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PENSAMIENTO Y DESARROLLO
ARQUITECTÓNICO
Quibdó heredó del siglo XIX una arquitectura en madera que fue
enriquecida en los primeros decenios del siglo XX. Su limitado
repertorio formal fue aumentando con la capacidad económica de sus
moradores.
Las casonas de la calle primera, por ejemplo, mostraban
amplios salones con pinturas que simulaban cortinajes, columnas y
cielorrasos del siglo XIX. En las fachadas se incorporaron
frontones y portales de madera y balcones cada vez más vistosos,
dotados de rejas metálicas importadas.
Los comerciantes negros en ascenso y el pueblo en general
adoptaron también de diferentes maneras estos lenguajes, tratando
de rivalizar con las minorías blancas y mulatas.
Los adalides de la renovación arquitectónica trataron de
impedir la construcción de casas pajizas, pues era inconcebible que
al lado de las casas modernas y en momentos en los cuales el
alumbrado público estaba por instalarse, se permitieran
edificaciones de baja calidad. La ideología del cambio y la
modernidad exigió que los, dirigentes implantaran sobre el tejido
urbano, edificaciones gubernamentales que fuesen representativas de
esta nueva ideología. Más allá del hecho funcional se debían buscar
formas simbólicas que dignificaran el nuevo paisaje urbano.
Las ideas estaban claras y los materiales en cierta forma
también eran conocidos. El cemento, por ejemplo, se introdujo desde
1916, y entre 1922 y 1923 ya se habían pavimentado la calle de la
Paz, hoy carrera primera y la calle segunda. Se habían constituido
también las llamadas "fábricas de piedra
artificial" o prefabricados de concreto.
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