Cartagena colonial
Cuando los conquistadores españoles al mando de Rodrigo de
Bastidas llegaron a la bahía de Cartagena en la primera mitad del
siglo XVI, encontraron que una isla llamada Calamarí estaba
habitada por abundante población indígena de la tribu mocanaes
perteneciente a la familia caribe. Treinta y dos años después, en
1533, Pedro de Heredia fundó sobre el caserío indígena la ciudad de
Cartagena. La fundación, como todas las fundaciones
Hispanoamericanas, mezclaba los esquemas de la estética urbana
europea con los requisitos legales para las ciudades indianas. Se
trazaron calles, cuadras, plazas, y se repartieron solares,
debidamente distribuidos, para los primeros pobladores.
Durante el período colonial Cartagena se convirtió en el centro
más importante de la trata de esclavos que se introducían para la
explotación de las minas de Antioquia, Chocó y Cauca unos, y otros
para las actividades agropecuarias y el servicio doméstico en las
casas de los peninsulares españoles. Este hecho resultó fundamental
en el siglo XVIII, cuando el mestizaje había penetrado con fuerza
el paisaje humano, para que la Cartagena esclavista proyectase un
cuadro etnográfico de mayoría negros, pardos y mulatos, al lado de
blancos criollos y peninsulares.
Por su situación estratégica, emplazada en una bahía de
excelentes condiciones favorables para la navegación comercial y de
pasajeros, Cartagena se convirtió en uno de los más importantes
puertos de España en América durante todo el período colonial. A él
llegaban toda suerte de mercaderías que se introducían al Nuevo
Reino de Granada y constituyó la puerta de entrada al virreinato de
migrantes europeos y del Caribe, así como de los funcionarios
oficiales. Así mismo, en el camino de un contacto económico,
político y cultural con Europa la aristocracia neogranadina pasaba
necesariamente por Cartagena. De esta manera la ciudad unía las
funciones de puerto y plaza fuerte, donde se congregaban el poder
civil, el eclesiástico y el militar; una especie de sede alterna
del gobierno virreinal que produjo una gran cantidad de hechos
urbanos como arquitectura, reconocidos hoy día como patrimonio
cultural de la humanidad.