Desde noviembre (y para siempre)

Por fin se abre esta semana el Museo Botero, la extraordinaria colección donada por Fernando Botero a los colombianos. Hasta ahora, la composición y el tamaño de la colección que recibe el Banco de la República ha estado sujeta a variaciones, rumores y conjeturas. Ya sabemos exactamente en que consiste: 123 obras de Fernando Botero,en todos los medios y todos los géneros: pintura, dibujo, escultura. En estas obras pueden apreciarse los rasgos característicos de la obra del artista, su extraordinario dominio de la técnica, la coherencia de su visión, la creatividad, la sensualidad, el manejo del volumen, el gusto por el detalle imprevisto y esa combinación de ironía y respeto que ha marcado su tratamiento de los temas colombianos o sus alusiones a la pintura universal. Son ante todo obras del último cuarto de siglo, más que una presentación retrospectiva, y permiten disfrutar el lenguaje y el estilo que ha caracterizado al pintor en su madurez. Junto con la colección donada a Medellín (y que incluye además una importante muestra de obras de períodos más tempranos), ofrece un a posibilidad única de apreciar la obra de Botero.

Además de las pinturas de Botero, 85 obras de arte internacional, desde Corot a Barceló, hacen del Museo Botero en uno de los más ricos museos de América Latina. Es una colección escogida por el mismo artista,con su ojo experto, sus preferencias y su saber. Iniciada hace 25 años, con un dibujo de Leger, conforma hoy un balanceado conjunto, que da una idea muy completa de lo que ha sido el arte internacional desde los impresionistas hasta nuestros días.

Botero ha recordado, en varias entrevistas, su frustración por haber aprendido a pintar en Colombia sin poder tener cara a cara la obra de los grandes maestros. Ahora los estudiantes de arte, los niños que inician su contacto con la pintura y la escultura, de cualquier nivel social,podrán tener la experiencia diaria, habitual, de mirar el rostro emocionante de la belleza creada por los artistas, el desafío del arte en sus niveles más altos, aquellos que invitan a la creación. Picasso, Leger, Renoir, Monet, Dali, Giacometti, Freud o Bacon son desde ahora habitantes de Bogotá, nuestros conciudanos.
Para un país en dificultades, para unos colombianos sujetos a toda clase de asedios y desafíos, este regalo es una oportunidad extraordinaria. El arte, el gran arte, es al mismo tiempo ocasión de disfrute y de reflexión. Permite distanciarse de las miserias de la realidad, pero ayuda a desarrollar una sensibilidad que invita a hacerla más humana, más solidaria, más pacífica. Una colección como esta es un motivo de satisfacción y orgullo y unamuestra de confianza en el país. Los colombianos deberán convertirse gradualmente en sus dueños reales, visitándola una y otra vez. Porque es un regalo para siempre.

 

Jorge Orlando Melo
Director
Departamento de Bibliotecas y Artes
Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República
Bogotá, noviembre de 2000