Me llamo José, soy indígena Matapí. Este es mi perro y se llama Camaleón. Nací en el río Mirití-Paraná Camaleón también, pero nos vinimos a Araracuara. Del Mirití recuerdo algunas cosas.
Teníamos una gran maloca o casa comunal, con dos huecos en forma de triángulo en el techo, por donde entraba el aire y la luz. Así nos dábamos cuenta cuando amanecía y cuando anochecía. Se hacían bailes muy bonitos. La gente se ponía máscaras y vestidos de corteza de árbol. Se tocaba música en cornetas de balso y en carrizos. Se cantaban canciones antiguas mientras se bailaba. Me divertía chapoteando en un chorro y corriendo con un avioncito que había hecho de palo de balso***. Tenía puesta una hélice con una puntilla y con el viento daba gusto oirlo zumbar.
Aquí en Araracuara, vivo con mi familia en una casa de piso, paredes de madera y techo de zinc.
Tengo un amigo que se llama Domingo y es Huitoto. Su maloca es distinta a la que teniamos en el Mirití: más grande y el puy *** llega hasta el suelo. es toda tapada no tiene huecos en el techo.
Cuando mamá va a la chagra ***o huerta,a traer frutas y yuca brava ***la acompaño por que me gusta chupar piña.
Siempre comemos casabe ***y fariña que acompañamos con pescado, carne de monte o caldo, con ají muy picante.
Los hombres mayores mambean o mastican hojas de coca. Es un alimento sagrado regalado por los antepasados lo hacen para meditar sobre el conocimiento de los antiguos. Sólo se puede comer después de hacer un estudio especial con los ancianos.
Para la sed tomamos caguana ***y chicha ***de frutas.
Si se acaba la comida, vamos a pescar, a cazar o a recoger frutas al monte. Allí chupamos pepas y comemos gusano mojojoy, que alimenta mucho. Pero hay que tener cuidado, porque una vez nos fuimos a perseguir unos puercos de monte y nos perdimos. Llovía mucho y oscureció pronto. Tuvimos que hacer un cambuche ***para poder dormir. Los ruidos del monte me despertaban y me daban miedo.