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Se enaltece Santafé:

funda eminente Prelado

un Real Colegio afamado,

el de San Bartolomé;

Seminario de la fe,

foco de doctas lecciones,

educa generaciones

por la Patria y la verdad,

y fue su Universidad

cuna de insignes varones.

(Fundación del Colegio Real  Mayor y Seminario de  San Bartolomé por el  Ilustrísimo Señor Arzobispo Lobo Guerrero. Octubre 18 de 1605)

 

Don Juan de Borja tenía

fama de ser muy valiente

y era, además, descendiente

del gran Duque de Gandía;

siempre a su flanco ceñía

un acero bien templado,

y el Presidente-soldado

conquistó un nuevo laurel

al lograr que en guerra cruel

fuese el pijao derrotado.

(Gobierno del Presidente don Juan de Borja. 1605-1628) (Guerra de los pijaos. 1605)

 

De los indios vencedor,

después de guerrero afán,

el buen General Don Juan

regresó con grande honor;

en la paz, poca labor

realizó en su Presidencia

que tuvo larga existencia,

y a su inesperada muerte

tocó el gobierno, por suerte,

a los miembros de la Audiencia.

(Muerte del Presidente Borja Febrero 12 de 1628) (Gobierno de los Oidores. 1628-30)

 

Después, al mando de espada

reemplaza el de la etiqueta,

que con sus lances inquieta

a la ciudad blasonada;

surge una pugna enconada

entre las dos potestades

por meras formalidades

de un protocolo exigente,

y orgulloso el Presidente

sostiene sus facultades.

 

Petulante cortesano

Girón, Marqués de Sofraga,

pretende que no se haga

la obra del Altozano;

impide con dura mano

que trabajen los obreros,

pero devotos sinceros,

Canónigos, monaguillos,

traen en hombros los ladrillos,

al par humildes y fieros.

(Presidencia de don Sancho Girón, Marqués de Sofraga. 1630-36)

 

Caído y residenciado

el mando perdió el Marqués,

quien se vio poco después

con gran cantidad multado;

gobernó el Barón de Prado

que pueriles discusiones

tuvo en varias ocasiones

con un Prelado notable,

pero su acción fue laudable

en muy buenas fundaciones.

(Gobierno de don Martín de Saavedra y Guzmán, Barón de Prado. 1637-1644) (Choques con el Arzobispo don Bernardino de Almansa)

 

De Presidentes modelo

era el Marqués de Miranda,

quien memoria veneranda

mereció por su gran celo;

de mejorar tuvo anhelo

a Honda, en el Magdalena,

y el pueblo mostró su pena

cuando dimitió el empleo

llevado por el deseo

de una existencia serena.

(Presidencia de don Juan Fernández de Córdoba y Coalla, Marqués de Miranda de Auta. 1645-1654)

 

Sucedióle el de Santiago,

el cual quiso con tesón

impulsar la conversión

de los indios, con halago;

preocupado del estrago

que causa en los naturales

-acrecentando sus males-

el abuso de la chicha,

la prohibió, mas por desdicha

siguieron las bacanales.

(Presidencia de don Dionisio Pérez Manrique, Marqués de Santiago 1654-1662)

 

Llega un día venturoso:

con caudal crecido

Arzobispo esclarecido

el Colegio mas famoso,

allí el joven estudioso

pudo atesorar la ciencia

y brillar en la existencia

con mérito grande y vario,

y fue el claustro del Rosario

cuna de la Independencia.

(Funda el Arzobispo Fray Cristóbal de Torres el Colegio Mayor del Rosario. Real Cédula de autorización. Diciembre 31 de 1651)

 

De Beaumont, llamado el Prior,

construyó notables puentes,

y fue entre los Presidentes

de ese período, el mejor;

laboró con mucho ardor

por mejorar las misiones,

y todas las poblaciones

-cuando reposó ya inerte-

lloraron tristes su muerte

y ensalzaron sus acciones.

(Gobierno de don Diego de Egües Beaumont. 1662-1664)

 

Corro, Villalba y Liñán

pasan por el escenario

sin mérito extraordinario

y sin muy laudable afán;

Obispo de Popayán

era además el tercero,

quien se mostró juez severo,

y unió mitra de Prelado

con el bastón respetado

de Presidente guerrero.

(Presidencias de don Diego del Corro Carrascal, 1666-1667. Don Diego de Villalba y Toledo, 1667-1671. Ilustrísimo señor don Melchor de Liñán y Cisneros 1671-1674)

 

Casi un lustro desgraciado

gobernaron dos Oidores

que resultaron los peores

que el Rey hubiese nombrado;

se designa magistrado

a Castillo, Presidente,

quien se reveló exigente

en recaudar el impuesto,

y al morir tuvo su puesto

Velasco, interinamente.

(Gobierno de los Oidores Larrea e Ibáñez. 1674-78) (Presidente Francisco Castillo de la Concha. 1678-1685) (Presidencia de Don Sebastián de Velasco. 1685-86)

 

La colonia toda entera

entró en un sueño

letal mientras ocupo el sitial

de Presidente, Cabrera;

Cartagena la hechicera

se rinde al Barón francés,

y al Darién poco después

llega expedición famosa,

pero cruel la selva umbrosa

venció al iluso escocés.

(Gobierno de don Gil de Cabrera y Dávalos. 1686-1703) (Toma de Cartagena por el Barón de Pointis. Mayo 4 de 1697) (Expedición de Guillermo Paterson al Darién, 1698)

 

Hubo en Santafé alboroto

para siempre memorable

cuando en el Perú, espantable,

aconteció un terremoto;

corrió el vecino devoto,

por el terror sorprendido,

al campo, semi vestido,

para cuidar la existencia,

y perduró la sentencia

"eso fue en tiempo del ruido".

(Marzo 9 de 1687)

 

Córdoba, buen General

del ramo de artillería,

a Cartagena debía

evitar sitio formal;

Ciñe tiara arzobispal

el Señor Cosio y Otero

que en ausencia del primero

ejerció de Presidente,

y al Socorro floreciente

de ciudad otorga el fuero.

(Gobierno de don Diego Córdoba Lasso de la Vega. 1703-1712) (Gobierno del Arzobispo Ilustrísimo Señor Cosio y Otero. 1710-11)

 

La copa de la paciencia

apuraba hasta las heces

el Presidente Meneses

en su lucha con la Audiencia;

soportó toda insolencia,

y en un asno caballero

fue enviado cual prisionero

a la Corte, injustamente,

y al volver de Presidente

rindió el tributo postrero.

(Gobierno de don Francisco Meneses Bravo de Saravia. 1713-15) (Gobierno de la Audiencia, 1715-17 y de don Nicolás Infante de Venegas, 1717) (Muere el Presidente Meneses, a su regreso, en Cartagena)

 

Al Arzobispo Rincón,

suspendidos los Oidores,

correspondieron honores

de Presidente en acción;

su corta administración

no dejó huella mayor,

paz hubo en el interior,

mas cansados con la Audiencia

piden todos en conciencia

otro gobierno mejor.

(Presidencia del Arzobispo Ilustrísimo Francisco del Rincón. 1717-18)

 

Ya Virreinatos brillantes

-cosa que a nadie le extraña-

el Perú y la Nueva España

eran en tierras distantes;

reformas muy importantes

el Nuevo Reino pedía,

y el Rey Felipe creía

que al elevarlo a tal grado

en breve fuera aclamado

lujo de la Monarquía.

(Real Cédula del Rey Felipe V  sobre creación del  Virreinato de Santafé. Abril 29 de 1717)

 

De Buxes era Señor

Antonio de la Pedroza,

quien persona laboriosa

ejerció el cargo de Oidor,

se le confirió el honor

por el Rey, a poco rato,

de erigir el Virreinato;

así lo hizo, y satisfecho

se tituló, sin derecho,

Virrey, con grande aparato.

(Erección del Virreinato. Junio 13 de 1718)

 

Noble Señor ostentoso

era el Conde de la Cueva

que a todas las partes lleva

un séquito numeroso,

en los detalles fastuoso

-cual lo muestra su retrato-

creyó que tanto boato

quizá al Reino arruinaría,

y gestionó noche y día

la extinción del Virreinato.

(Gobierno del Virrey don Jorge de Villalonga. Conde de la Cueva. 1719-1724)

 

El Monarca conveniente

estimó la petición,

y de regir dio misión,

al Reino, a otro Presidente;

un funcionario consciente

lo fue Manso y Maldonado,

a su turno reemplazado

por don Rafael de Eslava,

cuyo apellido realzaba

un indomable soldado.

(Real Cédula sobre supresión del Virreinato de Santafé. Noviembre 5 de 1723) (Gobierno de don Antonio Manso y Maldonado. 1724-31) (Gobierno del Coronel don Rafael de Eslava, quien murió en ejercicio del cargo. Abril 24 de 1737)

 

González Manrique -hermanos

como hijos de un matrimonio-

fueron Francisco y Antonio,

dos militares galanos;

sus linajes castellanos,

que en Santafé están presentes,

realzaron con excelentes

servicios a la nación,

y fueron, en sucesión,

los últimos Presidentes.

(Gobierno del santiaguista don Antonio González Manrique. 1738) (Gobierno del Castellano don Francisco González Manrique. 1739-40)

 

Duraba ya largo rato

la lucha con Inglaterra,

cuya marina de guerra

le daba a España mal trato;

restaurar el Virreinato

determinó el Rey Borbón,

y le dio esa comisión

a Don Sebastián de Eslava,

que con su espada brillaba

muy alto en toda ocasión.

(Real Cédula sobre restablecimiento del Virreinato, agosto 20 de 1739) (Gobierno del Virrey Eslava. 1740-49)

 

Vernón, Almirante inglés,

fácil tomó a Portobelo,

y dominar tuvo anhelo

a Cartagena después;

más se pusieron de pies

sus altivos habitantes,

y las murallas prestantes

proclamaron el intento

de renovar al momento

todas las glorias de antes.

(Toma de Portobelo por Vernón. Noviembre 22 de 1739)

 

Don Sebastián y Don Blas

de Lezo, que era segundo,

prometieron ante el mundo

el no rendirse jamás;

no se volvieron atrás,

con ánimo decidido,

y en combate sostenido

contra poderosa armada

la victoria fue alcanzada

y el inglés quedó vencido.

(Derrota de Vernón.  Abril de 1741)

 

Vernón, del triunfo seguro,

-antes de dar la batalla-

acuñar hizo medalla

para ejemplo del futuro:

el Virrey, en trance duro,

rendía humilde la espada,

pero pronto castigada

resultó esa presunción

pues la bandera de Albión

fue ante la española arriada.

(Se retira Vernón de Cartagena. Mayo 20 de 1741)

 

Vino a Eslava a reemplazar

Don José Alfonso Pizarro,

marino hábil y bizarro

que era Marqués del Villar;

quiso activo despertar

las dormidas poblaciones,

impulso dio a las misiones

y anheló, buen español,

fuese la tierra del sol

primera entre las naciones.

(Gobierno del Virrey Pizarro. 1749-53)

 

Amigo del Soberano

y galante caballero

Solís era el heredero

del Duque de Montellano;

supo, con experta mano,

sin rigor, hacerse grato,

y al terminar su mandato

dijeron todos de acuerdo

que cual mandatario cuerdo

le dio impulso al Virreinato.

Gobierno del Virrey don José de Solís Folch de Cardona. 1753-1761)

 

Como un tanto calavera

descolló en su juventud,

mas luégo con su virtud

ganó admiración sincera,

y Santafé toda entera

contempló con sentimiento

que Solís, en el momento

de abandonar el poder,

fue el hábito a pretender

de franciscano al convento.

(Entra Solís al Convento de San Francisco. Febrero 28 de 1761)

 

El Virrey Cerda pregona

su abolengo linajudo,

pues luce sobre su escudo

de Marqués áurea corona,

pero más que esto lo abona

su celo de magistrado;

con un criterio avanzado

rigió el Reino muchos años,

y para propios y extraños

resultó un hombre de Estado.

(Gobierno del Virrey don Pedro Messía de la Cerda, Marqués de la Vega de Armijo. 1761-1773)

 

Se realizó la expulsión

de los jesuítas, medida

que ha sido muy discutida

y causó gran sensación;

fue Moreno y Escandón

del Virrey secreto agente,

varón probo, inteligente,

siempre en los consejos cuerdo,

dejó doquiera el recuerdo

de ser un criollo eminente.

(Pragmática del Rey Carlos III, por la cual se extrañó de todos los dominios de España e Indias a la Compañía de Jesús. Febrero 27 de 1767) (Doctor don Francisco Antonio Moreno y Escandón. 1736-1792. Murió siendo Regente de la Real  Audiencia de Chile)

 

Jefe de Escuadra Guirior,

Don Carlos Tercero acuerda

sea de Messía de la Cerda

el prestante sucesor;

quiso hacer una labor

por los estudios opima,

mas no logró darle cima;

el plan resultó improbado

y en premio fue trasladado

al Virreinato de Lima.

(Gobierno del Virrey don Manuel de Guirior. 1773-76)

 

Siempre de sus superiores

-por sus dotes de gran precio-

ganó merecido aprecio

el Virrey Don Manuel Flórez;

con los augurios mejores

inauguró su período,

procuró de muy buen modo

hacerse grato a la gente,

mas la fortuna inclemente

vino a echarlo a pique todo.

(Gobierno del Virrey don Manuel Antonio Flórez. 1776-1782)

 

Estalla una nueva guerra

entre Inglaterra y España,

y prendida la cizaña

a triunfar ésta se aferra,

pero como el costo aterra

a sus cautos gobernantes

quieren que los habitantes,

sumisos, del Nuevo Mundo,

sin vacilar un segundo

se sacrifiquen constantes.

(En consecuencia del llamado "Pacto de Familia" entre las dos ramas de la Casa de los Borbones, España declara la guerra a Inglaterra. 1779)

 

A Gutiérrez de Piñeres,

el duro Visitador,

correspondió una labor

que no le daba placeres:

deben hombres y mujeres

siempre a pagar estar prestos

hasta colmar muchos cestos

con el preciado metal,

y encontró muy natural

imponer nuevos impuestos.

(Decretos del Regente-Visitador don Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, sobre rentas reales. Octubre 12 de 1780)

 

El pueblo con pesadumbre,

esgrimió el hacha que tala,

y rechazó la alcabala,

bélica, la muchedumbre:

desde el llano hasta la cumbre,

en verano y en invierno,

se oyó un clamor sempiterno

que no violaba la ley,

el grito de "Viva el Rey

pero muera el mal Gobierno."

(Protesta en Charalá. Diciembre 17 de 1780)

 

Se muestra el Socorro inquieto

y con soberbio ademán

rompe Manuela Beltrán

de la Audiencia el Real Decreto;

circulan con gran secreto

unos versos subversivos

que enseñan a los nativos

que siempre a la tiranía,

con indomable energía,

deben resistir altivos.

(Insurrección del Socorro. Marzo 16 de 1781)

 

Es nombrado General

Don Juan Francisco Berbeo,

y todos muestran deseo

de ir hasta la capital;

la Audiencia allí, Tribunal

que componen los Oidores,

es, por ausencia de Flórez,

la que debe retirar

los impuestos, y otorgar

al pueblo, regios favores.

(Suprime Junta de Tribunales algunos impuestos. Mayo 12 de 1781)

 

En Puerto Real, prisioneros

caen unos pocos soldados,

y con el triunfo alentados

avanzan los Comuneros;

envió de paz mensajeros,

a Zipaquirá, la Audiencia:

no es posible resistencia

ante semejante alud,

hace del miedo virtud

y capitula en conciencia.

(Envía la Audiencia como comisionados ante los Comuneros al Arzobíspo don Antonio Caballero y Góngora, al Oidor don Joaquín Vasco y Vargas y al Alcalde de Santafé doctor Eustaquio Galavís. Mayo 12 de 1781)

 

Firmadas entre oraciones,

juramentos ante cruces

y disparos de arcabuces

fueron capitulaciones:

prometieron los mandones,

muy solemnes, ese día,

no acrecentar la sombría

condición del proletario,

que ese triunfo extraordinario

festejó con alegría.

(Se firman las capitulaciones de Zipaquiró Junio 8 de 1781)

 

Pero en la noche anterior

el Alcalde Galavís

se consideró feliz

de mostrar al Rey su amor:

ante Notario, el Doctor,

con la mano sobre el pecho,

declaró nulo lo hecho

por temor al comunero,

y afirmó primaba entero

del Soberano el derecho.

(Protesta secreta del Alcalde Galavís. Junio 6 de 1781. Zipaquirá)

 

El Oidor con el Prelado,

que juraron junto al templo,

siguieron el mal ejemplo

de Galavís, el letrado;

el Virrey, tranquilizado,

negó la promesa dada,

"aquí no ha pasado nada"

-dijo- y cual nuevo Francisco

creyó fácil al aprisco

volver la oveja extraviada.

 

A domar la rebelión

el Virrey, de Cartagena,

envió por el Magdalena

un lucido batallón;

destrozan en Nemocón

los veteranos marciales

a unos pocos naturales

que protestan un momento

contra los que a un juramento,

solemne, faltan desleales.

(Junio 1º de 1781) (Combate de Nemocón. Septiembre 1° de 1781)

 

Como Andante Caballero

de la Justicia, Galán,

se lanzó con noble afán

a la contienda el primero;

pronto cayó prisionero

de una milicia aguerrida,

se le arrebató la vida

en asocio de Alcantuz,

y en ignominiosa cruz

su cabeza fue exhibida.

(Prisión de José Antonio Galán en Onzaga. Octubre 13 de 1781)

 

No fue vano el sacrificio

de los bravos comuneros

que con ánimos enteros

ascendieron al suplicio:

al ofrendar el servicio

de clara sangre que orea

ganaron bella presea,

por cuanto afirma el poeta

que al sembrar sangre que reta

pronto se cosecha idea.

(Suplicio de Galán y de sus compañeros Alcantuz, Molina, y Ortiz. Febrero 1 de 1782)

 

Debió mandatario grato

ser el Brigadier Pimienta,

mas de él muy poco se

cuenta pues falleció a poco rato;

(no existe ningún retrato;

en el Museo del Virrey),

y de acuerdo con la ley

que en los dominios regía,

su sucesor ya debía

haber designado el Rey.

(Muere en Santafé el Virrey don Juan de Torrenzal Díaz Pimienta, a los pocos días de posesionarse del mando. Julio 11 de 1782)

 

Hubo muchas conjeturas

y especies equivocadas,

y surgieron barajadas

diversas candidaturas;

el pliego de las futuras

la Audiencia abrió con respeto

y se descorrió el secreto:

nombraba Carlos Tercero

al Obispo Caballero

Virrey en su real decreto.

(Toma posesión del Virreinato el Ilmo. Arzobispo don Antonio Caballero y Góngora. Julio 15 de 1782)

 

Cierto, en la Revolución

dicha de los Comuneros

conceptos no lisonjeros

mereció por su actuación,

pero su administración

fue en general excelente,

y dio impulso a la naciente

Botánica Expedición

con la certera visión

de un Mecenas eminente.

(Fundación de la Expedición Botánica. 1783)

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