Crescencio Salcedo  
(Palomino, 1913-Medellín, 1976)
Compositor colombiano

 

 

 

Portada del libro: Crescencio Salcedo: mi vida. Jorge Villegas y Hernando Grisales. Ediciones Hombre Nuevo, Medellín, 1976

 

 

 

Apartes del libro Crescencio Salcedo: mi vida (Jorge Villegas y Hernando Grisales. Ediciones Hombre Nuevo, Medellín, 1976) - Fragmentos del capítulo III: Mi pensamiento

Comentarios del compositor

SOCIEDAD

De “sociedad” llaman cuando un cliente se cree mucho, sólo porque tiene unos pesitos, eso es un gran error, porque, sociedad es la UNIÓN DEL MUNDO, y lo que menos somos es unidos. Por eso es una palabra que se dice pero no se concreta dentro del hecho. Para hablar de sociedad tenemos que ser unidos. Y, hay gente, que se quiere distinguir por tener unos pesos y ahí se están desdiciendo porque, el que no tiene familiaridad con los demás no puede ser socio de nada. La sociedad somos nosotros mismos. La gente demasiado ignorante, cree que sociedad son cuatro o cinco clientecitos que se reúnen para aprovecharse de la ignorancia del pueblo.

CORAZÓN

Cómo me voy a engañar yo mismo cantando eso de que “el corazón canta”, que “el corazón habla”.

No. El corazón no canta, ni habla, ni tiene porque estar metido en tantas cosas que la gente le quiere imponer. El corazón es únicamente una partícula del organismo. Que sea una partícula muy importante, está bien. Y, en este caso, todo lo que tiene el organismo es importante porque, una vez que lo tiene, es porque es importante.

Si uno se queda sordo, ya es una vaina. Si se queda ciego, ya es una vaina. Sin tacto, es peor. ¡Dígame usted! Si uno queda sin tacto es peor. Si queda sin corazón, se lo pondrán de plástico o de cualquier otra cosa.

Pero, de todas maneras, yo digo que es una vaina todo lo que uno tiene. Cualquier cosa que le haga falta es una cosa importante del organismo. Pero a la gente se le ha dado por decir que el corazón habla, que el corazón canta, que el corazón pa'ca y que el corazón pa'allá. Eso no va a ninguna parte dentro de la verdad. El que sí puede hacer hablar a uno es el sentimiento, porque uno habla lo que siente. Quizás, los ojos hablan, porque usted con una seña de los ojos habla a veces hasta más que con la boca.

MÚSICA

Hablando de música, vamos a poner un poco de sentimiento, y a escuchar de ella lo delicada, lo profunda, lo expresiva que es, en todos sus aspectos. Es la expresión más delicada del sentimiento humano.

Hablando de música no tengo frenos, ahí puedo hablar a toda boca, tranquilo, en cualquier parte, a todo el mundo hacerle entender a muchos maestros que se trasnochan, que se queman las pestañas estudiando la teoría -o sea la parte comercial- que eso no es suficiente para hablar de la música. Para hablar de ella, hay que tener la parte práctica de saberla oír y sentir.

Sabemos que es el idioma universal, que se compone de 7 expresiones: Do, Re, Mi, Fa, Sol La, Si. Todo el mundo creo que ya conoce esto.

No nos podemos someter a hablar de clases, hablando de música, porque no estamos hablando la realidad. Por eso no tenemos por qué hablar de clases, ni de brillo, ni de bailar, ni de cantar, ¡ni nada! Sino música, es únicamente música.

Podemos hacer muchas distinciones en ella pero, por lo que me toca a mí, no. únicamente me ciño al ritmo y al aire. Tampoco se debe hablar de nota, como dicen, es expresión. Nota es todo lo que anota sobre el papel, o sea, lo que llamo pauta o pentagrama. Esto es hablando con claridad, para que ustedes contemplen que el caso no lo estoy hablando por necedad o por ligereza, sino que, tengo suficiente capacidad para hablar de esto, cuando se trata de música. Esto tiene que saberlo uno. ¡Que eso no me lo detalla ningún bocaabierto! Estoy engreído de saber que soy entendido, cuando hablo de música.

Nunca he querido hacer ver al pueblo que soy tanto. ¡Tanto en medio de estas cosas! Afortunadamente, cuando me toca la oportunidad, pues le demuestro, no con obras que he tenido, ni que tengo, sino con algo que podamos conversar repentinamente y, esa persona, si es un poquito inteligente, o evoluciona con inteligencia, se da cuenta de la facilidad que tengo para hablar sobre lo que se trata.

Y, si es hablando claramente de la música, dejemos la modestia a una parte y, el argumento de la capacidad intelectual, en otra parte. Ahí he sido firme y me creo apertrechado de regular conocimiento para hablar con cualquier persona en el mundo.

Todavía no he encontrado el primero que me haya refutado lo que realmente le converso, a cargo de la música. Vamos a tirar la modestia. ¡El que vaya a conversar conmigo de música, es para que yo barra con él!

No importa que me desconozcan, sé que la realidad, la razón y la verdad, me están dando su visto bueno y, que, el que más me la da y reconoce mi valor, es Nuestro Padre Creador, quien es el dueño y señor del mundo, quien sí ha podido darme toda la influencia de un conocimiento que tengo para hablar de muchas cosas que los teóricos no encuentran cómo meterse en ellas, porque no están capacitados; porque la teoría no es la verdadera capacidad que deba tener el ser humano. La teoría no es sino la parte comercial de la música, no la parte sentida, la parte grande. La teoría, únicamente da el medio audaz para formar cualquier argumento que él quiera exponer ante las demás personas demasiado ignorantes. Son los aprovechados, haciéndose pasar como grandes personajes. Siempre me he demostrado las cosas prácticamente, porque esa es la única demostración que me autoriza a concretar la verdad.

La música, para mí, es una expresión que hace distinción, en medio de la evolución delicada de la materia, porque una persona, cuando recoge un trozo de melodía, nunca va con el propósito material sino, sintiendo algo más allá, para no dejarse convencer, de que la materia va a vencer a la parte expresiva de la música, ya que solamente el sentimiento y el oído puede encargarse de ello. Después de practicar mucho, podemos conocer bien o entender bien lo que es ella, en toda su esencia. De modo que, nunca he creído que la música es para alentar los deseos de conseguir plata. Por eso, los que hacen esto la prostituyen, y en toda forma, yo no quiero saber que, a çargo mío hay una obra que prostituye la delicadeza de la expresión. Yo no puedo nunca creer que yo me voy a apoderar de esta grandeza para degenerarla o sea, para prostituirla. Sino por el contrario, busco día por día más el avance que se debe tener en ella para engrandecer nuestra descendencia en toda forma. Ella es el idioma universal. De modo que, no puedo permitirme yo prostituirla comercialmente, ya que me he familiarizado con ella. Nunca lo haré. Si lo hago, soy digno de que se me critique.

Ahora, hay personas que viven muy distinto, que razonan muy distinto, sobre lo que es la música y que no saben ni qué es música dentro de la vida real. Que han podido aprender un poquito de teoría. ¡Cómo se ve que no conocen nada, que lo que hacen es prostituirla! Yo no me puedo permitir esto, porque conozco el respeto que debe tener uno para familiarizarse con ella. Por esto no me permití y no me gustó, irme al estudio, que es donde uno se empapa de ella pero teóricamente. Me gustó siempre practicarla, para poder estar verdaderamente al día.

De música puedo hablar bastante y, estoy seguro, que serán pocas las veces que fallaré. Porque he podido consentir siempre que, para hablar de música, hay que tener un poco de cuidados, distanciarse, sobre todo de la parte material. En esta forma se puede uno familiarizar con ella un poquito, y conversar de su esencia, quiere decir, la parte más profunda que ella tiene en medio de su expresión.

Por eso me toca, a veces, refutar a personas que me hablan de clases de música, por ejemplo, música culta, música popular, etc. Porque me doy cuenta de que no están hablando con categoría cierta. Ella no tiene clases. La música es únicamente música. Para hablar de ella, únicamente hay que tener el consentimiento de la delicadeza.

Música culta y música popular, son palabras que nacen únicamente de la demasiada ignorancia de quienes no tienen capacidad para analizar las cosas bajo una buena comprensión. Nada de música culta música popular, ni una cosa, ni la otra, porque sabemos que, popular es, todo aquello que está dentro de lo que es el pueblo, y culto es todo lo que está dentro de la cultura. Y no hay tantas culturas, sino, una sola cultura. Lo mismo, hablando de lo popular: todo lo que está dentro de la estimación del pueblo, es popular.

Todavía hay quien se atreve a decir: Música indígena, música negra. ¡No se deben decir esas barrabasadas!

Ah! Estos clientes no tienen ni idea del error que están hablando. ¡Qué música negra! Qué quiere decir? Música blanca, música morena. ¡No jodás! Eso es mucho hablar güevonadas, hablando claramente.

También encuentra usted, clientes que le van hablando, a la hulla de los cocos, de canción artística. Usted, les pregunta, qué quieren decir con eso y ¡ahí se mamó la vaca! Sí señor, ahí se mamó la vaca, porque ese cliente no sabe siquiera qué es arte.

No hay sino música. ¡Nada más! Música es música. Para qué nos vamos a poner a joder.

La expresión: Música, es universal.

La gente campesina se sabía convenir dentro de la diversión. Un par de clientes en medio de una parranda, en medio de un festejo se ponían a piquerear, es decir, se cantaban cosas. El uno .decía y el otro le respondía. Habían esos apuntes de alegría en medio del campesino, echándose cuartetos de uno a otro. Ya en décimas, ya en sonetos, ya en quintillas, en fin, ellos la cogían como querían. Ellos cogían un término y piquereaban bien bonito, bien sabrosito. Se oía esa familiaridad convenida, en consonancia, ¡tan bonito!, por ejemplo, se armaba la piquería y el uno comenzaba:

Verdá, ay! tráteme con cuidadito, 
de no provocarme a mí
Porque soy como el ají
aquel que llaman conguito
soy grande por lo chiquito, 
le contesto lo que diga

El otro también dentraba, y... echaba:

Tiene que tener cuidado 
para expresarse muy bien, 
porque conmigo no hay con quien 
bastante lo he practicado.

Sin que lo hubiera estudiado 
puedo hablar de la belleza 
que me ha dado la naturaleza 
para expresar lo sabroso, 
y por eso yo gozo 
con todita la pureza.

Ahí está el acoplamiento sobre la expresión. Ese acoplamiento da una consonancia, esa consonancia da un acompasamiento, ese acompasamiento está recogido de esas costumbres del pueblo. ¡Eso es poesía! La poesía está sometida al acoplamiento de frases consonadas y acompasadas, que nacen de las costumbres del pueblo.

Hablemos de lo que hacen esas dizque grandes figuras que estudiaron y quieren conversar de poesía y de tantas cosas sin tener un reflejo de lo que es la realidad. Tenemos que Jorge Villamil es un cliente que hasta estudió una profesión y le importa muy poco ridiculizarse hablándole pendejadas al pueblo, que no existen, ni pueden existir, solamente porque se dice que dentro de la poesía se puede aceptar cualquier carajada. No. No creo que se pueda decir que la poesía sea para eso. A él le importa decirle al pueblo que los guaduales lloran, porque sabe que el pueblo es un pueblo acomplejado que, como se le habla de llorar, llora. No señor, la música no es para hacer llorar; por el contrario es para alentar a la materia cuando está sufrida. Y después, el descaro, el ridículo más grande, es que él dice que los ha visto llorar. Después, pluraliza las tardes; uno no puede pluralizar las tardes. No puede decir las tardes sino la tarde, porque siempre lo que se va viendo es una tarde, no son tardes.

Hablando de personas que recogen motivos, de las costumbres de un pueblo, lo mejor es decir cantor, cantor del pueblo, o trovador, que es una persona que forma una trova. También se le puede llamar repentista, que es la persona a quien le sale la expresión de momento; o sea que cuanto ve, relaciona el consentimiento de su expresión, con lo que está viendo; por ejemplo: ve usted ese sombrero ahí en la pared? Yo podría decir, viéndolo:

Mi sombrero sabanero
Se lo pongo a mi mulata
se lo quito y se lo pongo
porque me costó la plata.

Eso es repentismo o trova.

Nunca me gusta hacerme pasar como compositor de ninguna obra. No he creído que uno compone nada, sino que lo único que hace es recoger motivos de lo que está con perfección hecho. De acuerdo con la cultura, con ese pulimento que uno tiene, puede recoger la obra. Nadie compone nada. Todo está compuesto con perfección. Uno, lo que hace es descomponer. Siempre he dicho que lo único que puede estar a cargo de uno es la vida autoral. Lo único, que podemos es ser autores, porque recogimos el motivo primero que los demás. Tampoco estoy buscando que me reconozcan como au tor de ninguna obra, porque últimamente, todas esas obras que he podido recoger, siempre han sido recogidas de las costumbres del pueblo y las costumbres del pueblo deben quedar completamente libres.

Así he podido recoger de las costumbres del pueblo algunas melodías que han sido gustosas, tanto en Colombia como en otros países. No voy interesado a que aquello sea reconocido a mi persona, sino que voy interesado en que Colombia demuestre a los demás países que no somos un escombro de materia sino que también tenemos sentimiento y el sentimiento lo demostramos a través de la música. Eso es todo mi afán. Siempre hacer que Colombia no demuestre únicamente el aspecto material, sino que también demuestre la parte del sentimiento que es la grandeza de la materia.

Es importante saber qué significa la música para nosotros en cualquier sitio dónde estemos. Qué distinción se puede hacer de un país ante otro país con ella. No para hablar de música Venezolana, de música Colombiana, ni de música Ecuatoriana, etc., sino para hablar de los ritmos. De la parte sabrosa de la música: El ritmo. Esto no lo comprenden, no lo conocen bien, ni los grandes maestros, que el ritmo es lo primoroso en ella. Es tanto que no lo conocen que, al que menos le pagan, cuando están trabajando en grabaciones musicales es a la parte rítmica. Por qué? Porque no conocen el valor del ritmo dentro de la categoría musical. La primera expresión de la música es el ritmo, después del ritmo es que viene el aire.

Entonces ellos cogen es al revés, le pagan al que está ejecutando la parte del aire superior, que al que está ejecutando la parte del ritmo.

Es que aire es una cosa y ritmo es otra. El ritmo es superior. Es la primera expresión dentro de la música, en ella se distingue es hablando del ritmo, de eso es que se tiene que hablar primero. Ya cuando usted conoce estas técnicas sobre la variedad de la música, es que se puede hablar ya del aire pasillo, aire bambuco, el aire paseo, el aire gaita, etc. Pero la parte primorosa es el ritmo, todo está detrás del ritmo.

Porque no necesitábamos antes los instrumentos de aire, sino que necesitábamos el ritmo. Con el ritmo bailaban los antecesores de nosotros; eran tambor, tambora, maracas, dos y coro.


NUESTROS RITMOS  

Hablando sobre los ritmos nuestros uno mismo no está autorizado para hablarlo a toda boca.

Cómo se originaron los ritmos? Por ejemplo, cuando yo crecí ya pude haber oído el ritmo maya, el ritmo gaita, el ritmo cumbia, tambora, bullarengue, derroche, sambapalo, pulla corrida; porro, paseo, merengue, fandango. Entre éstos es más viejo el currulao. Otro ritmo viejo, muy viejo y que es muy conocido, es el mapalé. En esa temporada se oía también el bambuco y el pasillo, que son de la parte del interior.

Todos estos ritmos, cuando yo me levanté ya eran conocidos. De los ritmos más nuevos no podemos decir nada. No podemos decir nació en tal parte. Menos aun de los viejos. Yo no puedo meterme a decirle: Vea, este ritmo se originó así, ni en tal pueblo nació tal ritmo, porque yo no puedo ser nunca un charlatán. No. Debo respetar y no decirle al pueblo estas cosas que no están dentro de mis conocimientos para concretar, en verdad, aquello que se habla. No puedo ser lo mismo que muchas personas que se ponen a hablar pendejadas, al pueblo porque saben que ignora completamente lo que es hablar del ritmo, de dónde desciende el ritmo. Hablarle al pueblo que tal ritmo es de tal parte, eso no se puede decir; uno no sabe dónde nacieron los ritmos. Sabemos que tenemos tantos ritmos en la parte de Costa, pero no podemos decir que éste nació en tal pueblo; no podemos, porque estamos hablando mentiras!

Yo que soy un viejo avanzado y que he estado siempre investigando estas cosas, no he podido alcanzar esta precisión.

Por ejemplo la maya se oía en la región pero, esto no me autoriza a mí a decir que yo pueda dar un dato de esa descendencia rítmica. Me explicaron algunos señores, ancianos, que la maya es completamente de origen nuestro. Que nace de la tribu, de nuestros antecesores. Se entiende que primero fue ese ritmo, después vino la gaita, después vino la cumbia. La maya es precisamente uno de los ritmos primorosos pero no es fácil para poder captar de ella su verdadero sabor. Digo sabor, porque, como se trata de oír música, se saborea con el oído.

Nadie puede tener mejor oído que yo para construir un instrumento bien tonificado; es decir, bien afinado, porque mi oído está entregado al afinamiento expresivo que tiene la esencia musical. Porque tengo autonomía dada por ella, porque me he entregado a ella, a escucharla, a sentirla. Por eso, puedo hablar de lo que es la esencia musical.

 




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