“Mi vida es un bello cuento, ¡tan rica y dichosa! Si de niño, cuando salí a recorrer el mundo, solo y pobre, me hubiese salido al paso un hada prodigiosa que me hubiera dicho: “escoge tu camino y tu meta, que yo te protegeré y te guiaré conforme a las facultades de tu entendimiento y conforme es razón que se haga en este mundo”, no pudiera mi suerte haber sido más feliz.
La historia de mi vida dirá al mundo lo que a mí me dice: “hay un Dios amoroso que encamina todo a buen fin”.
En el año 1805 vivía en Odense, en una habitación pequeña y pobre, una pareja de recién casados que se querían muchísimo; eran un joven zapatero y su mujer; él tenía apenas veintidós años, una inteligencia asombrosa y un temperamento poético de verdad; ella era unos cuantos años mayor, ignorante de la vida y del mundo, pero de gran corazón. El hombre acababa de establecerse por su cuenta como maestro zapatero y él mismo se había fabricado el taller y la cama de matrimonio, utilizando para ello unas tablas de madera donde poco antes había estado expuesto el ataúd con los restos del difunto Conde Trampe; como recuerdo habían quedado las listas de tela negra que adornaban el catafalco.
El dos de abril de 1805, en lugar de cadáver del conde, rodeado de flores y candelabros, nos encontramos allí berreando a un niño lleno de vida, y ese niño era yo, Hans Christian Andersen.”
Estas son las palabras de uno de los autores más importantes de la literatura infantil que nació en Odense, ciudad de Dinamarca, en un hogar muy humilde. Hans Christian asistió a una escuela para adquirir conocimientos básicos, pero su madre buscaba que aprendiera oficios varios para defenderse en la vida. La frustración de su padre por la vida que le había tocado vivir, sin posibilidades de estudio y rodeado de gente con la cual no podía comunicarse, se manifestaba diariamente. Andersen fue muy cercano a su padre quien le fabricaba juguetes que despertaban la imaginación y la fantasía, uno de ellos el teatrino que le sirvió como refugio en los momentos de soledad y retraimiento. En El cuento de mi vida expresa: “yo era dueño de todo su cariño, vivía para mí. Muchas tardes nos leía La excéntrica de Lafontaine, Holberg y Las mil y una noches”
El padre de Andersen murió cuando éste tenía 11 años y su sensibilidad y deseo de salir de ese mundo estrecho en el que había vivido lograron que se hiciera conocer de sus familiares y gente ilustre de la ciudad a través de pequeñas obras que montaba en su teatrino, con gran aceptación por parte del público. A los catorce años viaja a Copenhague, sin dinero y buscando la fama.
Son años difíciles, pues aunque tenía talento para escribir, debía estudiar para integrarse al mundo social y cultural al que no pertenecía. Obtiene su título de bachiller, después de grandes dificultades en el instituto. Sin embargo, Andersen nunca se sintió parte de la sociedad danesa. Hizo continuamente viajes a Inglaterra, Alemanial, Italia, Suecia, España, donde lo aceptaban a pesar de las diferencias de clase.
La soledad también marcó su vida, pues nunca se casó y vivía en habitaciones alquiladas. Comía a diario en casa de sus amigos y sus períodos de descanso los pasaba en las fincas de algunos conocidos.
Andersen escribió sus memorias en doce volúmenes, sus recuerdos más vividos han sido reflejados en sus libros y de igual manera allí se refleja el niño sensible que nunca dejó de ser. Su creación literaria alcanza el teatro y la poesía, pero es más conocido por sus historias para niños de las que dice:
...había llamado a mis narraciones cuentos para niños, aunque mi idea era que fueran también para los mayores. Cada vez tenía más ganas de escribir cuentos, no podía evitarlo; el asomo de complacencia que algunos habían mostrado con los cuentos de mi propia invención, hizo que me animara a escribir más; al año siguiente salió otro librito, y al poco tiempo un tercero. Todas las navidades salía uno y pronto se convirtieron en el típico regalo de pascua.
El autor manifiesta que pronto los cuentos pasaron a ser lectura de niños y mayores, “meta a la cual debe aspirar todo narrado de cuentos”, en palabras de Andersen. En sus cuentos siempre está presente el humor y la ironía, elementos que diferenciaban sus textos de los escritos por otros autores.
Los personajes están dotados de características humanas y generalmente hablan de él y de sus dificultades, deseos y frustraciones. En El cuento de mi vida escrito en el período de 1853-1855, recrea su vida como los cuentos que escribió en donde después de tantas penalidades del héroe el final feliz se dibuja como meta.
Andersen muere el 4 de agosto de 1875 en Copenhague.
Entre sus cuentos traducidos a más de ochenta idiomas se encuentran El patito feo, El traje nuevo del emperador, La reina de las nieves, Las zapatillas rojas, El soldadito de plomo, El ruiseñor, El sastrecillo valiente y La sirenita.
El premio Hans Christian Andersen es el galardón más importante dentro del campo de la literatura infantil y se concede en su honor cada dos años.
Bibliografía:
Andersen Hans Christian, El cuento de mi vida, traducción directa del danés e introducción de Pilar Lorenzo, ilustraciones de Vilhelm Pedersen Madrid, ediciones de la torre 1987.