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INDICE
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LA POBLACIÓN,
SU DESARROLLO Y ARQUITECTURA
Una incipiente cuadrícula que parte de la plaza como un recuerdo
colonial, se va extendiendo por fuerza de las razones económicas
pero con las limitaciones propias del lugar. Tres calles parten
desde allí y se van prolongando hacia el sur, definiendo sus
lineamientos por los accidentes del terreno. Cañadas y callejones
impiden su crecimiento, de tal forma que las tres mueren casi en un
mismo punto.
Así surgió una geometría irregular, más caprichosa que
próxima a los principios de la manzana cuadrada de origen español.
Estas calles, conocidas con los nombres de El Puerto, El Comercio y
Calle Larga, se desarrollaron paralelas al río Atrato, buscando la
cercanía de los puertos que configuraban el transporte fluvial a
vapor. La proximidad del río ofrecía ventajas de comunicación,
especialmente con Cartagena. Por ello los grandes comerciantes
dominaron la Calle de El Puerto, que se convirtió con el tiempo en
la calle primera, sinónimo de la clase privilegiada o de los
blancos.
Mientras tanto, la vivienda se transforma sustancialmente,
incorporando nuevos materiales, nuevos principios tecnológicos y
formales. De la casa de cañas de horcones y techo de paja, se pasó
a la casa de madera aserrada y cubierta de zinc. De unas formas y
fachadas muy simples, al empleo de puertas y ventanas de mayor
tamaño, que con la adición de un segundo piso permitieron además
establecer composiciones de fachadas más complejas. Para las
ventanas, puertas y balcones de las mejores casas, llegó desde
Cartagena un lenguaje inspirado en su arquitectura colonial:
portales en madera torneada, repisas y molduras que configuraron lo
que actualmente se denomina como Arquitectura Colonial de
Quibdo.
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