CANTOS DE LA CIGARRA
JORGE ELIÉCER TRIVIÑO RINCÓN

 

vacahierba.jpg (25555 bytes)

LA VACA Y LA HIERBA

 

Al sentir una planta

la caricia tibia y fresca

de una vaca lamiéndole,

le dijo contrita:

-Por favor,

no me comas.

 

Déjame feliz sentir las caricias

de la brisa y el viento,

y percibir el leve susurro

del agua corriendo

alegre y festiva

por finas laderas

de los altos cerros.

 

Déjame oír

el bello murmurio

de las hojas secas

al caer desde lo alto

de árboles luengos.

 

Déjame extasiar

en cantos y trinos

que emiten las aves

al orto y al ocaso.

 

Déjame sentir

el vital aliento

que fecundo brota

del centro mismo

de todas las cosas.

-Ignoras, pequeña,

las leyes eternas.

-le dijo la vaca

Los molinos divinos

son lentos,es cierto,

pero bien muelen.

Es necesario

que muera

tu leve consciencia

en mi lento cuerpo,

para así cumplir

la ley del ETERNO.