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Reseña histórica sobre algunos músicos
españoles del Renacimiento y el Barroco
Sebastián
Aguilera De Heredia.
(Aragón, 1570 ?,?).
Se desconoce en detalle la
vida de este organista y compositor español. No obstante, es seguro que vio la luz en
Aragón, en 1570. Pero se desconocen el sitio y la fecha de su muerte.
Fue organista de la
Catedral de Huesca. Más tarde lo encontramos con el mismo cargo ("Portionarius
et organis praeceptor") en Zaragoza, en 1603. Publicó en la referida
ciudad, en 1618, una colección de hermosos "Magnificats" ("Canticum
Beatissimae Virginis Deiparae Mariae...") En estas obras aparece Aguilera
manejando con maestría la ciencia polimelódica, y siguiendo las tradiciones
técnico-musicales peninsulares, cultiva la variación vocal con profundo sentimiento
religioso y método severo.
Los trabajos de Aguilera
han venido siendo interpretados hasta nuestros días en diversas catedrales españolas. Y
la difusión de su obra demuestra como se ha apreciado su nombre en la Península
Ibérica. En la "Biblioteca Central" de Barcelona se conserva un "Pange
Lingua" para órgano, de Aguilera, pieza calificada como "la Reina de
los "Pange Lingua" por el copista del manuscrito.
Antes hemos dicho que
existen algunas composiciones autógrafas de Aguilera, en la Catedral Primada de Bogotá.
Además de estas obras, los archivos de dicho templo conservan intacta la edición de los
treinta y seis "Magnificats" a que acabamos de aludir,
verdadero tesoro artístico.
Pedro Alba.
(Segunda mital del siglo XVI)
Compositor. Maestro de
Capilla en la Catedral de Oviedo. Igual cargo en la de Burgos, en 1572.
Juan De Anchieta.
(Azpeitia (Guipúzcoa), 1462 - Id., 1523).
Compositor.
De antiguo y noble
abolengo, pariente de San Ignacio de Loyola.
Hasta el presente nada o
muy poco es lo que se sabe de su juventud y de sus estudios musicales, que parece haber
cursado en la Universidad de Salamanca.
El primer documento que
acredita su personalidad artística es su nombramiento como Capellán y Cantor de la
Capilla de Isabel "la Católica", en 1489. Estando al servicio de la Casa Real
de Castilla, Anchieta obtuvo, además, un beneficio en Villarino, un canonicato en
Granada, los títulos de Abad de Arbós, Rector de San Sebastián de Soreasu y por
último, fue durante algún tiempo Párroco de Azpeitia, hasta su muerte. Además, según
otro documento, Anchieta fue recibido también como Capellán y Cantor en la Corte del Rey
Fernando, en 1512. Carlos V, por último, en Real Cédula fechada en 1519, afirma:
"... el dicho Anchieta está ya viejo para residir en nuestra Corte..." y ordena
el monarca que le sean pagados al músico "quarenta e cinco mill maravedis este
presente año... y en adelante cada año..."
Juan De Anchieta, figura
de las principales en los orígenes del arte musical renacentista, es uno de los creadores
de la polifonía religiosa y profana de la España de fines del siglo XV y principios del
XVI. Se conocen notables misas y otras obras religiosas de este compositor.
Fray Juan Bermudo.
(Ecija, 1510;?,?)
Teórico musical y
compositor.
Por uno de sus libros
sabemos que fue discípulo de la Universidad de Alcalá de Henares. Lo unió una gran
amistad con el genial Cristóbal de Morales.
Fue Bermudo uno de los
más distinguidos teóricos de la música para órgano y para vihuela durante el siglo
XVI. Afirma, audazmente, en algún libro suyo, que la mayoría de los organistas y
vihuelistas de su tiempo no sabían tocar en el monocordio o en la vihuela las obras de
los maestros polifonistas.
En 1540, publica Bermudo
su Declaración de instrumentos musicales, obra en la cual pueden
apreciarse los progresos de la técnica instrumental coetánea. Un año más tarde publica
su libro titulado "Arte Tripharia". El término "tripharia"
se refiere a la división de los instrumentos de música, los cuales Bermudo clasifica en
tres grupos: el "natural" (voz humana); el "artificial" (instrumentos
de "toque", o de cuerdas); y el "intermedio" (instrumentos de
"ayre", incluso el órgano).
El legado
literario-teórico de este notable maestro es en verdad importante, especialmente en lo
que concierne a la ejecución de los ornamentos de la línea melódica.
Juan Brudieu.
(Limoges, hacia 1520 - Seo de Urgel (Cataluña) 1591).
Fino madrigalista.
Maestro de Capilla de la
Catedral de Urgel desde 1538 hasta 1577. En 1578, luego de una breve actuación en Santa
María Del Mar, en Barcelona, retornó a la Seo, donde murió en 1591.
Son famosos sus Madrigales
a cuatro voces, recogidos en un libro que publicó en 1588. En ellos aparecen estilizados
bellamente los cantos y danzas populares de la alta montaña, a más de que el compositor
sabe unir en ellos el carácter amable de la pastoral italiana con el elemento popular
hispánico, creando así un nuevo tipo madrigalesco del arte musical renacentista.
"Brudieu era algo así como un Morales con sentido más popular, y al utilizar temas
gregorianos los adornaba con típicas y populares cadencias". (Friedrich Herzfeld: Tú
y la música). "Los maestros de la escuela española (Brudieu entre ellos)
se inspiran tanto en la escuela francoflamenca como en la escuela italiana; pero si
aprovechan los esquemas y la lengua misma de sus modelos, continúan, sin embargo, siendo
españoles por el color, el ardor y el fuego que imprimen a sus obras". (Norbert
Dufourcq: Breve historia de la Música).
"Los estudios
realizados hasta hoy, permiten afirmar que en la España de Carlos V y de Felipe II
florecieron principalmente tres escuelas de polifonía sagrada: la andaluza, con su
centro, Sevilla; la castellana, con la Capilla Real, Toledo y Burgos; la actividad de los
compositores catalanes se redujo al servicio de los templos catedralicios y
parroquiales... Interesa recordar la existencia de una escuela catalana. Aparece con
características propias y definidas, si bien subsisten hoy muy escasos monumentos
musicales y la falta de ediciones modernas impide un estudio definitivo. Los maestros
catalanes, al contrario de los de Andalucía y de Castilla, no dispusieron de casas
señoriales ni de mecenas que patrocinaran su arte. De aquéllos únicamente conocemos
bien a Mateo Flecha "el Viejo" y a Mateo Flecha "el Joven". Además de
los Flecha mencionados, precisa recordar los nombres de Pedro Cubells, Pedro Alberto Vila,
Rafael Coloma y Juan Brudieu". (José Subirá).
Pablo Bruna.
(S. XVII).
Compositor y organista.
Uno de tantos músicos españoles a los que mucho perjudicó la falta de ediciones y,
posteriormente, el abandono de los archivos. Era llamado "el Ciego de Daroca" y
fue proverbial su rivalidad con su colega "el Ciego de Valencia". De este
último, célebre también, no se han conservado composiciones, pero se sabe que fue muy
distinguido entre sus contemporáneos. Bruna alcanzó gran celebridad y era muy apreciado
del Rey Felipe IV. Fue maestro de clavicordio de la Reina.
Al morir dejó varias
obras para órgano, todavía inéditas, conservadas en el Archivo del Monasterio de El
Escorial.
Félix Antonio De
Cabezón.
(Castrojeriz, provincia de Burgos, 1510 - Valladolid, 1566).
Notabilísimo organista y
compositor.
Ciego "desde muy
niño", según afirma su hijo Hernando en el Proemio a la edición
de las obras musicales paternas.
Cuando sólo contaba 18
años de edad entró al servicio de la Casa Real de España en tiempos del Emperador
Carlos V y la Emperatriz Isabel de Portugal. A propósito de lo anterior y según lo
explica el Pbro. Higinio Anglés, Carlos V no tuvo en verdad capilla musical española,
pero si la Emperatriz. Es sabido que a Isabel le apasionaba la música, y que tenía a su
servicio 28 cantores, 10 trompetistas y 14 trovadores, los cuales constantemente
amenizaban las fiestas y ceremonias de palacio. Una vez fallecida ésta, el grupo de
instrumentistas no se desintegró sino que le fue asignado al Príncipe Felipe. Es así
como Cabezón viaja con Felipe II en su jornada matrimonial a Inglaterra, antes del
desastre de "la Invencible".
Demostró en Londres tal
habilidad, que los virginalistas ingleses asimilaron las novedades aportadas por él.
Además, acompaña al monarca a los centros más importantes de Europa, incluyendo Italia,
Alemania y Holanda. El músico serviría a la Corte durante 40 años.
Felipe II le tenía mucho
aprecio. El retrato del músico que, según cuenta su citado hijo Hernando, mando a hacer
el monarca, lo guardaba éste celosamente en su palacio. Se conservaba aún en Madrid en
1636, según se desprende del Inventario de Pinturas del mencionado año;
en dicho inventario es descrito de la siguiente manera: "Lienzo al óleo de 5 pies de
largo, ancho poco menos, moldura pintada en el mismo lienzo, en que está retratado
Cabezón el ciego, tocando un órgano, vestido de negro, asentado sobre un escaño y una
almohada dorada, y está entonando el órgano un muchacho coronado de laurel y en la cinta
unas flautas. (Sic.). Es de mano de Alonso Sánchez (Coello)".
El legado de Cabezón
ocupa un lugar único en la historia del arte musical hispánico. Y hacia Europa, su
trascendencia es, así mismo, realmente considerable. Ya anotamos cómo influyó sobre los
virginalistas ingleses. "Igual que en la política del Emperador, en Cabezón lo
español y lo europeo se conjugan de manera maravillosa. Dicho de otro modo: artista
típicamente español, Antonio De Cabezón ha sido el genio del órgano en la Europa del
siglo XVI". (Anglés). Este admirable organista y compositor, cuya personalidad cobra
singular relieve en la música europea del Renacimiento, ha sido llamado por Pedrell, muy
apropiadamente, "el Bach español". Federico Sopeña afirma, ponderando el
aspecto expresivo de la música de Cabezón: "Si años más tarde la expresión de lo
religioso en la música española será de una índole muy grave, muy sombría a veces, en
Cabezón lo religioso está teñido del mejor humanismo de la época: devoción sencilla,
honda, grave, pero clara. Y en no pocas ocasiones alegre". A su vez, dice Dufourcq en
su Breve historia de la música: "Antonio De Cabezón resume toda la
escuela española del siglo XVI. En sus breves preludios con variaciones
("diferencias"), este ciego sabe sostener el interés de una pieza con una
sucesión de ritmos mezclados (binarios y ternarios). Compone versículos para la iglesia
y tientos donde se muestra artista profundo, en continua renovación y búsqueda del color
y la vida".
"Si bien la escuela
andaluza resplandece con genios preclaros, su arte no es tan maduro ni tan esplendoroso
como el de algunos maestros de la escuela castellana. Recordamos especialmente los nombres
de Juan Escribano, Bartolomé De Escobedo, Juan García De Basurto, Pedro De Pastrana,
Francisco Soto De Langa, Diego Ortiz, Bernardino De Ribera, Pedro Alba, etc... Los dos
nombres más ilustres de Castilla fueron el organista Antonio De Cabezón y Tomás Luis de
Victoria". (José Subirá).
Antonio De
Calasanz.
(Lérida, mediados del siglo XVI -?, ?).
Erudito. Ocupó un cargo
en la Capilla Pontificia y asistió al Concilio de Trento, como delegado de música. En
1562, ocupaba el cargo de segretario puntatore de los
dietarios relativos a la Capilla Pontificia. En 1565 era decano de los Cantores de dicha
Capilla. No se conoce nada de su música.
José De Cascante.
(Segunda mitad del siglo XVII).
De acuerdo con alguna
fuente autorizada, este compositor parece haber nacido en Santa Fe de Bogotá, en la
primera mitad del siglo XVII. Se puede afirmar, pues, que la trayectoria artística de
Cascante, relativamente desconocida, bien que lúcida, se cumple durante la madurez de la
música barroca española.
Fue Maestro de Capilla en
la catedral de la citada ciudad, desde 1650, aproximadamente, hasta su muerte, ocurrida,
en edad muy avanzada, a fines de 1702. Dominó el panorama musical santafereño durante
los gobiernos de los Arzobispos Antonio Sanz Lozano e Ignacio De Urbina.
En el archivo de la
catedral bogotana, doce de sus obras (villancicos, mayormente), subsisten en elegante y
amplia caligrafía; asimismo, un Oficio de Difuntos y una "Salve
Regina", ambos en latín.
Después de la
instalación, en 1693, del órgano grande construido en Santa Fe y ordenado por el propio
Cascante, la catedral adquirió otros dos instrumentos de esta clase, ambos de óptima
calidad. La última actuación oficial de Cascante fue la aprobación del nombramiento de
Francisco De Berganso como instrumentista de la referida catedral (5 de Octubre de 1702).
No se conservan muchas
obras de Cascante: alrededor de 20. Estas pueden ser clasificadas en dos géneros
definidos: las rigurosamente litúrgicas y las de tipo religioso popular. En este segundo
estilo aparecen vagas sugerencias rítmicas, que, algo modificadas, se convertirán luego
en los diseños rítmicos peculiares de la música autóctona de la región andina de
Colombia.
Francisco De
Ceballos. (Cevallos, Zavallos).
(Mediados del siglo XVI - Burgos, hacia 1571).
Compositor. Excelente polifonista.
Una pormenorizada biografía de los dos Ceballos (Francisco y Rodrigo) está aún por
escribirse. De ahí que hasta el presente se haga en ocasiones difícil poder atribuir a
uno u otro compositor, las piezas manuscritas halladas con dicho nombre.
Se pueden distinguir tres
destacados músicos del siglo XVI con el apellido de Ceballos: Rodrigo, Francisco y Juan.
Este último era Cantor en la Catedral de Burgos hacia 1533. Pero los Ceballos realmente
célebres fueron Francisco y Rodrigo.
Se sabe con seguridad que
Francisco De Ceballos, figura notable de la escuela andaluza, fue Racionero y Maestro de
Capilla de la Catedral de Burgos desde 1535 hasta su muerte.
En Zaragoza se conserva
una misa de Ceballos y en Málaga, diversas composiciones. Igualmente, en la Catedral de
Bogotá.
Vicente Espinel en su Marcos
de Obregón escribe: "Estaba el gran Ceballos, (se refiere a Francisco),
cuyas obras dieron tal esplendor en toda España".
Rodrigo De
Ceballos.
(Aracena (Sevilla), hacia 1530 -?, ?,).
Compositor.
De acuerdo con el
musicógrafo Rafael Mitjana, Rodrigo De Ceballos no fue hermano de Francisco.
Se sabe de cierto que
Rodrigo fue Maestro de Capilla de la Catedral de Córdoba, ("para que sea obligado a
tener facistol y dar lección diaria a todos los que quieran aprender canto de órgano y
contrapunto y canto llano"). En 1561, se retiró de Córdoba con el fin de regentar
la Capilla Real de Granada.
En Valladolid, Huesca,
Toledo y en la Biblioteca de Medinaceli, de Madrid, se conservan diversas obras de Rodrigo
De Ceballos, también en la Catedral de Bogotá.
"Como nombres más
representativos de la escuela andaluza, mencionemos a Cristóbal De Morales, Juan De
Navarro, Fernando De Las Infantas, Rodrigo De Ceballos y Francisco Guerrero. La polifonía
de esta escuela respira austeridad y nobleza, ternura y misticismo". (José Subirá).
Bernardo Clavijo
(Clavixo) Del Castillo.
(¿, mediados del siglo XVI - Madrid, 1626).
Compositor, organista y
clavicordista. Hacia 1588, era organista de la Corte del Duque de Alba en Nápoles.
Sucedió (desde 1594 hasta 1605), al ilustre Salinas en la cátedra de música de la
Universidad de Salamanca. Desde 1619, fue Maestro de la Capilla Real y organista y
clavicordista de cámara, en el Palacio Real de Madrid, sirviendo al Rey Felipe III.
Clavijo descolló por su
habilidad como ejecutante y por su inspiración y talento creativo. En efecto, las obras
que compuso, tanto sagradas como profanas, la mayor parte de ellas escritas para la Corte,
fueron muy notables, aunque, desgraciadamente, desaparecieron en el incendio que destruyó
casi en su totalidad el Palacio Real en 1724.
Espinel, en su Vida
del escudero Marcos de Obregón, refiere entusiasmado las reuniones artísticas y
las veladas musicales que se llevaban a cabo en la casa de Clavijo.
Rafael Coloma.
(Segunda mitad del siglo XVI).
Compositor. Hasta el
presente nos es desconocida la vida de este representante de la escuela catalana.
Maestro de Capilla de la
Catedral de Seo de Urgel. Posteriormente pasó con el mismo cargo a la Catedral de
Tarragona.
En la Biblioteca Central
de Barcelona se conservan de este compositor dos motetes a cuatro voces.
Juan Bautista
Comes.
(Valencia, 1568 - id., 1643).
Fecundo compositor de
música religiosa. Fue uno de los músicos más eminentes del siglo XVII y el fundador de
la escuela valenciana.
Cursó, además de los
estudios musicales, la carrera eclesiástica. Ordenado sacerdote ocupó la cátedra de
maestro de Capilla de la Catedral de Lérida donde creció su fama como director de coros
y como compositor.
Hacia 1616, fue Maestro de
Capilla de la Catedral del Corpus Christi, de Valencia.
En 1619, fue reclamado por
Real Cédula para que se trasladara a la Corte, ingresando a la Real Capilla, cargo que
desempeño durante 10 años, al cabo de los cuales se reintegró a la Catedral de
Valencia, ciudad en la cual murió en 1645.
Citada por Anglés, cuenta
el P. Juan Bautista Guzmán, biógrafo de Comes, una curiosa anécdota sobre este último:
"Al ejecutarse por primera vez una de las admirables composiciones del maestro, en el
Colegio Patriarcal, hallábase presente el fundador de la casa. Terminada la función
preguntóle el maestro si había sido de su agrado lo que acababa de cantar, a lo que
respondió tan venerable prelado: que estaba satisfecho de la obra, pero que deseaba
le pesara un poco más la mano al llevar el compás, y diciendo esta palabras se
quitó el anillo que llevaba y lo puso en la mano del maestro".
La producción musical
religiosa de Juan Bautista Comes es sorprendente; en su mayor parte aún se conserva
manuscrita. De fecundidad pasmosa, Comes representa el último gran escalón de la
polifonía levantina, colorista, exuberante, plenamente barroca, la cual continúa como
escuela definida hasta muy entrado el siglo XVIII. Fue el primer maestro que escribió
villancicos religiosos en gran número. "Partiendo de las melodías litúrgicas
primitivas, y a través de un largo proceso evolutivo, surgió en Europa la canción
popular[...]. En los misterios medievales, por razón de su argumento y de la época en
que se representaban, cabe distinguir dos variedades: los de Pascua de Resurrección y los
de Navidad. De estos últimos, precisamente, se derivan los "carols" ingleses,
los "Weinhnachtslieder" alemanes, los "noëls"
franceses y los villancicos españoles"[...] "En españa, a través de los
siglos XV y XVI, el villancico constituyó un género musical de importancia, culto y
popular a un mismo tiempo, como tantas otras manifestaciones de la actividad creadora
peninsular, que ha encontrado siempre en el pueblo su raíz más entrañable".
(Andrés Pardo Tovar: La Poesía Popular Colombiana y sus Orígenes Españoles).
Epígono de los grandes
polifonistas del siglo XVI, Comes fue el iniciador de la escuela de Valencia, según ya
apuntamos, y durante todo el siglo XVII ocupa lugar relievante en el movimiento musical
hispánico. Sus composiciones, que se conservan manuscritas en los archivos de El
Escorial, de la Catedral de Valencia y de la Diputación de Barcelona, dan testimonio de
un espíritu culto, pero conservador, cerrado aún a las avanzadas tendencias de la
polifonía. La producción musical de Comes pasa de 200 obras. Algunas de éstas, obras
rarísimas, únicas al menos en el Nuevo Mundo, reposan en el archivo de la Catedral de
Bogotá.
Juan Cornago.
(Mediados del siglo XV).
Fino compositor. Uno de
los creadores de la canción amorosa polifónica con texto castellano, tan estimada y
practicada en la corte de los "Reyes Católicos". En 1475, aparece en los libros
de cancillería del Rey Fernando "el Católico", de Aragón, como servidor de su
Corte.
("Por toda la Edad
Media, España fue el centro de la actividad musical europea, beneficiándose con las
corrientes artísticas que le llegaban de Oriente tanto como de Occidente, y al mismo
tiempo portando su creación propia que estaba a nivel de lo mejor que en aquel período
se producía". Gilbert Chase: La Música de España).
Fray Manuel
Correa.
(Portugal, principios del siglo XVII - Zaragoza, 1653).
Compositor. Maestro de
Capilla de la Catedral de Sigüenza. Más tarde (1650) de la Seo de Zaragoza.
Consta que "dejó en
poder de un coadjutor de Chantre de la referida catedral, un baúl con los papeles y obras
que tenía trabajadas... Por su grande habilidad le daba el cabildo zaragozano 500 escudos
de salario en dinero, siendo el primero en gracia para los villancicos".
El Libro de tonos
humanos, manuscrito, copiado en 1655, contiene 222 composiciones, muchas de las
cuales pertenecen a este maestro barroco; en Zaragoza se conservan, igualmente, muchas de
sus obras; y en la Catedral de Valladolid existen muchos motetes, villancicos, etc., del
propio compositor.
Francisco Correa
De Araújo. (Arauxo).
(Arauxo. (Sevilla, 1581 -?, 1663).
Eminente organista.
Compositor barroco litúrgico. Notable tratadista.
Su biografía nos es
relativamente desconocida. Por la portada de un libro que publicó, sabemos únicamente
que fue sacerdote, organista de la Iglesia Colegial, de S. Salvador, de Sevilla, donde
adquirió gran fama, y Rector de la Hermandad de Sacerdotes en la misma ciudad. Ocupa más
tarde la cátedra de música de la Universidad de Salamanca.
"La música de Correa
De Araújo rezuma novedad y genialidad. Conoce bien los autores antiguos y quiere
imitarlos, pero se enamora de las cosas nuevas y atrevidas, separándose con ello de los
maestros clásicos e independizándose de los contemporáneos". (Anglés).
Por otra parte, Correa De
Araújo se presenta como el organista más revolucionario y de más talento de su época
en España.
Consciente de sus
novedades, coloca antes de cada obra expresas indicaciones de sus osadías. Con todo y
haber conocido a fondo el arte de los organistas españoles, portugueses e italianos, no
se dejó influir ni por el ardoroso misticismo de los españoles, ni por el arte sereno,
algo menos cálido de los portugueses, ni, mucho menos, por las atrevidas innovaciones del
italiano Girolamo Frescobaldi, su ilustre contemporáneo.
Publicó en 1626, en
Alcalá de Henares, un monumental Libro de Tientos y Discursos de Música
práctica y teórica de órgano, obra atenta al problema planteado por la
necesidad de practicar una digitación racional y a las múltiples posibilidades de dicho
instrumento. El tratado produjo gran revuelo entre los organistas europeos debido a las
avanzadas, inteligentes teorías que sustentaba.
La decadencia del
arte musical barroco
La relievante figura de
Francisco Correa De Araújo exorna la trayectoria del arte musical barroco peninsular.
A lo largo de todo el
siglo XVII, España sufre un prolongado colapso, cuyas gravísimas secuelas aparecerán en
el curso de la centuria siguiente: las posesiones ultramarinas, colosal herencia legada
por Felipe II, se habían tornado carga exorbitante para las endebles fuerzas de los
últimos monarcas de la Casa de Asturias; además, con el fallecimiento, sin sucesión, de
Carlos II, en 1700, la frágil organización que había conservado artificialmente unidos
los vastos dominios americanos acaba por romperse en forma definitiva; por otro lado, el
abstruso problema de la posesión del trono determina, fatalmente, una larga y cruenta
guerra civil, el famoso pleito carlista, la cual perjudicará, no sólo en el aspecto
material sino, también, en el moral, regiones extensas de la Península. Todo lo anterior
viene a originar un dilatado período caótico y miserable: 150 años de ininterrumpidos
desastres de índole política y económica. Y no será sino hasta muy entrado el siglo
XVIII cuando España reaccione.
En el referido lapso, la
progresiva inestabilidad había ido minando de modo paulatino las potencias creativas de
los cultores de las varias disciplinas intelectuales y artísticas, en particular la
música, que debido a nocivas influencias foráneas se había despersonalizado. Ello no
obstó para que, eventualmente, brillase alguna figura de real valía. "En la época
de Felipe IV florecieron grandes hombres, de quienes fue protector; pero con los
certámenes políticos, los saraos y Fiestas de Música del Buen Retiro dio un paso más
hacia la ruina de España". (Pedrell). Sin embargo, el arte musical hispánico, igual
que el ave Fénix, renacerá de sus propios despojos; empero, transcurrirá casi un siglo
antes de que ello suceda. Animada de un nuevo espíritu y mediante la consagración, el
talento y la fecundidad de Ramón De La cruz (1731-1794), gracias al sabor costumbrista y
a la humanidad de sus libretos, la españolísima zarzuela cobrará renovada vigencia a
partir de mediados del siglo XVIII. La porfiada lucha contra los favorecedores de un
neoclasicismo exótico, viciado de mitologías ampulosas y adulteradas historias de
emperadores y reyes pretéritos, la pugna contra los exégetas de dicha escuela, quienes
no vacilaban en calificar con los peores dicterios al castizo género producido por el
ilustre autor, finalmente fue premiada por el pueblo y por la posteridad, los que hicieron
justicia al genial comediógrafo y le otorgaron la gloria de haber restaurado la escuela
musical española con estímulos tan vigorosos como la verdad y la sencillez.
Desgraciadamente, al morir Ramón De La Cruz, su labor no tendrá epígonos; un operismo
italiano, pomposo y artificial, se enseñorea luego del mundo sinfónico madrileño y poco
después, toda la música nacional sufre un nuevo aunque efímero eclipse.
La tonadilla
escénica y la zarzuela
En relación con las
anteriores apuntaciones sobre Ramón De La Cruz y los vínculos de éste con el género
zarzuelístico, digamos que la tonadilla escénica fue la inmediata precursora de la
zarzuela moderna. Luis Misón, (n. en Barcelona - m. en Madrid, en 1776), esforzándose en
contrarrestar el sesgo italianizante que había invadido al teatro español, según ya lo
anotamos, impuso la tonadilla, que perduró hasta casi terminado el siglo XVIII. Consta en
un documento de la época que, en el año 1757, Misón abrió nuevos horizontes a las
canciones de teatro y para una función del Corpus presentó "una nueva composición
a dúo, que fue el modelo de las que ahora se llaman tonadillas...". Agradó tanto la
invención, que el mismo año en los días navideños compuso Misón otro trabajo similar,
también a dúo, al cual denominó Los Pillos. Luego, uno a tres voces.
En tonadillas subsiguientes llegaron a participar hasta doce voces. A partir de entonces
compusieron tonadillas escénicas diversos autores, entre ellos Manuel Pla y Antonio
Guerrero. De acuerdo con Subirá, por la época en que surgió el referido género
lírico-escénico (segunda mitad del siglo XVIII) cobró nueva vida la zarzuela, cierto es
que con menor vitalidad que en sus días de auge; y mientras aquélla (la tonadilla) no
podía faltar en ninguna representación teatral, ésta (la zarzuela) sólo ocasionalmente
nutría los programas de funciones. Así, en nungún caso la tonadilla escénica perdió
categoría ante la zarzuela, según es general creencia.
Acudiendo una vez más a
Subirá, agreguemos que la evolución de la tonadilla tuvo diversas etapas, así: primera,
1751-1757: aparición y albores; segunda, 1757-1770: crecimiento y juventud; tercera,
1771-1790: madurez y apogeo; cuarta, 1791-1810: hipertrofia y decrepitud; quinta,
1811-1850: ocaso y olvido. Las anteriores y otras precisiones históricas han sido
expuestas con todo detalle en los densos estudios de José Subirá, con lo que se han
desvanecido varios errores fundamentales que venían circulando acerca de este género tan
típicamente español.
Pedro Cubells.
(Primera mitad del siglo XVI).
Compositor.
La vida de este maestro
catalán nos es desconocida hasta el presente. Sólo se sabe que, hacia 1532, era Maestro
de Capilla de Santa María del Mar, en Barcelona.
En la Biblioteca Central
de Barcelona reposan algunas pocas obras litúrgicas de Cubells.
Esteban Daza.
(Valladolid, siglo XVI).
Notable vihuelista. Su
biografía se desconoce. Por su obra sabemos que, en 1576, era "vezino de
Valladolid" y se encuentra entre los artistas postreros de la serie de grandes
vihuelistas españoles de aquel siglo. Su libro nos ofrece la última colección española
para vihuela editada en España. El título de dicha obra, a la letra dice así:
"Libro de música de cifras para vihuela, intitulado El Parnaso en
el que se hallará toda diversidad de Música, assí de Motetes, Sonetos, Villanescas, en
lengua Castellana, y otras cosas como Fantasías del Autor, hechas por Esteban Daza,
vezino de la muy insigne villa de Valladolid, dirigido al Muy J.S. Licenc. Hernando De
Hablas De Sotomayor del Consejo Supremo de su Magestad (Valladolid, 1576).
Juan Del Encina
(Enzina).
(Salamanca, 1469 - León, 1529).
Genial compositor, poeta y
autor teatral.
Vio la luz en Salamanca.
Hijo de Juan Fermoselle, razón por la cual el ilustre compositor es conocido también por
este apellido. Prior de León y Archidiácono de Málaga. Discípulo del famoso humanista
Antonio De Nebrija en la Universidad de Salamanca. Posteriormente, fue protegido por el
Canciller de dicha universidad, Don Gutierre De Toledo, hermano del Duque de Alba. Entró,
joven aún, al servicio del primer Duque de Alba, Don Fadrique Alvarez De Toledo, a quien
dedicó sus célebres Églogas. Alvarez De Toledo, a su vez,
correspondiéndole, le dio el cargo de poeta y músico de la Corte.
Aunque Encina debió tener
una privilegiada posición en la citada corte ducal, quizá fastidiado de la vida
monótona que llevaba en el palacio de Alba, se dirigió a Madrid, donde lo hallamos en
1496. Parece que, más tarde, vivió en Granada, por los tiempos en que los "Reyes
Católicos" plantaron su pendón en las torres de la Alhambra. Sin embargo, Italia
era la última meta a la que aspiraban los músicos del Renacimiento español. Y hacia los
comienzos del siglo XVI encontramos al andariego maestro en la Ciudad Eterna. Es sabido
que, en 1502, desempeñaba el cargo de "clérigo familiar de Su Santidad y residente
en la Corte Romana". Se sabe que estuvo al servicio de los pontífices Alejandro VI,
Julio II y León X. En 1513, fue representada en la Ciudad Eterna, en una fiesta dada en
el palacio del Cardenal valenciano Jaime Serra, la obra de Encina titulada Plácida
y Victoriano, (recitada en lengua castellana, ante el Pontífice, los embajadores
y altas dignidades, obra desenfadada y dramática a la vez). Asimismo, en Roma, en 1514,
fue uno de los "musici cantori segreti" de la Corte de León X,
quien era un gran admirador y protector del músico español. (Estos "musici
cantori segreti", cuyos nombres hasta ahora no se conocen a ciencia cierta,
servían para la ejecución de la música profana y de cámara que se interpretaba durante
los ceremoniales y recepciones privadas de la Corte Papal).
Juan Del Encina, llamado
"Patriarca del Teatro Español", compuso abundante música para sus propias
obras teatrales, las ya nombradas Églogas, en las cuales la parte
musical tuvo singular importancia.
No está de más recordar
la circunstancia de que, así como más tarde Lope de Vega compondrá la primera comedia
musical española, La Selva sin Amor, en 1629, de igual modo Calderón De
La Barca escribirá la segunda: una obra con las características de la zarzuela,
musicalizada por Juan Hidalgo: la comedia mitológica titulada El Jardín de
Felerina. Juan Hidalgo (mediados del siglo XVII - Madrid, 1685), de obligada
mención en la historia del arte escénico-lírico español, tiene el mérito de haber
sido uno de los primeros compositores hispánicos que escribió música para óperas y
comedias. Entre las primeras cabe recordar Celos, aun del aire, matan,
(Madrid, 1660), con texto de Calderón De La Barca y de la cual se conoce la música de
los dos primeros actos. Hidalgo escribió también la música para otras dos comedias de
Calderón: Ni amor se libra de amor (1662) y Hado y divisa de
Leonido y de Marfisa (1680). (V. en el Vocabulario el término zarzuela).
La música de Encina nos
sirve para formarnos una idea de las características del arte musical hispánico anterior
a los grandes compositores renacentistas. Se halla animada de un fino lirismo popular,
reminiscencia del folklore español tradicional. Puso las bases de una auténtica escuela
musical castellana. Dice Rafael Mitjana a este respecto: "En términos generales, la
música de Encina es muy española debido a lo muy expresivo de su carácter, con marcado
acento personal en lo popular tanto como en lo religioso; y cuando se la estudia a fondo,
aparece patente el dramatismo que rezuman algunas de estas piezas musicales". Por
otro lado, afirma Anglés: "Quizá con el tiempo, podrá decirse que en la obra de
Encina se vislumbra ya y se ponen los cimientos de la monodia acompañada del siglo
XVI".
Juan del Encina aparece
con 68 de sus producciones en el Cancionero de Palacio (o cancionero
de Barbieri). Esta obra reúne las mejores composiciones de la música
polifónica profana de fines del siglo XV y principios del XVI.
Pedro De Escobar
(Scobar).
(?, fines del siglo XV - Sevilla, 1514 ?).
Compositor.
De su vida se sabe
únicamente que, en 1507, ocupó la plaza de Maestro de Capilla de la Catedral de Sevilla
y que, en 1513, fue nombrado "magister puerorum" de la misma.
De Escobar se han
conservado muchas obras religiosas y profanas. Unas y otras demuestran que su autor debe
ser considerado como uno de los compositores españoles más inspirados de su época.
"En sus canciones polifónicas amorosas es donde se manifiesta mejor la emoción
estética que rezuman las melodías populares hispánicas sabiamente elaboradas,
bellamente estilizadas por su buen gusto". (Anglés).
Bartolomé De
Escobedo (Scobedo).
(Zamora, 1515 ? - Segovia, 1564).
Notable compositor. Cantor
en la Catedral de Salamanca y en la Capilla Sixtina. Maestro de Capilla de la Infanta Da.
Juana. Su mayor gloria, sin embargo, es la de haber sido uno de los maestros de Tomás
Luis De Victoria. Mantenía, asimismo, estrechas relaciones con ilustres músicos
españoles, entre ellos Cristóbal De Morales.
El nombre de Escobedo
gozó de mucho prestigio. Lo prueba el hecho de que hubieran sido él y Ghiselino
Danckerts los árbitros entre Niccolo Vicentino y Vicente Lusitano en la sonada polémica
sobre los géneros musicales diatónico, cromático y enarmónico (1551).
Juan Escribano
(Scribano).
(Primera mitad del Siglo XVI -?, 1558).
Compositor.
Estudió en Salamanca y
luego en Roma, en donde llegó a ser Cantor de la Capilla Pontificia durante los años de
1507 a 1539, cuando pidió permiso para regresar a su patria.
Se conservan obras
litúrgicas de Escribano en el Archivo Musical de la Capilla Pontificia de Roma y en la
Biblioteca de la Universidad de Basilea.
Vicente Espinel.
(Ronda, Málaga, 1550 - Madrid, 1624).
Poeta, humanista,
novelista y músico. Estudió inicialmente música y letras en Málaga, su ciudad natal;
cursó estudios después en la Universidad de Salamanca. Cerrado el aludido instituto
docente por razón de los disturbios escolares, a raíz del proceso de Fray Luis de León,
regresó Espinel a su casa. Luego volverá a Salamanca, donde estudiará durante otros dos
años.
Posteriormente, obtiene un
beneficio en Roma (1587); era "buen latino y buen cantor de canto llano", y en
Granada (1589), se gradúa de Bachiller en Artes. Diez años después se gradúa,
igualmente, de Maestro de Artes en la Untversidad de Alcalá. Más tarde ocupa una plaza
de Capellán en Madrid, en la Capilla del Obispo de Plasencia.
En realidad, Espinel
llevó una vida errante: según dijimos, estudió en Salamanca música y humanidades,
ayudándose con lecciones de canto. Soldado y escudero. Cautivo en Argel. Libertado luego
por los genoveses. Sirvió tres años en Italia como militar. Hastiado de su vida de
aventuras, regresó a España. Se ordenó sacerdote. Se graduó después en Alcalá.
Según ya observamos, transcurren sus últimos años, como Capellán del Obispo de
Plasencia, en Madrid.
Espinel, debido a sus
notables cualidades intelectuales, contó siempre con poderosos protectores en el mundo de
las artes y de las letras. Poeta español y latino. Creó la "décima" de la
poesía castellana. Traductor de Horacio, Amigo de Lope De Vega, quien lo calificó de
"único y sin igual en la música". Igualmente, amigo de Cervantes. Conoció
también a los mejores compositores españoles de su tiempo, y pudo asistir a toda suerte
de fiestas familiares de la alta sociedad hispánica; gracias a esta circunstancia, en su
famosa obra Vida del escudero Marcos De Obregón, (considerada una de las
obras maestras de la literatura castellana), relata escenas deliciosas sobre la práctica
musical en la Corte Española de su tiempo.
Desgraciadamente no se
conserva ni una nota de la música que escribió Espinel, tanto de la popular como de la
religiosa, a pesar de haber compuesto mucho el inquieto y aventurero poeta-músico.
Perfeccionó el arte del "tañido"; y si bien es discutible la atribución
según la cual Espinel le añadiera una quinta cuerda a la guitarra (Bermudo en 1544 cita
ya la guitarra de cinco cuerdas) bastaría para recordar siempre a este original personaje
su Vida del escudero Marcos De Obregón, por sus importantes noticias
musicales.
Dice Andrés Pardo Tovar,
en su hermoso estudio sobre tan conspicuo personaje de la Era Renacentista:
"...Espinel se nos presenta como un hombre del Renacimiento que llega, con el fardo
de sus recuerdos y la cornucopia de sus experiencias, hasta los umbrales de la época
barroca, algunas de cuyas vivencias alcanza a captar, reflejándolas en su obra. Penumbra
su vida, y contraluz su obra, de un tiempo ritmado por el punteo de las vihuelas y el
concierto de voces perdidas en la distancia..."
Juan Esquivel de
Barahona.
(Ciudad Rodrigo, mediados del siglo XVI - ??)
Compositor. Racionero y
Maestro de Capilla de la Iglesia de Ciudad Rodrigo. En 1608, Maestro de Capilla de la
Catedral de Salamanca.
Se conocen dos libros de
Esquivel que incluyen música litúrgica. Vicente Espinel en la Aprobación
se refiere a dichas obras, diciendo que "tienen muy agradable consonancia y gentil
artificio", y que "es música de muy buena casta".
Lucas Fernández.
(Salamanca, 1474 ? - Id. 1542).
Músico y poeta.
Comediógrado, erudito.
En 1520, era Abad de la
Iglesia de Santo Tomás, de Salamanca. Profesor de música en la universidad salmantina,
en 1522. En 1533, formaba parte de la comisión para la reforma de los estatutos de dicha
universidad.
Publicó, en 1514, en
Salamanca, una colección de Farsas y Eglogas al modo y estilo pastoril y
castellano, entre las que sobresale un Auto de la Pasión.
Dichas obras se representaban durante las fiestas de Corpus. Fernández estuvo influido
por Juan Del Encina.
Gutierre
Fernández Hidalgo.
(? 1555 - ?, 1620).
Notable compositor. El
primer maestro de Capilla realmente importante de Suramérica fue este distinguido maestro
español. Dicho cargo lo asumió en la Catedral de Santa Fe de Bogotá y lo desempeñó
durante dos años (1582-1584).
Después de residir dos
años en Quito (1588-1589), emigró a La Plata (Sucre) por la vía del Cuzco. La última
referencia sobre Fernández Hidalgo (en la Biblioteca Nacional de Bolivia, en Sucre), es
un acuerdo fechado el 13 de Junio de 1620, año en que el músico contaba 67 años de
edad.
El libro de coro de
Fernández Hidalgo que se conserva en la Catedral de Bogotá, tiene 204 páginas. Allí
aparecen diez Salmos, tres Salves y nueve "Magnificats". En la
mayor parte de estas obras, dicho compositor se muestra a la altura de los grandes
polifonistas hispánicos. A este propósito, anotemos que Fernández Hidalgo no sólo
conocía las obras maestras de Francisco Guerrero y de Tomás Luis De Victoria, sino que
escribió algunos trabajos polifónicos en colaboración con este último.
De acuerdo con Robert
Stevenson, "Fernández Hidalgo es sin lugar a dudas el más importante de los
compositores del siglo XVI en Suramérica".
"... El pasado
histórico (siglos XVI, XVII y XVIII) nos muestra una América Latina rica en actividades
musicales, con una polifonía de valor artístico notable centralizada en varios núcleos
que eran las capillas y capitanías virreinales y regionales. Así, la actividad creativa
notable en Minas Gerais (Brasil), Santiago de Cuba, Ciudad México, Caracas, Buenos Aires,
Lima y Bogotá, por ejemplo... Los compositores activos en las ciudades antes mencionadas
crean misas y motetes copiando a Palestrina...". (Aurelio De La Vega: La
música artística latinoamericana).
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