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SUCHUKUA AŽANAA SUTUMA
WAYYU KAAMAIRÜ
EL TEJIDO, MITO Y
LEYENDA
"...Wale
ŽKerü es la araña,
la única que
enseñó a los wayuu.
Haciendo caminitos
les mostró la forma
de tejer y crear los
dibujos..."
Wale ŽKerü
siempre hace los dibujos
antes de la
primavera.
Walekerü
es
una tejedora! apenas amanecía y ya tenía hechas fajas y chinchorros.
Los Wayuu le
preguntaban que cómo lo había hecho y ella entonces comenzó a contarles...
Warekerü enseñó
primero a una sola mujer... Yo les enseño a tejer, si a cambio ustedes
me dan un burro o una cabra... les decía.
Entonces los Wayuu le dieron sus prendas y collares.
Walekerü se enamoró de un Wayuu y un día se fugó con él.
Él, la llevó donde su
familia y la madre del Wayuu le dijo: ...toma éste material para que
hagas las fajas... y Walekerü se comió todo el algodón.
De su boca salía el
hilo ya torcido y preparado.
Walekerü tejía por la noche y al amanecer ya tenía una faja hecha.
Un día Walekerü
dijo a los Wayuu ustedes creen que yo soy una cualquiera ... vengo a
observar que no han podido hacer lo que ustedes aspiran...
Entonces Walekerü
empezó a hacer un caminito con cada dibujo y ellos aprendieron.
Enseñaba a las
muchachas que permanecían en el encierro: les pedía mucha atención,
que no miraran hacia los lados, que no se distrajeran, pues ella no podía estar
enseñando
siempre ...
Las mujeres Wayuu aprendieron
entonces de Walekerü y ésta las observaba cuando
tejían en el telar.
Ellas le decían:
quítate! tú eres muy pipona... qué haces aquí pipona!
Ella les respondía:
...si supieran ustedes que tengo en mis manos los mejores dibujos y
que se los voy a regalar...
Fue en ese momento
cuando Walekerü y los Wayuu se comunicaron para hacer lo que
hoy es Kanasü, telaraña.
Ruluma
es
el comején, el que enseñó a remendar a los Wayuu.
Una mujer Wayuu tenía
dos telares: un día tejía en el uno y otro día lo hacía en el otro. Todas las noches
regaba agua, ceniza caliente o prendía fuego cerca al telar para evitar que Ruluma llegara
y éste al darse cuenta decidió hacerle una prueba.
Una noche la Wayuu tuvo
un sueño en el que Ruluma le decía: ... tú sí trabajas mucho ... tú sí tejes
mucho ... y ella afirmaba: ... yo sí trabajo mucho ... yo sí tejo mucho.
... Entonces Ruluma le
dijo: voy a ponerte un trabajo para ver si tú das con él.
Ruluma le picó
la tela del primer telar y ella la remendó; luego le picó la del otro telar y también
la reparó.
Fué así como la Wayuu
aprendió a remendar y fué Ruluma quien le enseñó.
Kanasü lo
enseñó Wale kerü.
Los Wayuu soñaron
con un árbol lleno de telarañas en sus ramas. Buscaron el árbol y en su corteza
hallaron los dibujos que hoy día son Kanasü.
Cortaron un trozo de la corteza y amarrándolo por el centro con un hilo lo colgaron en el
telar para iniciarse en Kanasü..
Con palitos de ese
árbol, trenzados con hilos de lana o de algodón los Wayuu forman la
Kanaspi.
La Kanaspi es
una pulserita que se pone la mujer cuando quiere aprender el arte de Kanasü. Le da
inteligencia, creatividad, paciencia!
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