LA IDENTIDAD CHOCOANA
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Un entierro en Quibdó
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Los nuevos grupos económicos y sociales que desde el decenio del
ochenta del siglo XIX, hicieron su entrada al Chocó por el bajo y
medio Atrato hasta llegar a Quibdó, lo hicieron silenciosamente. Su
interés estuvo centrado en el manejo del comercio y la explotación
maderera, agrícola, ganadera y minera.
Para los dos primeros decenios del siglo XX, los
sirio-libaneses Meluk, Ahuchar y Bechara, entre otros, fueron los
dueños de las principales casas comerciales. De la unión de estos
inmigrantes con los nativos chocoanos surgió además otro grupo
social que se fue destacando en el campo intelectual, al reclamar
su propio espacio en la creación de la identidad chocoana. Este
conglomerado, más liberal de pensamiento que sus antecesores, fue
abriendo una brecha en las ideas anquilosadas de la aristocracia
dominante hasta comienzos de siglo.
Es destacable también, el ascenso social de los comerciantes
negros que habían hecho fortuna en la minería y entraron de lleno
a participar de las actividades comerciales. De este sector
surgiría la nueva clase dirigente chocoana, aliada con los hijos de
los inmigrantes.
La consolidación de la prensa desempeñó un papel fundamental
en lo que se denominó la democratización de la cultura en Quibdó.
Con la imprenta intendencial proliferaron las publicaciones que
llegaron a su clímax en el republicanismo, cuando surgieron
alrededor de ocho periódicos. La prensa fue así, el hilo conductor
que introdujo la ansiedad modernista, la poesía la novela, el cine
y el automóvil. El mundo y su estremecedora guerra fueron vividos
y seguidos a través del periódico A.B.C, fundado por Reinaldo
Valencia, que sin lugar a dudas fue la radiografía de Quibdó entre
1913 y 1944, cuando desaparece.
En 1916 como consecuencia de la primera guerra mundial y de
la revolución bolchevique, descendió la producción de platino en
los montes Urales: el Chocó se convirtió en el mayor productor
mundial de este mineral. Los altos precios concretaron en parte los
sueños de progreso que se venían incubando. Crece la economía,
aumenta la navegación fluvial a vapor, se fundan pequeñas
empresas de gaseosas, pastas, jabones, muebles, hielo, etc. y
surgen algunas empresas agroindustriales, como el ingenio de
Sautatá.
El precio del platino le permitió al Chocó y a Quibdó en
particular, incorporarse en igualdad o en mejores condiciones a
la dinámica de la economía nacional, que entonces se fundamentaba
en los mercados regionales. Este hecho favoreció a las ciudades del
Caribe ya las ubicadas en las arterias fluviales que conectaban
con el mismo, como es el caso de Quibdó.
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