Solo para niños
Biblioteca Luis Angel Arango
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Reflexiones para padres

" Cuando mi padre me leía, yo me recostaba sobre él y me volvía parte de su pecho o sus brazos. Y yo creo que los niños que son abrazados y sentados en las piernas - deliciosamente acariciados- siempre asociarán la lectura con los cuerpos de sus padres, con el olor de sus padres. Y eso siempre te hará lector. Porque ese perfume, esa conexión sensorial dura para toda la vida.
Al fin y al cabo, somos animales. Si observamos a los cachorros, veremos que necesitan ser lamidos para sobrevivir. Pues bien, nosotros también necesitamos "ser lamidos" para sobrevivir. Y la lectura se convierte, de alguna manera, en "un lamido". Cuando no solo oyes un cuento entrañable, sino que además estás apretado por la persona más importante para ti en el mundo, la conexión que se establece no puede disolverse. Por ejemplo, ahora estoy leyendo a Shakespeare de corrido, y cuando me alarmo y me asusto, y me detengo y vuelvo a comenzar, hay una especie de conexión visceral, con mi padre, como lector que me hace continuar.
Si hay algún consejo que yo pueda dar, sería ese: Si estás buscando una manera de acercarte a tus hijos no hay nada mejor que sentarlos en las piernas y leer. Cuando los pones frente a un computador o a un televisor o a un televisor, los estás abandonando. Los estás abandonando porque están sentados en un sofá o en el piso y probablemente estén abrazando a un perro. Pero no te están abrazando a tí". Maurice Sendak

Fragmentos de una entrevista a Maurice Sendak, autor de “Donde viven los monstruos”, 1963, ganador del premio Caldecott Medall, máximo premio para los libros ilustrados.

Una familia comprometida con la lectura...

1. Es aquella que anima a leer incluso antes de que su hijo o hija sepa leer. Proporcionar a niños y niñas libros bien ilustrados para que hojeen y se recreen mirando las imágenes es una buena manera de empezar a amar la lectura.

Los libros sin texto también se leen, es evidente. Las personas adultas podemos hacer de mediadores con los pequeños, pero también favorecer el que ellos y ellas interpreten lo que ven dibujado o fotografiado a su manera y que dialoguemos sobre esas interpretaciones. Un libro siempre es una oportunidad para la sorpresa y para el encuentro.

2. Es aquella que cuenta cuentos a sus hijos e hijas, les recita rimas y poesías, se las lee en voz alta y llena sus oídos de musicalidad y de magia.

A lo largo del día (y probablemente unos días más que otros) hay algunos momentos especiales para que –desde los primeros meses o años– niños y niñas oigan las más hermosas palabras rimadas y cantadas, acompañadas de juegos con las manos y de cálida musicalidad. Para ello podemos utilizar libros que contengan retahílas, folclore infantil, letrillas, canciones, historias rimadas… y aprovechar las que nosotros conocemos, las que nos cantaron y contaron nuestros padres y madres, los abuelos y abuelas. Convertirnos en eslabones activos de la transmisión oral

3. Es aquella que da ejemplo leyendo libros, revistas, periódicos y permite que sus hijos e hijas los sorprendan frecuentemente con uno de ellos en las manos.

Reconociendo que nada es infalible y que ninguna práctica nos asegura el éxito, parece razonable pensar que si nuestros hijos e hijas nos sorprenden frecuentemente con material de lectura en nuestras manos, es posible que sientan una creciente curiosidad por saber qué guardan, qué contienen esos libros, revistas o periódicos…

4. Es aquella que acompaña a sus hijos e hijas a visitar exposiciones, que asiste a funciones de títeres o teatro y a otros espectáculos culturales para ir afinando la sensibilidad y la imaginación de sus pequeños.

Es evidente que los caminos que conducen a la lectura y al libro son diversos y, en ocasiones, variopintos. Todo aquello que potencie y desarrolle la sensibilidad y la imaginación parece encaminado a ofrecer argumentos favorables para el acercamiento a todas las manifestaciones de la cultura y, por supuesto, al libro, a la lectura y a las bibliotecas.

5. Es aquella que comparte y comenta las lecturas de sus hijos e hijas.

Desde que nuestros hijos e hijas son pequeños podemos hojear con ellos y leerles libros, haciendo distintas voces según sea el personaje que habla, abundando en gestos y expresividad y haciendo de la lectura un tiempo agradable y divertido. Es adecuado estar siempre dispuestos y dispuestas a abrirles un libro para ayudarles a desvelar su contenido y hablar y comentar cómo son, cómo se comportan, qué han hecho, qué podrían hacer quienes lo protagonizan.

6. Es aquella que acompaña a sus hijos e hijas a los lugares donde están los libros (librerías y bibliotecas) para mirar y seleccionar juntos y los anima a acudir a la biblioteca escolar del colegio.

Interesarse, acompañar y ayudar a elegir, orientando a las criaturas sobre lo más adecuado a su edad, a sus intereses. El padre y la madre pueden buscar previamente asesoramiento en el profesorado especializado, en las personas encargadas de la biblioteca, etc.

7. Es aquella que fomenta y cuida la biblioteca familiar o personal y destina en su casa un espacio adecuado para ello.

Es una buena práctica, favorecedora del aprecio por los libros y la lectura, el hecho de formar, desde los primeros años, la biblioteca personal del niño o de la niña: un espacio de fácil acceso donde se irán colocando los libros regalados o comprados, pero también las revistas del colegio o los libritos que puedan ir haciendo en clase, álbumes de cromos y de fotos, etc.

8. Es aquella que aprecia y lee, con sus hijos e hijas, las publicaciones que se hacen en el colegio.

Si el centro de enseñanza al que acuden nuestros hijos e hijas realiza publicaciones periódicas: monografías, revistas, libritos…, cuando llegan a nuestras casas esas publicaciones debemos tomarlas con interés y leérselas o leerlas y comentarlas con los pequeños.

9. Es aquella que comprende que la compra de un libro no es algo excepcional, aunque en las fechas señaladas (cumpleaños, Día del Libro, Reyes, etc), no debe faltar, sino que lo considera parte de los gastos de educación de sus hijos e hijas.

Los libros son portadores de la fantasía, de los recuerdos, de la historia, de la cultura… Deben ser alimento cotidiano para el cerebro y no deberían faltar en la infancia de ningún niño, de ninguna niña.

10. Es aquella que se ocupa de ver algunos programas de televisión, películas de vídeo, etc. con sus hijos e hijas y que, juntos, comentan y comparten la experiencia.

Nada lograremos oponiendo la lectura o los libros a los medios audiovisuales. Es preferible la estrategia de la convivencia a la del enfrentamiento (como en la vida). Por tanto, cuando podamos, veamos también los programas, las películas, los vídeos que ellos y ellas ven para poder intercambiar opiniones y contrastar pareceres o para poderles explicar determinadas escenas o situaciones que, a edades tempranas, es probable que no entiendan.

Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil

 

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