Ficha bibliográfica
Titulo: Niños de las regiones de Colombia
Edición original: 15-12-2004
Edición en la biblioteca virtual: 04-12-2004
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: Instituto Colombiano de Antropología
Notas: etnologia y etnografia antropologia para ninos
LLANO

Me llamo Martín y estudio en Villavicencio. So hijo de colono llanero. Mis padres tienen una finca en Casanare.

"Ay, si si yo no soy de por aquí
ay, si si yo vengo de Casanare
de la Sabana de Arauca
o del pueblo de Orocue.
Ay, si si el orgullo del llanero
Ay, si si yo te lo voy a contar
buen caballo buena silla
buena soga pa' enlazar.


(Luis Rey)

Me gusta el llano. Yo sé de trabajos de vaquerías, de domas de potros, de coleos, de contrapunteos, de coplas, de arpas y de danzas como el joropo y el galerón.


Los galerones se cantaban cuando arreaban el ganado. Un jinete puntero encabezaba la marcha llevando al toro "padrón". Si el toro dudaba al cruzar un río, las reses se arremolinaban y escapaban. Los vaqueros no podían oponerse porque los aplastaban. Entonces seguían a la tropa y comenzaban a cantar. Después de varios kilómetros detenían su canto. Las reses que se habían acostumbrado a escucharlo, cuando dejaban de oírlo se detenían. Los vaqueros volvían a tomar al toro y recomenzaban la marcha.

Eduardo Carranza es un poeta que nació en los Llanos. Escribió esta poesía llamada Galerón:

Cuando la tierra continúe mis venas
hacia la rosa roja y el turpial,
el río, la luna y el jacarandá.

Cuando ya sólo el Llano me recuerde
con una palma.

Cuando una venada me adivine
en el temblor del viento entre la yerba,
cuando para nombrarme, de repente,
vuele del pecho abierto del Ariari
gavilán.

Cuando ya el negro potro, tembloroso,
no me espere en la puerta de mi casa
donde mi arpa y mi lanza estén colgadas
y en la alta noche azul cante mi estrella
de capitán.

Quiero que bailes, bailes sobre el polvo
que ha de contar mi historia enardecida,
entre la luz y el viento que me oyeron,
sobre la tierra que nos vio, que bailes
piernas desnudas, pelo delirante
un galerón.


También sé de leyendas. Dicen que en los plenilunios la indiecita Mapiripana, abanicándose con una hoja de palmera, pasa navegando por el río Orinoco en una concha de tortuga.

Hace muchos años llegó un misionero que quiso capturar a la indiecita Mapiripana. Escondido en la playa, la vio llegar con su vestido de telarañas. Siguió sus pasos y sin darse cuenta se fue internando en una caverna. Allí, en castigo, quedó encerrado muchos años. Un día logró fugarse por el río. La indiecita al saberlo puso piedras y creó los raudales. El río comenzó a bajar violentamente como por unos escalones. Al llegar al raudal de Maipures el misionero se atemorizó. Arrepentido regresó a la cueva. Allí encontró a Mapiripana columpiándose entre enredaderas florecidas. Ella lo perdonó y el dedicó el resto de su vida a la oración. Cuando murió se transformó en una mariposa de inmensas alas azules.

Cuentan que a los que mueren de fiebre en esa región, se les aparece la mariposa.

Y ahora me despido con esta copla:

"Sobre los Llanos la palma
sobre la palma los cielos
sobre caballo yo
y sobre yo mi sombrero".



 

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