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CANTOS DE LA CIGARRA
JORGE ELIÉCER TRIVIÑO
RINCÓN
EL CONSTRUCTOR DE NIDOS
Luminosa
niebla
avanza
y retrocede.
El
intenso frío
vaga
ala deriva.
Un
gorrioncillo
de
agreste pico,
toma
una rama
de
un helecho.
Ase
el hilillo,
lo
gira y lanza
Calculando
su peso.
Piensa,
sin duda:
No
sirve para el nido
y
lo deja caer
con
soltura y gracia.
Mira
alrededor
y
vuela a un lechudo.
En
ese instante,
canta
un azulejo
desde
un sietecueros.
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