La lectura en voz alta
“Leer en voz alta es la forma más exitosa y agradable de presentar casi cualquier texto literario a cualquier grupo de gente sin importar la edad” explica Aidan Chambers y continúa: “Leer en voz alta es una actividad esencial en la promoción de lectura. Tan esencial que si yo fuera Ministro de Educación, haría una ley en la que todos los profesores, en todos los salones de clase, en todos los niveles educativos deberían leer en voz alta a sus estudiantes una pieza significativa de literatura.” (Chambers, 1996)
La lectura en voz alta permite compartir lecturas y ayuda a vencer el miedo que producen los libros muy extensos. Por otra parte, la lectura en voz alta puede abrirles a los niños una puerta de entrada hacia otros géneros y tipos de libros que probablemente no escogerían por sí solos. Es una oportunidad maravillosa para que el maestro promocione esos libros que le interesa que los niños lean. Escuchar lo leído convierte a la lectura en una actividad social que puede generar reflexión y discusión en un clima participativo y lleno de significados.
Recomendacines para leer en voz alta:
1. Practique la lectura. Nunca lea en voz alta un libro que usted no haya leído antes o que usted no disfrute y valore.
2. En líneas generales el tiempo para leer en voz alta no debe exceder los 12 a 15 minutos. En el caso de un texto extenso, marque el lugar en donde va a interrumpir la lectura para retomarla posteriormente. Interrumpa en un momento de interés pero en el que sienta que va a dejar a los lectores con una sensación de suspenso agradable.
3. Los libros de capítulos, si no son muy extensos, pueden leerse un capítulo cada día.
4. Durante la lectura misma o se detenga a dar explicaciones o hacer comentarios.
5. Adviértales a los niños antes de empezar a leer que traten de no interrumpir. Invítelos a hacer sus comentarios y preguntas al final de la lectura.
6. Haga cambios e el tono de voz de acuerdo a los personajes. Imprímale diversas inflexiones a la lectura siempre y cuando resulten naturales.
7. Al leer un libro ilustrado, muestre las ilustraciones a medida que va leyendo. Si se trata de un libro-álbum, aprenda bien el texto y presente las ilustraciones mientras lee de reojo.
Tomado de: Silva Díaz María Cecilia. Escuelas para la lectura. Cómo transformar la escuela en un entorno lector. Banco del Libro. Caracas, 2001.
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