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TUNJA, MEMORIA VISUAL

Tunja, situada en el corazón del altiplano boyacense, lleva en su esencia el espíritu mestizo de la cultura hispanoamericana: fue la capital del cacicato de los zaques en la época indígena; capital de la provincia de Tunja en los siglos XVI, XVII y XVIII, célebre por su gran riqueza arquitectónica y artística; una ciudad hispánica de gran espíritu cultural y religioso, y de empuje socio- económico, como la segunda ciudad del Nuevo Reino de Granada.

En la revolución de independencia Tunja fue el bastión patriota del republicanismo, cuando fue la capital de las provincias Unidas de la Nueva Granada; y el lugar en cuyo territorio se realizó la heroica acción militar que culminó con el triunfo patriota en la batalla de Boyacá.

Su evolución histórica en los finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, la podemos observar en la colección fotográfica que ha reunido la Biblioteca "Alfonso Patiño Rosselli" del Banco de la República, la mayor parte de las cuales se publican en este álbum que refleja la estructura arquitectónica, la vida cotidiana, y los personajes en Tunja, memoria visual.

TUNJA EN EL MUNDO HISPÁNICO

Cuando llegaron las huestes hispánicas a Hunza, el 20 de agosto de 1537, los cronistas describieron un bello poblado, sede del zaque, cuyos bohíos eran muy ricos y bien labrados, precisamente los mejores y más bellos encontrados en el interior del Nuevo Reino de Granada.

Sobre este lindo pueblo indígena, los españoles fundaron una ciudad europea, con el modelo hispánico medieval, damero y ortogonal. Esta ciudad nueva, con el modelo de la Europa occidental cristiana, se construyó sobre el poblado legendario de los chibchas, algunas de cuyas supervivencias encontramos hoy en los cojines del zaque, el Pozo de Hunzahúa o Pozo de Donato, algunas columnas del legendario templo solar de Goranchacha, las piedras pintadas tras del alto y la loma de los ahorcados de San Lázaro.

El capitán Gonzalo Suárez Rendón, natural de Málaga, procedente de familia aristocrática de hidalgos, fundó la ciudad de Tunja el 6 de agosto de 1539.

En los siglos de la dominación hispánica, Tunja era una ciudad de templos y conventos y el lugar por excelencia para la meditación religiosa. En sus mansiones colonia les y en sus templos encontramos los más variados estilos artísticos y arquitectónicos, pues en ellos, el isabelino del Renacimiento se mezcla con el mudéjar, el plateresco, el churrigueresco, el rococó y todas aquellas mezclas artísticas del Barroco hispano americano.

Desde la segunda mitad del siglo XVI, Tunja se convirtió en el eje cultural y en la cabe cera de la región económica más importan te del Nuevo Reino de Granada. Era la región de la aristocracia de hidalgos y encomenderos y de un gran núcleo de indígenas encomendados. Una ciudad de colegios, conventos y escuelas; una tierra de litera tos, poetas, humanistas, pintores y arquitectos; una de las ciudades más cuidadas en su estética urbana y arquitectónica.

Las letras colombianas se iniciaron en Tunja con el cronista beneficiado Juan de Castellanos, autor de Elegías de varones ilustres de Indias; y se continuó con elgongorista Hernando Domínguez Camargo; la mística Madre del Castillo, el ilustrado del Desierto prodigioso, fray Andrés de San Nicolás y se proyecta en los siglos XIX y XX con notables intelectuales, poetas y escritores que le han dado brillo nacional.

Es importante destacar que la ciudad de Tunja en la revolución de la independencia fue la Meca del criollismo y del patriotismo neogranadino. Se convirtió en 1811 en la república de Tunja y aprobó la constitución de la provincia; en 1813 declaró su independencia absoluta de España. En el Régimen del Terror sus próceres mártires Juan Nepomuceno Niño y José Cayetano Vásquez fueron fusilados en el célebre Paredón de los Mártires que hoy se conserva en el bosque de la República. Sus campos fueron escenario de las luchas patriotas que culminaron en la batalla de Boyacá en territorio tunjano. Por ello, el pueblo tunjano fue consagrado por el libertador Simón Bolívar como "Cuna y taller de la libertad".

TUNJA EN LOS DECENIOS DE TRANSICIÓN ENTRE LOS SIGLOS XIX Y XX

En la segunda mitad del siglo XIX, Tunja presenta la imagen de un pueblo en decadencia y poco desarrollado económicamente, si lo comparamos con su esplendor económico en los siglos XVII y XVIII, cuando tuvo fama por su desarrollo industrial de los tejidos, y en especial "La ropa Tunja" y el "Pan Tunja" que fueron famosos en todo el país. Hacia 1910 su población aproximada era de 10.000 habitantes.

Las guerras civiles, que fueron frecuentes en la segunda mitad del siglo XIX, repercutieron en Tunja. Se recuerda la batalla de la Semana Santa en Tunja entre 1876-1878 y en las guerras de 1885, 1895 y en la guerra de los Mil Días.

La educación en Tunja en los decenios de transición: desde la segunda mitad del siglo XIX se intensificó en Tunja el ambiente educativo: se crearon numerosas escuelas, colegios, normales. y la Universidad de Boyacá, que fue fundada por el general Francisco de Paula Santander en 1827. Ya desde 1822, el Colegio de Boyacá se convirtió en el eje educativo más importante de Tunja.

En los decenios de los años veinte y treinta surgió la Facultad de Educación para la formación de los maestros de maestros, con la influencia pedagógica del maestro Julio Sieber. En esta colección fotográfica encontramos la Escuela Anexa, la foto del alemán Sieber, la primera Asamblea del Magisterio de Boyacá; grupos deportivos de los colegios Salesiano y del Rosario en Tunja en 1934; conjuntos musicales y bandas de guerra de los colegios, entre otras.

Es muy significativo destacar el ambiente cultural de Tunja en la segunda mitad del siglo XIX. Sobresalieron grandes escritores tunjanos como José Joaquín Ortiz, Alfredo Gómez Jaime y José Umaña Bernal; los sociólogos y humanistas Diego Mendoza Pérez, Enrique Alvarez Bonilla; los historiadores Nicolás García Samudio, Rafael Salamanca Aguilera en los primeros decenios del siglo XX.

LAS TERTULIAS EN TUNJA

En los tres primeros decenios del siglo XX la vida social y cultural de Tunja giró alrededor de las Tertulias, que eran centros literarios y sociales que reunían a los letra dos y gentes distinguidas de la ciudad. Una de ellas fue la Tertulia Amigable, liderada por don Fruto García Medina y el artista Ismael Posada. Su órgano periodístico era El Desprendimiento, en el cual se publicaban crónicas risueñas y coplas llenas de sal y pimienta. Tenían una especial comunicación con códigos que eran una especie de tabú, únicamente comprendidos por los miembros de la tertulia. Otra tertulia tunjana que fue célebre en los años veinte y treinta fue Los Elefantes, que funcionaba en el centro social de La Marsella. Los Elefantes hacían los Jueves Rosas y los Sábados Literarios; intervenían en actos públicos, literarios y sociales; algunos eran humoristas en los carnavales; otros eran los oradores líricos en las noches de coronación de las reinas; y otros sobresalían como escritores en los comentarios de prensa.

El Centro de Historia de Tunja: un grupo de historiadores y letrados tunjanos se unieron en este centro histórico que fue creado en 1905 como filial de la Academia Colombiana de Historia. Su fundador fue el doctor Cayetano Vásquez, nieto del prócer tunjano José Cayetano Vásquez; el primer presidente fue el canónico Aquilino Niño, descendiente del prócer Juan Nepomuceno Niño. Participaron los historiadores monseñor Cayo Leonidas Peñuela, quien fundó en 1912 la revista Repertorio Boyacense, órgano oficial de la institución. En esta colección encontramos varias fotografías del centro de historia: sus miembros en 1928 y en 1942; un grupo de intelectuales tunjanos en 1920 y otras que reflejan el ambiente historiográfico y letrado de la ciudad.

El Club Boyacá: en el decenio de los veinte se organizó un grupo de profesionales, intelectuales, comerciantes e industriales que laboraban en la capital boyacense y decidieron organizar un Club Social; fue así como el 20 de diciembre de 1932 se creó el Club Boyacá. Su primer presidente fue el doctor Juan Medina Ramírez y el secretario don Juan José Serrano. Desde esta época el Club ha sido sede de grandes acontecimientos, siendo muy famosas las fiestas de disfraces que se realizaban con motivo del cumpleaños de la ciudad.

El periodismo en Tunja: un aspecto muy importante en la vida de Tunja en los primeros decenios del siglo XX fue la imprenta y el periodismo. En el primer decenio, Tunja llegó a tener siete imprentas: El Clamor, El Conservador, El Deber, El Surco, La Linterna, El Derecho, El Cruzado. Las polémicas entre conservadores y liberales y entre clericales y anticlericales fueron muy frecuentes en Tunja en la primera mitad del siglo XX.

Otras revistas y periódicos que se crearon en Tunja en la primera mitad del siglo XX fueron las siguientes: Anales de la asamblea de Boyacá, la revista quincenal Boyacá Literaria, el periódico quincenal La Lira.

Las fiestas en Tunja: muy significativas fue ron las fiestas populares conmemorativas del 6 de agosto, su fundación hispánica. En las fotografías percibimos la alegría tunjana en los desfiles con carrozas, corridas de toros en la plaza de Bolívar, bailes populares, bandas de música, presentación de obras teatrales, zarzuelas, circos, exposiciones ganaderas y otros que reflejan diversos aspectos de la vida social. También señalamos la alegría y la participación popular en las fiestas patrias, y en especial, el 7 de agosto, conmemorativa de la Batalla de Boyacá, y la fiesta patriótica del 20 de julio.

Las fiestas religiosas fueron de gran esplendor en los años de transición entre los siglos XIX y XX. Destacamos la fiesta de Corpus Christi, con la participación de los gremios de trabajadores, cofradías y demás grupos sociales de Tunja; en la misma forma, eran de gran recogimiento las procesiones de Semana Santa y la cruzada de los primeros viernes en la catedral. En la Navidad, los tunjanos acostumbraban las posa das o jornadas navideñas con inmensa alegría familiar; villancicos, disfraces, comidas de nochebuena y atracciones diversas muy típicas de estas fiestas antecesoras del Aguinaldo Boyacense. Otras fiestas religiosas fueron de gran pompa en Tunja, y en especial, las fiestas patronales de Santo Domingo, San Francisco, Santa Bárbara, Las Nieves, las fiestas de San Laureano, las fiestas y romerías de San Lázaro, la fiesta y romería del Señor de la Columna, y a partir de los años treinta a la Virgen del Milagro, patrona de la ciudad.
Las fotografías de los primeros decenios del siglo XX nos recuerdan los tradicionales paseos campestres en Tunja, en especial a San Ricardo, La Cascada, el Pozo de Donato, los Cojines del Zaque, el Jordán y otros lugares en las afueras de la ciudad.

El ciclo de la transición histórica entre los siglos XIX y XX en Tunja, memoria visual, transmite la vida cotidiana de sus gentes, sus fiestas, sus devociones y su estructura arquitectónica colonial y republicana, en unos años de estancamiento económico, pero a la vez de un sorprendente auge cultural y social. Así lo reflejan las fotografías que con mucho acierto ha recopilado la Biblioteca "Alfonso Patiño Rosselli" del Banco de la República, son el registro foto gráfico de Tunja en los albores del mundo contemporáneo

JAVIER OCAMPO LÓPEZ
Profesor titular U.P.T.C.

BIBLIOGRAFÍA

Serrano, Eduardo, Historia de la fotografía en Colombia, reproducción fotográfica: Oscar Monsalve, Bogotá, Museo de Arte Moderno, Instituto Colombiano de Cultura, 1983.

Libro azul de Colombia, "Blue book of Colombia", Bosquejos biográficos de los personajes más eminentes, New York, The J. J. Littler & Ives Comp., 1918.

Tunja en su cuarto centenario, Junta del Centenario, fotografías de Ewert, Novara, Instituto Geográfico de Agostini, 1939.

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