|
CANTOS DE LA CIGARRA
JORGE ELIÉCER TRIVIÑO
RINCÓN
EL SULTÁN
Hadij,
el sultán
tenía
en su harem
treinta
bailarinas
y
veinte princesas
oriundas
de Siam.
Eran
como perlas
exóticas
y finas,
joyas
hermosas
y
divinas de la mar.
Tenía
en su haber
sesenta
sirvientes
trajeados
de frac.
y usaban perfumes
de
Asia Oriental;
quinientos
camellos
y
mil dromedarios,
trescientos
corceles
hidalgos
y rancios.
Tenía
tres palacios
de
ágata y cuarzo
con
incrustaciones
de
jaspes y topacios.
Formaban
su escolta
sesenta
donceles
fornidos
y fuertes,
serios
como piedras.
Eran
sus riquezas,
pozos
de oro negro,
minas
de esmeraldas,
rubíes
y diamantes;
minas
de granates;
un
mar de berilo,
un
río de ámbar
y un
sol de granito;
un
oasis de lumbre
y
aljibes de bronce,
palacios
de mármol
con
puertas de cobre.
Tenía
un rebaño
de
mil elefantes,
traídos
de Asia
y
orillas del Ganges.
Escribía
poemas
al
cielo y al mar.
Vivía
enamorado
de
la inmensidad.
|
|
|