RESEÑA BIOGRAFICA
En 1917, por la misma época
en que Antonio María Valencia recorría el país dando conciertos de piano, el niño
Adolfo Mejía de doce años se ha iniciado ya en el mundo de la música. Vive en Sincé,
Sucre, y escribe la partitura de Primicias su
primera obra. Meses después con su familia se traslada a vivir en Cartagena.
Transcurre el tiempo de
enseñanza media con la participación de Mejía Navarro en coros y conjuntos escolares.
De 18 años se matricula en el Instituto de Bellas Artes para estudiar música con el
profesor Juan de Sanctis. No es muy larga, sin embargo, su permanencia en esa
institución; tras abandonarla decide estudiar por su cuenta y simultáneamente recorre la
Costa Atlántica en compañía de pequeñas orquestas organizadas por él.
En 1930 viaja a Nueva York
donde, como intérprete de guitarra, integra junto con el mandolinista argentino Terig
Tucci y el laudista catalán Antonio Francés el Trío Albéniz. Tres años después, pese
a la buena acogida que tiene su trabajo, el trío se disuelve.
Mejía emprende regreso a
Bogotá. Se instala como bibliotecario de la Orquesta Sinfónica de Colombia. Continúa
estudios en el Conservatorio Nacional de Música, con los profesores Gustavo Escobar
Larrazabal, Jesús Bermudez Silva y Andrés Pardo Tovar, al tiempo que dirige la
biblioteca del mismo conservatorio.
Se inaugura la temporada de
distiniciones y becas. En 1938 sus obras Pequeña
Suite para Orquesta y el pasillo Acuarela reciben
el Premio Ezequiel Bernal y el Primer Premio en el Festival Iberoamericano de Música,
respectivamente.
La beca, otorgada por el
Gobierno Nacional, llega al año siguiente con el ofrecimiento de cubrir gastos de estudio
y permanencia en París. Mejía se decide
por la Escuela Normal de Música y recibe
clases, entre otros maestros, de la compositora Nadia Boulanger. El inicio de la Segunda
Guerra Mundial interrumpe su permanencia en París y le obliga a hospedarse en una villa
cercana donde prosigue estudios de composición con Henry Koechlin.
Resulta improbable volver a
instalarse en la capital francesa. Hacerlo en otra ciudad de Europa es imposible. Decide
regresar a América y llega a Río de Janeiro, Brasil donde establece contacto con algunos
integrantes de la Orquesta de Jóvenes Americanos, dirigida por el maestro ruso Leopold
Stokowski, radicado en Estados Unidos. La temporada de la orquesta en el Brasil ha
terminado y el compositor colombiano unido a ella, viaja a Norteamerica.
Es el año de 1945. El final de la guerra coincide
con el regreso de Adolfo Mejía a Colombia, específicamente a Cartagena. En unión con
Guillermo Espinoza, otro músico cartagenero, funda la Sociedad Pro-Arte Musical.
En adelante alterna las
labores de dirección de esa institución con las de director de la Orquesta del Instituto
Musical de la Universidad de Cartagena entre 1955 y 1968, subdirector y profesor de
armonía, guitarra, violoncello y dictado, a partir de 1955 hasta 1968.
Por el himno Viva Colombia.. .Soy Marinero, en 1965 la Armada
Nacional le confirió la Orden Almirante Padilla en el grado de Caballero. De igual forma,
durante el transcurso de 1970 recibe dos distinciones más, el Premio Nacional de
Música, del Instituto Colombiano de Cultura en Bogotá, y el título Doctor
Honoris Causa, de la Universidad de Cartagena.