”. Así mismo, cuando se lee en voz alta se logra que el niño asocie la lectura con el placer, se crean las bases del conocimiento, se construye vocabulario y se ofrece un modelo lector. Además, la práctica de la lectura en voz alta nos permite disfrutar un buen libro acompañados de las personas que queremos y lograr que las primeras experiencias con la lectura sean placenteras, facilitando que el niño más adelante afronte los retos y complejidades del proceso de alfabetización.
Cuando uno lee en voz alta, está prestándole su voz al texto para hacer que la historia adquiera vida, a partir de las emociones que uno transmite en los matices y entonaciones de la voz. Otro aspecto importante consiste en comprender que el lector en voz alta es muy diferente al narrador o cuentero, pues en la cuentería, el protagonista es el narrador y en la lectura en voz alta el protagonista es el texto.
Rodolfo Castro, escritor y narrador oral mexicano en un artículo sobre la lectura en voz alta, llamado Habitar el sonido publicado en la revista Hojas de Lectura de Fundalectura, dice: “No se lee en voz alta para ser escuchado, leemos en voz alta para que los que escuchan vean el sonido, se arropen en él, lo habiten”. Esta afirmación nos sirve para dimensionar la responsabilidad que tenemos con un texto cuando lo leemos en voz alta para otros: debemos acercarnos con curiosidad para conocerlo bien, experimentar sus emociones, imaginarnos los lugares y personajes que describe, hasta llegar a crear una relación de complicidad con la historia y el autor.
Algunas recomendaciones generales para preparar una lectura en voz alta:
- Lea varias veces el texto antes de leerlo a sus hijos o a un grupo de niños. Identifique, por ejemplo, los momentos en los que quiere cambiar el tono de la voz para transmitir una emoción, o en los que quiere detenerse unos segundos para crear suspenso.
- Antes de empezar a leer la historia, lea el título del libro, el autor y el ilustrador.
- Cuando lea para un grupo asegúrese de que todos los niños vean las ilustraciones.
- Lea historias que usted disfrute y que le produzcan emociones.
- Recuerde no hay un modelo único de lector en voz alta. Cada persona, con la práctica, desarrolla su estilo y va comenzando a formar su lista de libros preferidos para leer en voz alta. Lo importante es sentirse cómodo con la manera como lee y disfrutar la historia para contagiar a los demás.
- Es importante seleccionar el material, no todos los libros sirven para leer en voz alta. Tenga en cuenta los intereses de sus hijos o de las personas que van a oír la historia, los tiempos de atención, el hábito de lectura, entre otros. Para los más pequeños seleccione libros álbum con textos cortos mientras se van habituando a los espacios de lectura en voz alta, vaya cada vez ganando en extensión y use diferentes géneros literarios (poesía, fábulo, leyenda, cuentos, etc.)
Fuente :GOMEZ ARANGO, Ana Milena. Creatividad para padres. Editorial Norma, 2001. p. 164-266.
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