Haremos una ronda y hablando claro y recio, contaremos de nuestros pueblos.
"El saber es entender y el entender es saber dicen los viejos ancianos oigan bien para aprender para que cuando se ofrezca cuenten como yo conté".
ISLAS DE SAN ANDRÉS Y PROVIDENCIA
Me llamó Virginia, vivo en San Luis, el barrio pintado con los colores del arco iris, en una casa rodeada de cocoteros y con zancos para cuando sube el mar.
Dicen que este barrio es una fuente de cultura negra, porque aquí han nacido músicos, pintores, poetas, bailarines...
Mi abuelo fue recogedor y cortador de cocos.
Mi abuela sabe cantar blues *** .
Hablo con ella en nuestra lengua criolla, que se parece al inglés. En las noches de luna nos sentamos en el balcón de la casa y con el arrullo del mar me cuenta las historias que aprendió en las ruedas y bailes que hacían cerca del trapiche, cuando terminaban la molienda de caña.
A veces los cuentos tratan de una arañita amarilla con patas negras y voz desafinada que se llama Miss Nansi, otras del tigre, la cabra o el mico.
Una de esas narraciones cuentan que una vez hubo un gran baile de perros, al que acudieron todos muy elegantes. A la entrada debían dejar colgada su cola. Cuando el baile estaba en lo mejor llegó el hermano tigre y tal fue el susto, que al huir, cada perro tomó la primera cola que alcanzó. Por eso, cuando los perros se juntan se huelen la cola buscando la suya y si la encuentran se forma la pelea. |