Cuentan los ancianos, que en el principio de la humanidad, la culebra anaconda, subió por el río y fue dejando los distintos grupos que hoy viven en la selva del Vaupés.
Desde entonces, nosotros los Barasano del Pirá-Paraná, hemos vivido en la selva, descubriendo poco a poco sus secretos, sin destruir la vida de las especies vegetales y animales.
Por la selva surcan muchos ríos. Somos gente de canoas, arpones, trampas y anzuelos. Entre los árboles de la selva aprendemos a escoger aquel que transformaremos en canoa.
Somos pescadores. Sabemos cuáles son los lugares preferidos de los peces, qué carnada los atrae y cuándo se acercan.
También somos cazadores. Usamos arcos y flechas, cerbatanas y escopetas. Conocemos la vida de los animales en el bosque. No es fácil cazar un tucán o un mono y mucho menos una danta ***. Las sorprendemos adormecidas al mediodía o en la noche. A los armadillos los hacemos salir de sus agujeros con humo. El cazador necesita fuerza, voluntad y paciencia.