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LA MÚSICA EN LA SOCIEDAD DE
SAN JUAN DE PASTO SIGLO XIX
Iniciado el siglo
XIX la música de Occidente irrumpe impetuosa con la misma fuerza avasalladora de la
libertad que, el Clasicismo, movimiento que a fines del siglo XVIII era de ello un
presagio con su contenido de emoción oculta, discreta racionalidad, equilibrada
perfección de la forma, modelo de superior elevación, de talante y de genio. La fuerza
es la moral del nuevo espíritu musical que llega con la irracionalidad de la pasión,
ímpetu de lucha libertaria, autonomía, independencia, individualismo creativo, ruptura
del mecenazgo, encuentro con la libertad artística gozosa de plenitud ilimitada en la
imaginación, no sólo creadora, sino fantasía y libre juego de la vida aunque las luchas
políticas y sociales se constituyen en paradojas con resultados musicales, tal es la
esencia del Romanticismo. El músico romántico emerge de una época de aliento y fibra
beethovenianos; escaladores de bastillas enmohecidas, demoledores de regímenes vetustos,
persuadidos de que la salvación de la nación era la propia redención personal y el arte
musical la legítima religión revelada, sólo bajo estas consideraciones es posible
entender la existencia y la obra de un Beethoven revolucionario, el candor poético de
Schubert, el aquelarre sinfónico de Berlioz, la teatralidad pianística de Liszt, el
androginismo musical de Chopin; a un Schumann cercado por la paranoia, a Wagner politizado
y anarquista; liberados, eso sí, del padrinazgo y de las viejas categorías de una
música cortesana y obediente, satisfacen las apetencias de una sociedad heterogénea de
gusto renovado, que ve en el compositor al intérprete de su propia obra, es entonces, el
héroe hecho por la experiencia de sus auténticas emociones; pasión y ebullición de los
espíritus emancipados.
La historia de la música iberoamericana se
inicia con los primeros encuentros evangelizadores de los frailes mendicantes; fueron
particularmente franciscanos al principio y con ellos los miembros de la Compañía de
Jesús, los que aportaron con mayor empuje al desarrollo de la música en los territorios
de dominio peninsular, baste señalar el trabajo consagrado que los frailes emprendieron
en la ciudad de Quito entre las comunidades indígenas, cumplida en principio su
fundación española; labor de formación artística empeñosa y meritoria que habría de
hacerse realidad en la Escuela Quiteña, cuyos reflejos tocaron la sensibilidad y el
ingenio de los artesanos de San Juan de Pasto desde la época de su poblamiento. Sabida y
por ello suficientemente conocida, ha sido la tarea de educación musical que los jesuitas
emprendieron durante el período colonial en sus misiones suramericanas; los nativos del
Nuevo Mundo asimilaron sin prevenciones desconocidos rasgos musicales, participaron en las
actividades donde la música hacía presencia, se volvieron entonces artífices de una
nueva realidad expresiva, diestros, además, en la construcción de instrumentos
musicales. La vida musical del continente iberoamericano revela ya la coexistencia de un
mestizaje cultural durante el siglo XVIII; los jesuitas de Brasil crearon para los nativos
una liturgia conciliadora de contenidos sociales y religiosos, era entonces, una manera de
ser cristiano tolerante con reminiscencias animistas, gratas al sentimiento aborigen.
Debemos suponer que los
catequizadores conventuales asentados en la villa que al cabo del tiempo será la de San
Juan de Pasto, emprendieron su gestión pastoral al amparo de esos modelos; los
franciscanos de la Ermita de San Antonio en los primeros años, y más tarde los frailes
del histórico convento de San Francisco erigido donde hoy se levanta la Catedral de la
Diócesis de Pasto, debieron haberse valido, como los demás integrantes religiosos de los
claustros de la ciudad, agustinos, mercedarios, dominicos, y también la comunidad de la
Compañía de Jesús, del impulso que sus cohermanos de religión favorecían en los
propios recintos, la práctica del canto eclesiástico al lado del empleo de piezas
representativas de la literatura vocal e instrumental española, en principio, al influjo
de corrientes renacentistas. Durante el primer tercio, y algo más del siglo XIX la ciudad
de San Juan de Pasto conoce los rigores de una política que, proveniente de la extinción del régimen virreinal neogranadino busca el avance
republicano en el sur
(2)
; años de afrenta y vilipendio sobre una
sociedad pacifista, laboriosa, aficionada al cultivo de las artes, sensibilizada por su
entorno de naturaleza poética y evocadora en atmósfera propicia al cultivo de los afanes
de su espíritu.
Las guerras de
independencia detuvieron aquí los desarrollos musicales y en general los del arte que
venían gestándose por iniciativa feliz de las órdenes religiosas sustentadas en el
entusiasmo fervoroso de una población de hondas convicciones artísticas, inclinada al
cultivo de la música desde siempre y que en mala hora, el lapso transcurrido entre 1800 y
1840 apenas puede rastrearse en materia de música. Por entonces la sala capitular del
Cabildo de San Juan de Pasto congregaba cada año al gremio de músicos, es ya la entidad
representativa de los hechos musicales con carácter legal y oficial,
allí era convocado para elegir su músico mayor
(3)
, profesional orientador de la ejecución
instrumental. Además del gremio en referencia, la ciudad poseía
diversidad de conjuntos menores de cuerdas y de voces que amenizaban la vida social
(4)
.
A partir de 1842,
habiendo autorizado el gobierno nacional a su Secretario de Guerra y de Marina a crear
bandas de músicos destinadas a los batallones Uno, Dos y Cinco de la dependencia a su cargo, habrá de contarse entonces, con la
institución de Banda de Músicos
(5)
; ¿se trata, en consecuencia, de un mandato
nacional oficializado, con carácter de obligatoriedad, o tan sólo de una nota de
recomendación para establecerla?, sin embargo, puede conjeturarse que la anhelada
agrupación de músicos nació y cumplió sus menesteres, pues hacia
1850, según fuentes probatorias, el número de integrantes superaba los catorce
(6)
, excluido el
músico mayor que ejerce labores de director y al que, en 1856 se solicita comparecer al frente de la Banda con sus instrumentos para que
atienda nuevas disposiciones
(7)
las que,
creemos debieron
ser pertinentes a las de su cargo, su desempeño, organización gremial, salario,
repertorio, horarios de estudio y prácticas de ensayos, además de la obligatoriedad que
incumbe al desempeño musical en lo referente a las actividades del gobierno provincial;
estimulante trabajo y reconocimiento tal que, en 1858 se establece
en la ciudad la Academia de Música
(8)
, primera de su
género que existió de carácter público en territorio del actual Departamento de
Nariño; inicios modestos en cuanto a dotación instrumental, pues sólo tenía en su
haber los dieciocho instrumentos que había heredado de la antigua banda adscrita a la
Guardia Nacional, acontecimiento éste, de suficiente evidencia para forjarnos una
mentalidad distinta respecto de la fundación que dio paso al establecimiento de la Banda
Departamental de Músicos de Nariño que impugna la hipótesis de
que la institución fue creada entre los años de 1885 y 1894
(9)
, aspecto que
trataremos más adelante.
Concluidas
las guerras de independencia, la ciudad de San Juan de Pasto se
integra a la naciente república
(10)
, sin
embargo, la provincia de que es su capital persiste en el mantenimiento de hostilidades
tras los sucesos de Bombona y los consiguientes de la capitulación de Pasto en junio de
1822, a los que se suma un largo período de incertidumbre política y administrativa, al
que no es ajena la denominada Revolución de los Conventillos; ruido de sables y de
campanas alborotadas que allanan el campo a sucesivos enfrentamientos como aquel de
Tulcán comandado por el líder conservador Julio Arboleda y el de la población
de Cuaspud al mando del controvertido general Tomás Cipriano de Mosquera
(11)
. En este conflicto de intereses desempeña rol
prominente el factor religioso: la ciudad de Pasto no se ha liberado de sus influencias;
predomina, además de su aire conventual agitado, el clima de indisposición de los
clérigos, ya regulares, ya seculares que no soportan el nuevo régimen, se muestran
inquietos. Las prebendas que les habían permitido disfrutar privilegios se disuelven por
causa de la confiscación de sus propiedades urbanas y rurales, aunque desean mantenerse
en las disputas por el control de sus pretensiones que acabarán extinguiéndose al arribo
del decreto de supresión de los conventos masculinos de la ciudad, anunciando con ello el
advenimiento del poder clerical secular que habrá de preparar el
terreno para la creación de la Diócesis de Pasto en 1859
(12)
. Se funda y establece congregaciones e
institutos de religiosos
(13)
. ¿Cuál
es entonces, la relación de causa a efecto, existente en los sucesos musicales de la
ciudad capital de la Provincia? Hechos trascendentales como los referidos afectaron el
devenir histórico de aquella sociedad y, naturalmente, de su música; el desarrollo, en
consecuencia, interrumpió su curso, en ocasiones facilitado por los emprendimientos de
los clérigos regulares en el cultivo y conservación de la
música sacra, especialmente
(14)
.
En el siglo XIX ¿se consideraba la práctica
musical como oficio? Bien es cierto que el músico en este tiempo difícilmente solventaba
su situación económica con esta actividad. Tradicionalmente, ser músico en el medio
urbano de la época se tenía como oficio, prueba de ello son los censos poblacionales
efectuados en 1861, 1864 y 1867, que con otras evidencias se da cuenta de
más de treinta y cinco vecinos que ejercen la música como empleo y profesión
(15)
, esto, porque el músico de 1850 en adelante,
era reconocido y remunerado en razón de su pertenencia a una banda destinada a las
milicias del gobierno como eran la Banda de la Guardia Nacional y la Banda del Batallón
Granaderos. Hacia 1863, según documentos, consta que, antes de este
año la ciudad de Pasto contaba con una banda de la antigua Guardia Nacional
(16)
, sin embargo, después de haber establecido una
escuela de música dotada de dieciocho instrumentos se reestructura la banda y se ordena
recoger dicho instrumental para su funcionamiento; se trata de la
banda del Batallón Granaderos
(17)
, a la que
se asigna un salón para ensayos y dona mobiliario, el capitán Rafael Jiménez figura
como uno de los primeros directores que, en esta provincia ejerce el cargo en la banda de las milicias, anticipándose a los acontecimientos que luego
referiremos ampliamente
(18)
.
Conviene resaltar
que, según la reseña histórica de la Banda del Departamento escrita por el profesor
Fausto Martínez y que dio a conocer el actual director, la primera
agrupación, la de 1875 inició con dieciocho músicos
(19)
, concuerda entonces con igual número de
instrumentos de la antigua Banda de la Guardia Nacional, versión que confirma que,
efectivamente, la primera banda inició con el número de integrantes arriba indicado,
aunque la fecha de fundación no encaja. Al parecer la ciudad tuvo dos bandas en el mismo
año, sin contar la llamada banda de músicos de cuerda, la una ya referida de la milicia
de Pasto y otra quizá de carácter independiente: la Banda Sansón mencionada
en documento oficial al que alude el sacerdote jesuita Jaime Alvarez
(20)
en una de sus
publicaciones de historia regional citando el año de 1863 cuando el General Tomás
Cipriano de Mosquera se acompañó de dicha banda, tras la victoria de Cuaspud; no
conocemos los orígenes de este documento pero sí ha llegado a mis manos un oficio
expedido el 15 de enero de 1863 por la Gobernación de la Provincia del Estado
del Cauca, que menciona al señor Fernando Sansón como director de la banda de músicos
(21)
; oportunamente entraremos en detalles y
explicaremos los motivos que la condujeron a separarse de la oficial. Voy a referirme en
seguida a otro acontecimiento que considero fundamental y que probablemente será tema de
controversia: la fundación de la Banda Departamental de Músicos de Nariño.
Se afirma que nuestra institución bandística
fue establecida, según algunos, en el año de 1875 con dieciocho
músicos por el jesuita Alejandro Martínez
(22)
y, en
concepto de otros, en 1894 integrada por treinta y tres ejecutantes; las dos posiciones coinciden en que su fundador fue igualmente el mismo religioso de la
Compañía de Jesús
(23)
. ¿A quién debe la Banda Departamental,
entonces, su existencia?, queda dicho, como se sabe que ella no fue creada en 1875 ni en
1894, pues en 1842 se mencionaba el decreto por el cual el gobierno nacional a través del
Secretario de Guerra y de Marina autoriza el establecimiento de
bandas militares en nuestro distrito
(24)
y doce años más
tarde, en 1854, aparecen noticias que confirman las actividades sociales que la banda de
músicos cumplía, entre otras, las de amenizar eventos
comunitarios de índole cívica
(25)
. Los antecedentes
de nuestro conjunto musical representativo nariñense se hallan en la organización
gremial de músicos antes de 1800 y en el curso de su desarrollo hasta 1842; entre este
año y el de 1850 debió efectuarse la fundación, de la que nada sabemos con certeza si
se considera también que el nombre de su gestor aún permanece en el anonimato; su
gestación tal vez de prolongada lentitud, y no de espontánea iniciativa, su único y
genuino fundador fue el gremio de músicos antes nombrado, acontecimiento vital del que
poseemos documentos probatorios; del Sacerdote Alejandro Martínez conocemos que tuvo a su
cargo la banda de músicos en el período que va de 1875 a 1894, no fue su iniciador,
aunque tal vez si haya desempeñado gestiones de director, asesor y aún patrocinador de
esta organización musical como tradicionalmente se ha sostenido.
Concluido el año
1842, establecidas ya las bandas de los distritos militares, salvo aquella del citado
gremio de músicos, las actividades musicales de mayor importancia en la Ciudad de Pasto
corren por cuenta de los conjuntos de vientos, sin desconocer la
relevancia de los conjuntos de cuerdas
(26)
que además de sus compromisos de orden oficial
y castrense
(27)
hacían presencia en
los actos religiosos y de la liturgia, sin percibir por ello remuneración alguna
(28)
. No significa esto que la ciudad poseía
entonces las agrupaciones musicales a las que no hemos referido, hubo a su lado conjuntos
instrumentales de modesta conformación unidos por el fervor de la amistad y la afición
musical: tríos y cuartetos a los que se añadía la voz; música
nocturna desprendida de pretensiones, espontánea y popular, alentada por la nostalgia
(29)
, hecha e interpretada con espíritu y
sentimiento de la tradición andina, en una atmósfera entre urbana y rural, de sombras
conventuales y campanarios parroquiales donde el ceremonial litúrgico del año
eclesiástico se cumplía rigurosamente sin carecer por ello de adecuada presencia
musical.
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(2) Pasto en la guerra de
independencia 1824. Gerardo León Guerrero. (Regresar a 2)
(3)
Archivo
Histórico de Pasto. Caja No. 11 libro 1800. (Regresar a 3)
(4) Archivo
Histórico de Pasto. Caja No. 16. Libro 1839. (Regresar a 4)
(5)
Archivo
Histórico de Pasto. Caja No. 19. Libro 1842. (Regresar a 5)
(6)
Archivo
Histórico de Pasto. Caja No. 25. Libro 1849. (Regresar a 6)
(7)
Archivo
Histórico de Pasto. Caja No. 33. Libro 1856.
(Regresar
a 7)
(8) Archivo
Histórico de Pasto. Caja No. 35. Libro 1858. (Regresar a 8)
(9)
¿Qué es qué en Pasto? pg. 170. Alvarez Jaime. Reseña Histórica Banda Deptal. Aguirre
José. Diario del Sur, Junio 29. 1994. Bastidas María. Holguín Mary Ruth.
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9)
(10)
En 1824
la República de la Nueva Granada hace parte de la Gran Colombia, conformada por lo que
hoy es Colombia, Ecuador, Venezuela y Panamá (Regresar a 10)
(11) Nariño
Tierra y espíritu. Alberto Montezuma Hurtado. (Regresar a 11)
(12)
Los dos
clavos que digo costaron dos reales (colonia, clero y comunidad en el Valle de Atriz.
Fundación FINCIC).
(Regresar a 12)
(13) Historia
de la Congregación Neriana. Alejandro Ortiz López.
v
(Regresar a 13)
(14) Reseña
Histórica de la música en Nariño. Alfredo Verdugo V. Pg. 44.... (Regresar
a 14)
(15)
Archivo
Histórico de Pasto. Censos 1851 - 1864- 1866. (Regresar a 15)
(16)
Archivo
Histórico de Pasto. Folio 72. Año 1858. (Regresar a 16)
(17)
Archivo
Histórico de Pasto. Libros capitulares Tomo 3. Libro 1863. (Regresar a
17)
(18) Archivo
Histórico de Pasto. Folio 175, 334, De 1863. (Regresar a 18)
(19)
Reseña
Histórica De la Banda Dptal. José Aguirre Oliva Diario Del Sur. (Regresar
a 19)
(20) ¿Qué es
Qué en Pasto? S. Jaime Alvarez. (Regresar a 20)
(21) Archivo
Histórico de Pasto. Caja 43. Libro 1863 (Regresar a 21)
(22) Archivo
Histórico Banda Departamental. José Aguirre Oliva. Diario del Sur. Mary R. Holguín. (Regresar a 22)
(23) ¿Qué es
qué en Pasto?. S. J. Alvarez. (Regresar a 23)
(24) Archivo
Histórico de Pasto. Caja No. 19. Libro 1842. (Regresar a 24)
(25) Archivo
Histórico de Pasto. Caja No. 30. Libro 1854. (Regresar a 25)
(26) Archivo Histórico de
Pasto. Tomo 4 libro 1842. (Regresar a 26)
(27)
Archivo Histórico de Pasto. Caja 30. Libro 1854.
El señor alcalde de este distrito parroquial. Debiendo solemnizar con la mayor
demostración de placer la noticia del glorioso triunfo que las fuerzas constitucionales
han obtenido en Popayán el 21 del presente sobre los rebeldes: disponga usted que esa
noche se iluminen las calles y plaza de la ciudad y que se reúna la banda de músicos
para que salga a tocar en las calles. Dios guarde a Ud...
(Regresar a 27)
(28)
Archivo Histórico de Pasto. Libro 1858.
El cabildo en uso de sus facultades legales ordena, artículo 3, los músicos que
manejen los 18 instrumentos del público tendrán el deber de tocar gratis los bandos que
los provengan, el alcohol, y la fiesta del patrón del lugar.
Bandos significa retretas o conciertos. (Regresar a 28)
(29)
Archivo Histórico de Pasto. Caja Libro 1839.
República De la Nueva Granada. Despacho parroquial. Por la comunicación de 6 del
presente No. 367 me dice el general gobernador de la provincia lo que copia: disponiendo
el articulo 42 del departamento efectivo de 7 de marzo del presente año que los jefes
políticos y alcaldes parroquiales salen después de las 9 de la noche, no se ande por la
calle con música o causando bullicio o escándalo... (Regresar
a 29)
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