Una obra artística debe ser valorada en su dimensión creadora. Debe existir un distanciamiento suficiente para apreciar el tratamiento de los valores en las obras como parte de experiencias ganadas por los personajes de ficción, como un sistema propio de la realidad que se intenta retratar o como aproximaciones a sistemas culturales.
La historia enseña que bajo la bandera de defender los valores se han censurado muchos libros para niños de excelente calidad. La evaluación de valores tiene una carga subjetiva importante y no siempre obliga un consenso.
Con amplitud de criterios y una visión equilibrada que permita discutir los contenidos de los libros con los niños, no deberíamos rechazar ningún libro por su ideología, sino estar atentos a discutir los temas que nos aparezcan controversiales. Esta práctica puede resultar más formativa y efectiva en la formación de valores que la prohibición.
En líneas generales discuta con especial cuidado y evite promocionar:
- Libros que propongan la violencia como sistema de vida y respuesta en la búsqueda de soluciones.
- Libros que busquen adoctrinar en lugar de convencer con un tono objetivo.
- Libros que fomenten la discriminación en todos sus sentidos: hacia grupos sociales, grupos étnicos, prácticas religiosas.
- Libros que no dejen abierta alguna salida, un espacio para la esperanza por minúsculo que