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INDICE
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EL RACIONALISMO, OTRA AVANZADA
GUBERNAMENTAL
En 1932 el gobierno central construyó el Edificio Nacional con
diseño del arquitecto Rafael Ruiz. Este edificio si bien mezclaba
elementos historicistas con elementos geométricos Art-Decó, fue el
punto de partida para una arquitectura racionalista que, manejada
desde las oficinas de Bogotá, impulsó el empleo de los conceptos en
boga.
Luego fue el Banco de la República quien en 1938 construyó su
sede con un claro lenguaje racionalista. Volúmenes de una geometría
pura, exenta de cualquier decoración, contrastan con las casas de
madera de dos pisos sobre el parque Centenario.
La avanzada continuó el mismo año, con la escuela normal de
varones, diseñada por el arquitecto Alberto Wills Ferro, el mismo
que diseñó la Biblioteca Nacional. Su propuesta constituyó un
proyecto de nuevo lenguaje para la población, con intención de
acertar con el medio ambiente, a través de su cubierta y patios
claustrales. Estas tres edificaciones, de las cuales sobreviven
dos, son la impronta racionalista que dejó el gobierno
nacional.
Tras de estos ejemplos van otros proyectos, entre los cuales
se destaca el de la zona escolar, un edificio simple, discreto,
pero de un claro manejo de las condiciones medio-ambientales de la
ciudad. Este proyecto del hermano Galicia, a pesar de los añadidos
posteriores, es un buen ejemplo de respeto por la ciudad y el
ciudadano.
Ya a finales del decenio de los años cincuenta, cuando el
Chocó es departamento, en el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla, se
plantean tres proyectos importantes para la ciudad: los denominados
ocho pisos, cinco pisos y el hotel Citará.
Estas edificaciones con influencias de Le Corbusier, y
especialmente el ocho pisos, se convertirán en símbolos, no tanto
por sus calidades arquitectónicas, como por su condición de
referentes espaciales al romper la silueta de la antigua ciudad de
máximo tres pisos. Su calificativo de "ocho
pisos" representa la valoración de su importancia en
altura, por encima incluso de la catedral.
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