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LA
VACA Y LA HIERBA
Al
sentir una planta
la
caricia tibia y fresca
de
una vaca lamiéndole,
le
dijo contrita:
-Por
favor,
no
me comas.
Déjame
feliz sentir las caricias
de
la brisa y el viento,
y
percibir el leve susurro
del
agua corriendo
alegre
y festiva
por
finas laderas
de
los altos cerros.
Déjame
oír
el
bello murmurio
de
las hojas secas
al
caer desde lo alto
de
árboles luengos.
Déjame
extasiar
en
cantos y trinos
que
emiten las aves
al
orto y al ocaso.
Déjame
sentir
el
vital aliento
que
fecundo brota
del
centro mismo
de
todas las cosas.
-Ignoras,
pequeña,
las
leyes eternas.
-le
dijo la vaca
Los
molinos divinos
son
lentos,es cierto,
pero
bien muelen.
Es
necesario
que
muera
tu
leve consciencia
en
mi lento cuerpo,
para
así cumplir
la
ley del ETERNO.
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