MÚSICA
Hablando de música, vamos a poner un poco de
sentimiento, y a escuchar de ella lo delicada, lo profunda, lo expresiva
que es, en todos sus aspectos. Es la expresión más delicada del sentimiento
humano.
Hablando de música no tengo frenos, ahí puedo
hablar a toda boca, tranquilo, en cualquier parte, a todo el mundo hacerle
entender a muchos maestros que se trasnochan, que se queman las pestañas
estudiando la teoría -o sea la parte comercial- que eso no es suficiente
para hablar de la música. Para hablar de ella, hay que tener la parte práctica
de saberla oír y sentir.
Sabemos que es el idioma universal, que se
compone de 7 expresiones: Do, Re, Mi, Fa, Sol La, Si. Todo el mundo creo
que ya conoce esto.
No nos podemos someter a hablar de clases, hablando
de música, porque no estamos hablando la realidad. Por eso no tenemos por
qué hablar de clases, ni de brillo, ni de bailar, ni de cantar, ¡ni
nada! Sino música, es únicamente música.
Podemos hacer muchas distinciones en ella pero,
por lo que me toca a mí, no. únicamente me ciño al ritmo y al aire.
Tampoco se debe hablar de nota, como dicen, es expresión. Nota es todo lo
que anota sobre el papel, o sea, lo que llamo pauta o pentagrama. Esto es
hablando con claridad, para que ustedes contemplen que el caso no lo estoy
hablando por necedad o por ligereza, sino que, tengo suficiente capacidad
para hablar de esto, cuando se trata de música. Esto tiene que saberlo
uno. ¡Que eso no me lo detalla ningún bocaabierto! Estoy engreído de
saber que soy entendido, cuando hablo de música.
Nunca he querido hacer ver al pueblo que soy
tanto. ¡Tanto en medio de estas cosas! Afortunadamente, cuando me toca la
oportunidad, pues le demuestro, no con obras que he tenido, ni que tengo,
sino con algo que podamos conversar repentinamente y, esa persona, si es
un poquito inteligente, o evoluciona con inteligencia, se da cuenta de la
facilidad que tengo para hablar sobre lo que se trata.
Y, si es hablando claramente de la música,
dejemos la modestia a una parte y, el argumento de la capacidad
intelectual, en otra parte. Ahí he sido firme y me creo apertrechado de
regular conocimiento para hablar con cualquier persona en el mundo.
Todavía no he encontrado el primero que me
haya refutado lo que realmente le converso, a cargo de la música. Vamos a
tirar la modestia. ¡El que vaya a conversar conmigo de música, es para
que yo barra con él!
No importa que me desconozcan, sé que la realidad,
la razón y la verdad, me están dando su visto bueno y, que, el que más
me la da y reconoce mi valor, es Nuestro Padre Creador, quien es el dueño
y señor del mundo, quien sí ha podido darme toda la influencia de un
conocimiento que tengo para hablar de muchas cosas que los teóricos no
encuentran cómo meterse en ellas, porque no están capacitados; porque la
teoría no es la verdadera capacidad que deba tener el ser humano. La
teoría no es sino la parte comercial de la música,
no la parte sentida, la parte grande. La teoría, únicamente da el medio
audaz para formar cualquier argumento que él quiera exponer ante las demás
personas demasiado ignorantes. Son los aprovechados, haciéndose pasar
como grandes personajes. Siempre me he demostrado las cosas prácticamente,
porque esa es la única demostración que me autoriza a concretar la
verdad.
La música, para mí, es una expresión que
hace distinción, en medio de la evolución delicada de la materia, porque
una persona, cuando recoge un trozo de melodía, nunca va con el propósito
material sino, sintiendo algo más allá, para no dejarse convencer, de
que la materia va a vencer a la parte expresiva de la música, ya que
solamente el sentimiento y el oído puede encargarse de ello. Después de
practicar mucho, podemos conocer bien o entender bien lo que es ella, en
toda su esencia. De modo que, nunca he creído que la música es para
alentar los deseos de conseguir plata. Por eso, los que hacen esto la
prostituyen, y en toda forma, yo no quiero saber que, a çargo mío hay
una obra que prostituye la delicadeza de la expresión. Yo no puedo nunca
creer que yo me voy a apoderar de esta grandeza para degenerarla o sea,
para prostituirla. Sino por el contrario, busco día por día más el avance
que se debe tener en ella para engrandecer nuestra descendencia en toda
forma. Ella es el idioma universal. De modo que, no puedo permitirme yo
prostituirla comercialmente, ya que me he familiarizado con ella. Nunca lo
haré. Si lo hago, soy digno de que se me critique.
Ahora, hay personas que viven muy distinto, que
razonan muy distinto, sobre lo que es la música y que no saben ni qué es
música dentro de la vida real. Que han podido aprender un poquito de teoría.
¡Cómo se ve que no conocen nada, que lo que hacen es prostituirla! Yo no
me puedo permitir esto, porque conozco el respeto que debe tener uno para
familiarizarse con ella. Por esto no me permití y no me gustó, irme al
estudio, que es donde uno se empapa de ella pero teóricamente. Me gustó
siempre practicarla, para poder estar verdaderamente al día.
De música puedo hablar bastante y, estoy seguro,
que serán pocas las veces que fallaré. Porque he podido consentir
siempre que, para hablar de música, hay que tener un poco de cuidados,
distanciarse, sobre todo de la parte material. En esta forma se puede uno
familiarizar con ella un poquito, y conversar de su esencia, quiere decir,
la parte más profunda que ella tiene en medio de su expresión.
Por eso me toca, a veces, refutar a personas
que me hablan de clases de música, por ejemplo, música culta, música
popular, etc. Porque me doy cuenta de que no están hablando con categoría
cierta. Ella no tiene clases. La música es únicamente música. Para hablar
de ella, únicamente hay que tener el consentimiento de la delicadeza.
Música culta y música popular, son palabras
que nacen únicamente de la demasiada ignorancia de quienes no tienen
capacidad para analizar las cosas bajo una buena comprensión. Nada de música
culta música popular, ni una cosa, ni la otra, porque sabemos que, popular
es, todo aquello que está dentro de lo que es el pueblo, y culto es todo
lo que está dentro de la cultura. Y no hay tantas culturas, sino, una
sola cultura. Lo mismo, hablando de lo popular: todo lo que está dentro
de la estimación del pueblo, es popular.
Todavía hay quien se atreve a decir: Música
indígena, música negra. ¡No se deben decir esas barrabasadas!
Ah! Estos clientes no tienen ni idea del error
que están hablando. ¡Qué música negra! Qué quiere decir? Música
blanca, música morena. ¡No jodás! Eso es mucho hablar güevonadas,
hablando claramente.
También encuentra usted, clientes que le van
hablando, a la hulla de los cocos, de canción artística. Usted, les
pregunta, qué quieren decir con eso y ¡ahí se mamó la vaca! Sí señor,
ahí se mamó la vaca, porque ese cliente no sabe siquiera qué es arte.
No
hay sino música. ¡Nada más! Música es música. Para qué nos vamos a
poner a joder.
La expresión: Música, es universal.
La gente campesina se sabía convenir dentro de
la diversión. Un par de clientes en medio de una parranda, en medio de un
festejo se ponían a piquerear, es decir, se cantaban cosas. El uno .decía
y el otro le respondía. Habían esos apuntes de alegría en medio del
campesino, echándose cuartetos de uno a otro. Ya en décimas, ya en
sonetos, ya en quintillas, en fin, ellos la cogían como querían. Ellos
cogían un término y piquereaban bien bonito, bien sabrosito. Se oía esa
familiaridad convenida, en consonancia, ¡tan bonito!, por ejemplo, se
armaba la piquería y el uno comenzaba:
Verdá, ay! tráteme con cuidadito,
de no provocarme a mí
Porque
soy como el ají
aquel que llaman conguito
soy grande por lo chiquito,
le contesto lo que diga
El otro también dentraba, y... echaba:
Tiene que tener cuidado
para expresarse muy bien,
porque conmigo no hay con quien
bastante lo he practicado.
Sin que lo hubiera estudiado
puedo hablar de la belleza
que me ha dado la naturaleza
para expresar lo sabroso,
y por eso yo gozo
con todita la pureza.
Ahí está el acoplamiento sobre la expresión.
Ese acoplamiento da una consonancia, esa consonancia da un acompasamiento,
ese acompasamiento está recogido de esas costumbres del pueblo. ¡Eso es
poesía! La poesía está sometida al acoplamiento de frases consonadas y
acompasadas, que nacen de las costumbres del pueblo.
Hablemos de lo que hacen esas dizque grandes
figuras que estudiaron y quieren conversar de poesía y de tantas cosas
sin tener un reflejo de lo que es la realidad. Tenemos que Jorge Villamil
es un cliente que hasta estudió una profesión y le importa muy poco
ridiculizarse hablándole pendejadas al pueblo, que no existen, ni pueden
existir, solamente porque se dice que dentro de la poesía se puede
aceptar cualquier carajada. No. No creo que se pueda decir que la poesía
sea para eso. A él le importa decirle al pueblo que los guaduales lloran,
porque sabe que el pueblo es un pueblo acomplejado que, como
se le habla de llorar, llora. No señor, la música no
es para hacer llorar; por el contrario es para alentar a la materia cuando
está sufrida. Y después, el descaro, el ridículo más grande, es que él
dice que los ha visto llorar. Después, pluraliza las tardes; uno no puede
pluralizar las tardes. No puede decir las tardes sino la tarde, porque
siempre lo que se va viendo es una tarde, no son tardes.
Hablando de personas que recogen motivos, de las
costumbres de un pueblo, lo mejor es decir cantor, cantor del pueblo, o
trovador, que es una persona que forma una trova. También se le puede
llamar repentista, que es la persona a quien le sale la
expresión de momento; o sea que cuanto ve, relaciona el consentimiento de
su expresión, con lo que está viendo; por ejemplo: ve usted ese sombrero
ahí en la pared? Yo podría decir, viéndolo:
Mi sombrero sabanero
Se lo pongo a mi mulata
se lo quito y se lo pongo
porque me costó la plata.
Eso es repentismo o trova.
Nunca me gusta hacerme pasar como compositor de ninguna
obra. No he creído que uno compone nada, sino que lo único que hace es
recoger motivos de lo que está con perfección hecho. De acuerdo con la
cultura, con ese pulimento que uno tiene, puede recoger la obra. Nadie
compone nada. Todo está compuesto con perfección. Uno, lo que hace es
descomponer. Siempre he dicho que lo único que puede estar a cargo de uno
es la vida autoral. Lo único, que podemos es ser autores, porque
recogimos el motivo primero que los demás. Tampoco estoy buscando que me
reconozcan como au
tor de ninguna obra, porque últimamente, todas
esas obras que he podido recoger, siempre han sido recogidas de las
costumbres del pueblo y las costumbres del pueblo deben quedar
completamente libres.
Así he podido recoger de las costumbres del
pueblo algunas melodías que han sido gustosas, tanto en Colombia como en
otros países. No voy interesado a que aquello sea reconocido a mi
persona, sino que voy interesado en que Colombia demuestre a los demás países
que no somos un escombro de materia sino que también tenemos sentimiento
y el sentimiento lo demostramos a través de la música. Eso es todo mi afán.
Siempre hacer que Colombia no demuestre únicamente el aspecto material,
sino que también demuestre la parte del sentimiento que es la grandeza de
la materia.
Es importante saber qué significa la música
para nosotros en cualquier sitio dónde estemos. Qué distinción se puede
hacer de un país ante otro país con ella. No para hablar de música
Venezolana, de música Colombiana, ni de música Ecuatoriana, etc., sino
para hablar de los ritmos. De la parte sabrosa de la música: El ritmo.
Esto no lo comprenden, no lo conocen bien, ni los grandes maestros, que el
ritmo es lo primoroso en ella. Es tanto que no lo conocen que, al que
menos le pagan, cuando están trabajando en grabaciones musicales es a la
parte rítmica. Por qué? Porque no conocen el valor del ritmo dentro de
la categoría musical. La primera expresión de la música es el ritmo,
después del ritmo es que viene el aire.
Entonces ellos cogen es al revés, le pagan al
que está ejecutando la parte del aire superior, que al que está
ejecutando la parte del ritmo.
Es que aire es una cosa y ritmo es otra. El
ritmo es superior. Es la primera expresión dentro de la música, en ella
se distingue es hablando del ritmo, de eso es que se tiene que hablar
primero. Ya cuando usted conoce estas técnicas sobre la variedad de la música,
es que se puede hablar ya del aire pasillo, aire bambuco, el aire paseo,
el aire gaita, etc. Pero la parte primorosa es el ritmo, todo está detrás
del ritmo.
Porque no necesitábamos antes los instrumentos
de aire, sino que necesitábamos el ritmo. Con el ritmo bailaban los
antecesores de nosotros; eran tambor, tambora, maracas, dos y coro.