LAMENTO DARIANNA
Lasciatemi morire;
e che volete voi che mi conforte
in così dura sorte,
in così gran martire?
Let me die
O Teseo, o Teseo mio,
sì che mio ti vo dir, che mio pur sei,
benchè tinvoli, ahi crudo, a gli occhi miei.
Volgiti, Teseo mio,
volgiti, Teseo, o Dio.
Volgiti indietro a rimirar colei
che lasciato ha per te la patria e il regno,
e in questa arena ancora,
cibo di fere dispietate e crude,
lascierà lossa ignude.
O Teseo, o Teseo mio,
Se tu sapessi, o Dio,
se tu sapessi, ohimè, come saffanna
la povera Arianna,
forse, pentito,
rivolgeresti ancor la prora al lito.
Ma con laure serene
tu te ne vai felice et io qui piango;
a te prepara Atene
liete pompe superbe, et io rimango
cibo di fera in solitarie arene;
te luno e laltro tuo vecchio parente
stringerà lieto, et io
più non vedrovvi, o madre, o padre mio.
Dove, dove è la fede
che tanto mi giuravi?
Così nellalta sede
tu mi ripon de gli avi?
Son queste le corone
onde madorni il crine?
Questi gli scettri sono,
queste le gemme e gli ori:
lasciarmi in abbandono
a fera che mi stracci e mi divori!
Ah Teseo, ah Teseo mio,
lascerai tu morire,
in van piangendo, in van gridando aita,
la misera Arianna
che a te fidossi e ti diè gloria e vita?
Ahi, che non pur risponde.
Ahi che più daspe è sordo a miei lamenti!
O nembi, o turbi, o venti,
sommergetelo voi dentra quellonde.
Correte, orchi e balene,
e delle membra immonde
Che parlo, ahi, che vaneggio?
Misera, ohimè, che chieggio?
O Teseo, o Teseo mio,
non son, non son quellio,
non son quellio che i feri detti sciolse:
parlò laffanno mio, parlo il dolore;
parlò la lingua sì, ma non già il core.
empiete le voragini profonde!
|
LAMENTO DE ARIADNA
¡Ay! Dejadme morir,
¿Qué puede confortarme
Ante esta dura suerte,
En este gran martirio?
¡Ay! Dejadme morir.
Oh Teseo, oh Teseo mío.
Te quiero llamar mío, puesto que mío eres,
Oh Teseo, oh Teseo mío.
Te quiero llamar mío, puesto que mío eres,
Aunque esquives, oh cruel, los ojos míos.
Retorna, Teseo mío,
Retorna, amado ídolo,
Vuelve a mirar a aquella
Que por ti abandonó su patria y reino,
Y en esta playa ahora
Presa de fieras despiadadas y crueles,
Sus huesos dejará.
Oh Teseo, oh Teseo mío,
Por Dios, si tú supieses,
Si supieras ¡ay de mí! cuánto padece
La desdichada Ariadna,
Quizá, quizá contrito,
Enfilarías tu proa hacia esta orilla.
Mas con la dulce brisa
Tú partes tan contento, mientras lloro.
Atenas te prepara
Una suntuosa fiesta, yo aquí me quedo
Víctima solitaria de las fieras.
Tus viejos padres, uno y otra,
Te abrazarán felices. Yo en cambio
Nunca más os veré, ¡oh madre, oh padre mío!
¿Dónde, en dónde está la fe
Que tanto me juraste?
¿Es así como al trono
Pretendes que yo ascienda?
¿Son estas las coronas
Que han de ceñir mis sienes?
¿Acaso estos los cetros,
Las alhajas y el oro?
¿Dejarme abandonada
Entre bestias feroces?
Ah Teseo, ah Teseo mío,
¿Dejarás tú que muera
Llorando en vano y suplicando ayuda
La miserable Ariadna,
Que en ti confiaba, y te dio vida y gloria?
¡Ay! No quiere responderme.
¡Ay!¡Como el áspid es sordo a mis lamentos!
¡Oh nubes, trombas, vientos,
Sumergidlo en las olas!
¡Venid, ballenas y orcas,
Que sus miembros inmundos
Colmen los abismos profundos!
¿Qué digo? ¡Ay! Yo deliro.
Oh miserable, ¿qué pedía?
Oh Teseo, oh Teseo mío,
No era, no era yo quien
tan duras cosas dijo;
Habló mi afán, habló el dolor,
Habló la lengua, no lo hizo el corazón.
|