Banda Departamental de Músicos de Nariño
Marcos Angelo Salas Salazar
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LA MÚSICA EN LA SOCIEDAD DE SAN JUAN DE PASTO SIGLO XIX 

 

Iniciado el siglo XIX la música de Occidente irrumpe impetuosa con la misma fuerza avasalladora de la libertad que, el Clasicismo, movimiento que a fines del siglo XVIII era de ello un presagio con su contenido de emoción oculta, discreta racionalidad, equilibrada perfección de la forma, modelo de superior elevación, de talante y de genio. La fuerza es la moral del nuevo espíritu musical que llega con la irracionalidad de la pasión, ímpetu de lucha libertaria, autonomía, independencia, individualismo creativo, ruptura del mecenazgo, encuentro con la libertad artística gozosa de plenitud ilimitada en la imaginación, no sólo creadora, sino fantasía y libre juego de la vida aunque las luchas políticas y sociales se constituyen en paradojas con resultados musicales, tal es la esencia del Romanticismo. El músico romántico emerge de una época de aliento y fibra beethovenianos; escaladores de bastillas enmohecidas, demoledores de regímenes vetustos, persuadidos de que la salvación de la nación era la propia redención personal y el arte musical la legítima religión revelada, sólo bajo estas consideraciones es posible entender la existencia y la obra de un Beethoven revolucionario, el candor poético de Schubert, el aquelarre sinfónico de Berlioz, la teatralidad pianística de Liszt, el androginismo musical de Chopin; a un Schumann cercado por la paranoia, a Wagner politizado y anarquista; liberados, eso sí, del padrinazgo y de las viejas categorías de una música cortesana y obediente, satisfacen las apetencias de una sociedad heterogénea de gusto renovado, que ve en el compositor al intérprete de su propia obra, es entonces, el héroe hecho por la experiencia de sus auténticas emociones; pasión y ebullición de los espíritus emancipados.  

La historia de la música iberoamericana se inicia con los primeros encuentros evangelizadores de los frailes mendicantes; fueron particularmente franciscanos al principio y con ellos los miembros de la Compañía de Jesús, los que aportaron con mayor empuje al desarrollo de la música en los territorios de dominio peninsular, baste señalar el trabajo consagrado que los frailes emprendieron en la ciudad de Quito entre las comunidades indígenas, cumplida en principio su fundación española; labor de formación artística empeñosa y meritoria que habría de hacerse realidad en la Escuela Quiteña, cuyos reflejos tocaron la sensibilidad y el ingenio de los artesanos de San Juan de Pasto desde la época de su poblamiento. Sabida y por ello suficientemente conocida, ha sido la tarea de educación musical que los jesuitas emprendieron durante el período colonial en sus misiones suramericanas; los nativos del Nuevo Mundo asimilaron sin prevenciones desconocidos rasgos musicales, participaron en las actividades donde la música hacía presencia, se volvieron entonces artífices de una nueva realidad expresiva, diestros, además, en la construcción de instrumentos musicales. La vida musical del continente iberoamericano revela ya la coexistencia de un mestizaje cultural durante el siglo XVIII; los jesuitas de Brasil crearon para los nativos una liturgia conciliadora de contenidos sociales y religiosos, era entonces, una manera de ser cristiano tolerante con reminiscencias animistas, gratas al sentimiento aborigen.

Debemos suponer que los catequizadores conventuales asentados en la villa que al cabo del tiempo será la de San Juan de Pasto, emprendieron su gestión pastoral al amparo de esos modelos; los franciscanos de la Ermita de San Antonio en los primeros años, y más tarde los frailes del histórico convento de San Francisco erigido donde hoy se levanta la Catedral de la Diócesis de Pasto, debieron haberse valido, como los demás integrantes religiosos de los claustros de la ciudad, agustinos, mercedarios, dominicos, y también la comunidad de la Compañía de Jesús, del impulso que sus cohermanos de religión favorecían en los propios recintos, la práctica del canto eclesiástico al lado del empleo de piezas representativas de la literatura vocal e instrumental española, en principio, al influjo de corrientes renacentistas. Durante el primer tercio, y algo más del siglo XIX la ciudad de San Juan de Pasto conoce los rigores de una política que, proveniente de la extinción del régimen virreinal neogranadino busca el avance republicano en el sur (2) ; años de afrenta y vilipendio sobre una sociedad pacifista, laboriosa, aficionada al cultivo de las artes, sensibilizada por su entorno de naturaleza poética y evocadora en atmósfera propicia al cultivo de los afanes de su espíritu. 

Las guerras de independencia detuvieron aquí los desarrollos musicales y en general los del arte que venían gestándose por iniciativa feliz de las órdenes religiosas sustentadas en el entusiasmo fervoroso de una población de hondas convicciones artísticas, inclinada al cultivo de la música desde siempre y que en mala hora, el lapso transcurrido entre 1800 y 1840 apenas puede rastrearse en materia de música. Por entonces la sala capitular del Cabildo de San Juan de Pasto congregaba cada año al gremio de músicos, es ya la entidad representativa de los hechos musicales con carácter legal y oficial, allí era convocado para elegir su músico mayor (3) , profesional orientador de la ejecución instrumental. Además del gremio en referencia, la ciudad poseía diversidad de conjuntos menores de cuerdas y de voces que amenizaban la vida social (4)

A partir de 1842, habiendo autorizado el gobierno nacional a su Secretario de Guerra y de Marina a crear bandas de músicos destinadas a los batallones Uno, Dos y Cinco de la dependencia a su cargo, habrá de contarse entonces, con la institución de Banda de Músicos (5) ; ¿se trata, en consecuencia, de un mandato nacional oficializado, con carácter de obligatoriedad, o tan sólo de una nota de recomendación para establecerla?, sin embargo, puede conjeturarse que la anhelada agrupación de músicos nació y cumplió sus menesteres, pues hacia 1850, según fuentes probatorias, el número de integrantes superaba los catorce (6) , excluido el músico mayor que ejerce labores de director y al que, en 1856 se solicita comparecer al frente de la Banda con sus instrumentos para que atienda nuevas disposiciones (7) las que, creemos debieron ser pertinentes a las de su cargo, su desempeño, organización gremial, salario, repertorio, horarios de estudio y prácticas de ensayos, además de la obligatoriedad que incumbe al desempeño musical en lo referente a las actividades del gobierno provincial; estimulante trabajo y reconocimiento tal que, en 1858 se establece en la ciudad la Academia de Música (8) , primera de su género que existió de carácter público en territorio del actual Departamento de Nariño; inicios modestos en cuanto a dotación instrumental, pues sólo tenía en su haber los dieciocho instrumentos que había heredado de la antigua banda adscrita a la Guardia Nacional, acontecimiento éste, de suficiente evidencia para forjarnos una mentalidad distinta respecto de la fundación que dio paso al establecimiento de la Banda Departamental de Músicos de Nariño que impugna la hipótesis de que la institución fue creada entre los años de 1885 y 1894 (9) , aspecto que trataremos más adelante.

Concluidas las guerras de independencia, la ciudad de San Juan de Pasto se integra a la naciente república (10) , sin embargo, la provincia de que es su capital persiste en el mantenimiento de hostilidades tras los sucesos de Bombona y los consiguientes de la capitulación de Pasto en junio de 1822, a los que se suma un largo período de incertidumbre política y administrativa, al que no es ajena la denominada Revolución de los Conventillos; ruido de sables y de campanas alborotadas que allanan el campo a sucesivos enfrentamientos como aquel de Tulcán comandado por el líder conservador Julio Arboleda y el de la población de Cuaspud al mando del controvertido general Tomás Cipriano de Mosquera (11) . En este conflicto de intereses desempeña rol prominente el factor religioso: la ciudad de Pasto no se ha liberado de sus influencias; predomina, además de su aire conventual agitado, el clima de indisposición de los clérigos, ya regulares, ya seculares que no soportan el nuevo régimen, se muestran inquietos. Las prebendas que les habían permitido disfrutar privilegios se disuelven por causa de la confiscación de sus propiedades urbanas y rurales, aunque desean mantenerse en las disputas por el control de sus pretensiones que acabarán extinguiéndose al arribo del decreto de supresión de los conventos masculinos de la ciudad, anunciando con ello el advenimiento del poder clerical secular que habrá de preparar el terreno para la creación de la Diócesis de Pasto en 1859 (12) . Se funda y establece congregaciones e institutos de religiosos (13) . ¿Cuál es entonces, la relación de causa a efecto, existente en los sucesos musicales de la ciudad capital de la Provincia? Hechos trascendentales como los referidos afectaron el devenir histórico de aquella sociedad y, naturalmente, de su música; el desarrollo, en consecuencia, interrumpió su curso, en ocasiones facilitado por los emprendimientos de los clérigos regulares en el cultivo y conservación de la música sacra, especialmente (14) .

En el siglo XIX ¿se consideraba la práctica musical como oficio? Bien es cierto que el músico en este tiempo difícilmente solventaba su situación económica con esta actividad. Tradicionalmente, ser músico en el medio urbano de la época se tenía como oficio, prueba de ello son los censos poblacionales efectuados en 1861, 1864 y 1867, que con otras evidencias se da cuenta de más de treinta y cinco vecinos que ejercen la música como empleo y profesión (15) , esto, porque el músico de 1850 en adelante, era reconocido y remunerado en razón de su pertenencia a una banda destinada a las milicias del gobierno como eran la Banda de la Guardia Nacional y la Banda del Batallón Granaderos. Hacia 1863, según documentos, consta que, antes de este año la ciudad de Pasto contaba con una banda de la antigua Guardia Nacional (16) , sin embargo, después de haber establecido una escuela de música dotada de dieciocho instrumentos se reestructura la banda y se ordena recoger dicho instrumental para su funcionamiento; se trata de la banda del Batallón Granaderos (17) , a la que se asigna un salón para ensayos y dona mobiliario, el capitán Rafael Jiménez figura como uno de los primeros directores que, en esta provincia ejerce el cargo en la banda de las milicias, anticipándose a los acontecimientos que luego referiremos ampliamente (18) .  

Conviene resaltar que, según la reseña histórica de la Banda del Departamento escrita por el profesor Fausto Martínez y que dio a conocer el actual director, la primera agrupación, la de 1875 inició con dieciocho músicos (19) , concuerda entonces con igual número de instrumentos de la antigua Banda de la Guardia Nacional, versión que confirma que, efectivamente, la primera banda inició con el número de integrantes arriba indicado, aunque la fecha de fundación no encaja. Al parecer la ciudad tuvo dos bandas en el mismo año, sin contar la llamada banda de músicos de cuerda, la una ya referida de la milicia de Pasto y otra quizá de carácter independiente: la Banda Sansón mencionada en documento oficial al que alude el sacerdote jesuita Jaime Alvarez (20) en una de sus publicaciones de historia regional citando el año de 1863 cuando el General Tomás Cipriano de Mosquera se acompañó de dicha banda, tras la victoria de Cuaspud; no conocemos los orígenes de este documento pero sí ha llegado a mis manos un oficio expedido el 15 de enero de 1863 por la Gobernación de la Provincia del Estado del Cauca, que menciona al señor Fernando Sansón como director de la banda de músicos (21) ; oportunamente entraremos en detalles y explicaremos los motivos que la condujeron a separarse de la oficial. Voy a referirme en seguida a otro acontecimiento que considero fundamental y que probablemente será tema de controversia: la fundación de la Banda Departamental de Músicos de Nariño.

Se afirma que nuestra institución bandística fue establecida, según algunos, en el año de 1875 con dieciocho músicos por el jesuita Alejandro Martínez (22)   y, en concepto de otros, en 1894 integrada por treinta y tres ejecutantes; las dos posiciones coinciden en que su fundador fue igualmente el mismo religioso de la Compañía de Jesús (23) . ¿A quién debe la Banda Departamental, entonces, su existencia?, queda dicho, como se sabe que ella no fue creada en 1875 ni en 1894, pues en 1842 se mencionaba el decreto por el cual el gobierno nacional a través del Secretario de Guerra y de Marina autoriza el establecimiento de bandas militares en nuestro distrito (24) y doce años más tarde, en 1854, aparecen noticias que confirman las actividades sociales que la banda de músicos cumplía, entre otras, las de amenizar eventos comunitarios de índole cívica (25) . Los antecedentes de nuestro conjunto musical representativo nariñense se hallan en la organización gremial de músicos antes de 1800 y en el curso de su desarrollo hasta 1842; entre este año y el de 1850 debió efectuarse la fundación, de la que nada sabemos con certeza si se considera también que el nombre de su gestor aún permanece en el anonimato; su gestación tal vez de prolongada lentitud, y no de espontánea iniciativa, su único y genuino fundador fue el gremio de músicos antes nombrado, acontecimiento vital del que poseemos documentos probatorios; del Sacerdote Alejandro Martínez conocemos que tuvo a su cargo la banda de músicos en el período que va de 1875 a 1894, no fue su iniciador, aunque tal vez si haya desempeñado gestiones de director, asesor y aún patrocinador de esta organización musical como tradicionalmente se ha sostenido.   

Concluido el año 1842, establecidas ya las bandas de los distritos militares, salvo aquella del citado gremio de músicos, las actividades musicales de mayor importancia en la Ciudad de Pasto corren por cuenta de los conjuntos de vientos, sin desconocer la relevancia de los conjuntos de cuerdas (26) que además de sus compromisos de orden oficial y castrense (27) hacían presencia en los actos religiosos y de la liturgia, sin percibir por ello remuneración alguna (28) . No significa esto que la ciudad poseía entonces las agrupaciones musicales a las que no hemos referido, hubo a su lado conjuntos instrumentales de modesta conformación unidos por el fervor de la amistad y la afición musical: tríos y cuartetos a los que se añadía la voz; música nocturna desprendida de pretensiones, espontánea y popular, alentada por la nostalgia (29) , hecha e interpretada con espíritu y sentimiento de la tradición andina, en una atmósfera entre urbana y rural, de sombras conventuales y campanarios parroquiales donde el ceremonial litúrgico del año eclesiástico se cumplía rigurosamente sin carecer por ello de adecuada presencia musical.

 

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(2) Pasto en la guerra de independencia 1824. Gerardo León Guerrero. (Regresar a 2)

(3) Archivo Histórico de Pasto. Caja No. 11 libro 1800. (Regresar a 3)

(4) Archivo Histórico de Pasto. Caja No. 16. Libro 1839. (Regresar a 4)

(5) Archivo Histórico de Pasto. Caja No. 19. Libro 1842. (Regresar a 5)

(6) Archivo Histórico de Pasto. Caja No. 25. Libro 1849. (Regresar a 6)

(7) Archivo Histórico de Pasto. Caja No. 33. Libro 1856. (Regresar a 7)

(8) Archivo Histórico de Pasto. Caja No. 35. Libro 1858. (Regresar a 8)

(9) ¿Qué es qué en Pasto? pg. 170. Alvarez Jaime. Reseña Histórica Banda Deptal. Aguirre José. Diario del Sur, Junio 29. 1994. Bastidas María. Holguín Mary Ruth. (Regresar a 9)

(10) En 1824 la República de la Nueva Granada hace parte de la Gran Colombia, conformada por lo que hoy es Colombia, Ecuador, Venezuela y Panamá (Regresar a 10)

(11) Nariño Tierra y espíritu. Alberto Montezuma Hurtado. (Regresar a 11)

(12) Los dos clavos que digo costaron dos reales (colonia, clero y comunidad en el Valle de Atriz. Fundación FINCIC). (Regresar a 12)

(13) Historia de la Congregación Neriana. Alejandro Ortiz López. v (Regresar a 13)

(14) Reseña Histórica de la música en Nariño. Alfredo Verdugo V. Pg. 44.... (Regresar a 14)

(15) Archivo Histórico de Pasto. Censos 1851 - 1864- 1866. (Regresar a 15)

(16) Archivo Histórico de Pasto. Folio 72. Año 1858. (Regresar a 16)

(17) Archivo Histórico de Pasto. Libros capitulares Tomo 3. Libro 1863. (Regresar a 17)

(18) Archivo Histórico de Pasto. Folio 175, 334, De 1863. (Regresar a 18)

(19) Reseña Histórica De la Banda Dptal. José Aguirre Oliva Diario Del Sur. (Regresar a 19)

(20) ¿Qué es Qué en Pasto? S. Jaime Alvarez. (Regresar a 20)

(21) Archivo Histórico de Pasto. Caja 43. Libro 1863 (Regresar a 21)

(22) Archivo Histórico Banda Departamental. José Aguirre Oliva. Diario del Sur. Mary R. Holguín. (Regresar a 22)

(23) ¿Qué es qué en Pasto?. S. J. Alvarez. (Regresar a 23)

(24) Archivo Histórico de Pasto. Caja No. 19. Libro 1842. (Regresar a 24)

(25) Archivo Histórico de Pasto. Caja No. 30. Libro 1854. (Regresar a 25)

(26) Archivo Histórico de Pasto. Tomo 4 libro 1842. (Regresar a 26)

(27) Archivo Histórico de Pasto. Caja 30. Libro 1854. 
“El señor alcalde de este distrito parroquial. Debiendo solemnizar con la mayor demostración de placer la noticia del glorioso triunfo que las fuerzas constitucionales han obtenido en Popayán el 21 del presente sobre los rebeldes: disponga usted que esa noche se iluminen las calles y plaza de la ciudad y que se reúna la banda de músicos para que salga a tocar en las calles. Dios guarde a Ud... (Regresar a 27)

(28) Archivo Histórico de Pasto. Libro 1858. 
“El cabildo en uso de sus facultades legales ordena, artículo 3, los músicos que manejen los 18 instrumentos del público tendrán el deber de tocar gratis los bandos que los provengan, el alcohol, y la fiesta del patrón del lugar”. 
Bandos significa retretas o conciertos. (Regresar a 28)

(29) Archivo Histórico de Pasto. Caja Libro 1839. 
“República De la Nueva Granada. Despacho parroquial. Por la comunicación de 6 del presente No. 367 me dice el general gobernador de la provincia lo que copia: disponiendo el articulo 42 del departamento efectivo de 7 de marzo del presente año que los jefes políticos y alcaldes parroquiales salen después de las 9 de la noche, no se ande por la calle con música o causando bullicio o escándalo...” (Regresar a 29)