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Generalmente para los
dibujos más simples se mezclan los colores crudo y negro, u oscuro, como en los presentes
ejemplos o tres colores para los diseños más complejos.
El sombrero se teje con
la paja de issi o mawisa, corteza de la caña conocida como pacero, muy
parecida a la paja de iraca.
Para sacar la mawisa,
se toma la caña y con un cuchillo bien afilado se le hace un corte en sentido
vertical, de manera que la corteza de la caña se abre en forma de lámina curva.
De esta manera se corta
la cantidad de cortezas necesarias para tejer el sombrero, se aplanan y se dejan secar al
sol.
Antes de tejer el
sombrero, se pinta la corteza, pues el color es muy importante en el proceso de tejido,
especialmente, para lograr los dibujos.
En la pintada eishojoo,
se debe colorear la mitad de la corteza con un tinte natural o con pintura de
aceite y la otra mitad se deja en crudo, color natural de la fibra.
Luego de la pintada,
las láminas de mawisa se cortan en delgadas cintillas o hilos de paja con los que
se teje el sombrero.
En el tejido del
sombrero las cintillas se entretejen y cruzan unas con otras, unas hacia la derecha y
otras hacia la izquierda, por ello, inicialmente, las cintillas deben colocarse dobles o
por pares, una sobre la otra.
La base es el comienzo
del sombrero. Para tejerla se requieren cuatro grupos, de diez cintillas
"dobles" cada uno, que se preparan y anudan por separado.
Para montar y anudar las
cintillas es necesario tomar una hebra de hilaza delgada jiitpai,
la cual se
fija por una de sus puntas a una estaca, mientras que la otra punta queda libre y suelta
para anudar con ella, las cintillas.
Luego, el hilo se dobla
por la mitad tensionándolo, de manera que sirva de soporte a las cintillas, las cuales se
van montando y atando con un lazada simple, que las envuelve y las asegura a la hebra
tensionada.
Con este nudo sushookot
se van atando los pares de cintillas, uno tras otro, hasta formar un plano.
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