Poco antes del año 1600, entre los esclavos encadenados llegó Benkos Bioho, joven y fuerte guerrero.
Lo vendieron, lo marcaron y lo bautizaron Domingo.
Un buen día Bioho huyó con otros esclavos. Se ocultaron en la monte, muy adentro en la ciénaga de la Matuna, cerca de Cartagena. Se les llamó cimarrones *** .
Para protegerse de los ataques de las tropas que los buscaban, construyeron una cerca de madera. Por eso el pueblo formado por los rebeldes tomó el nombre de "palenque" *** .
Por su valentía Bioho fue llamado "rey de la Matuna".
Muchos siguieron su ejemplo, huyeron de las minas, de las haciendas, de los trapiches, de los champanes y crearon otros palenques.
Los amos pedían la captura de los esclavos. Cuando lograban apresarlos los castigaban con azotes y penas de muerte.
Los esclavos tenían muchas prohibiciones. No podían vestir ciertas ropas, no podían salir de noche, no podían ir a determinados sitios, bailes, fiestas y reuniones.
A los esclavos de las ciudades se les permitía reunirse en grupos llamados Cabildos. Elegían sus reyes y celebraban sus propias fiestas.
En Cartagena, después de la procesión de la virgen de la Candelaria, podían salir por las calles cantando y bailando al son de tambores, con máscaras, escudos y bastones.
Muchas fueron las promesas de libertad que les hicieron durante la Colonia, durante la guerra de la Independencia y en los primeros años de la República.
En 1821, sólo los hijos de esclavos fueron declarados libres, a condición que trabajaran para los amos de sus madres hasta los 18 años.
Y recién en 1851 se cumple el sueño de varios siglos: la libertad.
Son declarados libres pero siguen recibiendo un trato desigual.
Sin tierras donde vivir y trabajar, unos se van a extraer oro en los ríos de la selva, otros se asientan en las costas y viven de la pesca y de sus cultivos y otros tienen que ofrecerse como peones *** en las haciendas y en las plantaciones.
Los negros se mezclaron con blancos e indígenas. A los niños que nacieron de padres blancos y negros se les llamó mulatos y zambos a los hijos de indígenas y negros. Los hijos de unos y otros también se fueron mezclando.
Junto con el indígena y el blanco, el negro participó en la creación de la nación colombiana.
Contribuyó con su lucha por la igualdad, con su trabajo, su cultura, su lenguaje, su música, su danza y su literatura.
Y así concluyen mis abuelos
la historia que comenzó
hace mucho, mucho tiempo.
Hoy, como campesino, pescador, estudiante, artista, obrero, político, deportista o médico, estamos presentes en toda la vida colombiana.
Sin embargo, queda mucho por recorrer en los caminos de la libertad. En regiones donde vive gran parte de la población negra faltan escuelas, hospitales, agua potable y posibilidades de trabajo. No siempre se reconoce el valor de nuestra cultura y no siempre se respetan nuestros derechos y nuestras tierras.
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