LITERATURA POPULAR -
TRADICIÓN ORAL
En esta búsqueda por
conocer la historia social de un pueblo, he recurrido a elementos significativos presentes
en las fuentes orales de los pobladores de El Patía.
Poco a poco la voz del negro
patiano se deja escuchar, y en cada una de las coplas y cantos deja retazos de su vida
cotidiana y de las relaciones socio-culturales, porque, aunque no desconocemos el trabajo
del historiador, consideramos valioso acercarnos a los elementos de significación
yacentes en la literatura popular.
Hablamos aquí de valores
culturales que están determinados por el sentido de la vida que los habitantes de una
comunidad poseen desde los más tempranos años. Son valores que se mantienen y que pueden
adaptarse a los valores culturales del momento (Vansina, 1968; 110).
La búsqueda de la historia
precolonial fue iniciada en Africa con el objeto de encontrar su identidad. Para ello, los
cuentos sobre el pasado fueron los que permitieron rehacer la historia de los pueblos
africanos, en donde, como se sabe, no existían para la época en mención fuentes
escritas (Baud, 1985; 455). Así Wole Soyinka cuando escribe su obra Aké (Los
años de la niñez), recoge en ella pasajes de la vida de su pueblo, el paisaje, la mujer,
la magia, el trabajo, la lucha y la alegría, los ritos y, de esta manera, la historia y
la cultura de su pueblo africano.
Mi empeño no radica
solamente en transcribir lo escuchado gracias a la memoria de determinadas personas que
aún luchan por mantener vivo el cordón umbilical con el pasado, sino, con el trabajo
etnoliterario, llegar a encontrar en la expresión oral de coplas y canciones el valor
estético, lírico y social. Una literatura popular que en su expresión encierra su
propia concepción del mundo y, aunque no se ajuste a la normatividad de la cultura
oficial, genera formas culturales propias.
Cada lengua encarna un
determinado sistema de ideas, que implica una particular abstracción y estructura del
mundo. Es esto lo que se denomina la forma interna de la lengua. Pero no debe olvidarse
que el estado de una lengua en cualquier momento representa un estado en el desarrollo
intelectual de sus hablantes... Una "visión del mundo" no es algo estático,
sino que constantemente se desarrolla, al tiempo que los individuos en la sociedad luchan
a brazo partido con su entorno cambiante (Palmer, 1975; 529).
Por ello, al plantear este
trabajo, he hablado de literatura popular, de esa forma cotidiana que el pueblo tiene de
expresar sus profundos sentimientos socio-culturales cargados de emotividad y simbolismo.
Así, cuando los patianos hablan de la "Leyenda del Cerro de Manzanillo", están
transmitiendo su particular concepción del mundo:
Cuando los negros fueron
traídos al Valle del Patía, ya Sebastián de Belalcázar había casi exterminado a los
indios de esta región, y los pocos que quedaron huyeron hacia la montaña, llegando a ser
los negros los únicos pobladores del valle, quienes al verse solos en tan inmenso
territorio se asustaron, porque sólo veían monte y animales. Es así como empiezan a
andar sin rumbo fijo, hasta cuando encuentran un cerro que sobresale en aquel valle. Suben
a su cima para ver si podían mirar a sus familiares, padres, primos, tíos, dejados en
Nairobi; pero cuál no sería su decepción al no ver su tierra natal, fue tal su tristeza
que lloraron toda la tarde y la noche encima del cerro hasta formar con sus lágrimas
derramadas un lago de aguas eternas. (Eibar Enoc Bermúdez)
Es la voz que trasmite
varios aspectos de la cosmovisión patiana. En primera instancia encontramos a los negros
en su condición de quienes huyen del occidente del Virreinato de la Nueva Granada
(Zuluaga, 1986; 113). La condición de únicos pobladores les hace ser trashumantes,
desplazarse en varias direcciones, aunque para nuestra época la condición del negro en
El Patía ha variado, porque se encuentran núcleos poblacionales determinados. También
en la leyenda se insinúa su desarraigo de África; por ello al subir al cerro más alto
quieren visualizar su tierra, sus familias, y al no poder hacerlo, lloran copiosamente
hasta formar la laguna que hoy en día se constituye en lugar mítico cosmogónico,
influyendo continuamente en el destino de los pobladores de El Patía. "Por ello el
mito no es una historia contada, sino realidad vivida" (Ocampo, 1988; 11).
En este sentido lo
metafísico otorga a lo sacro su sentido de obligación intrínseca, puesto que configura
en toda su magnitud la expresión del culto como tradición compartida, que en este caso
no reviste connotaciones ceremoniales sino la expresión de respeto, admiración y
pertenencia de índole mágico-mística.
El ethos... representa un
estilo de vida implícito por el estado de cosas que la cosmovisión describe, y la
cosmovisión se hace emocionalmente aceptable al ser presentada como una imagen del estado
real de cosas del cual aquel estilo de vida es una auténtica expresión (Ibíd., p. 118).
Es así como el conocimiento
cosmogónico por parte de la comunidad implica una serie de comportamientos normativos
tendientes, consciente o inconscientemente, a elaborar unos patrones de conducta que
buscan perpetuar sus propias creencias.
Pero los valores culturales
también se rescatan en las cualidades estéticas de las coplas y canciones. Los
artificios reconocidos por su reiterado empleo, evocan imágenes sensibles y, por ende,
producen percepciones.
La anáfora como forma
estética literaria cruza muchas de las coplas; su objetivo es intensificar la emoción
sobre: a) un espacio; b) una acción o un sentimiento:
a. Qué bonita casa grande,
qué bonito su balcón,
qué bonita muchachita,
dueña de mi corazon.
b. Guarapito, guarapito,
guarapito está en la mesa,
cuando acuerdo guarapito,
guarapito en la cabeza.
Copla en la cual la anáfora
intensifica el sabor del licor de caña, propio de las tierras americanas, en donde la
caña se convierte en materia prima para la producción del azúcar, de la panela.
La hipérbole se hace
presente en casi todas las coplas por lo que reconocemos que se emplea para hacer
crítica, burla festiva o sátira. El poder de las palabras y su ubicación en el texto
hacen que la exageración sea más fuerte, que se intensifiquen a) el desprecio, b) el
dolor; c) que se haga evidente la falta de amor por el trabajo:
a. Bien vestidito andás de seda
desde la cabeza hasta los pies,
para que la gente no vea
el carate que tenés.
b. De tres aguas he bebido
cuatro con la de verbena,
no hay cosa mas amarga
que vivir en casa ajena.
e. Donde hay madera podrida
no faltan los alacranes,
y donde hay mujeres
bonitas no faltan los haraganes.
Cantaoras de El Patía
Como vemos no es una simple
enunciación de elementos, de objetos, de sentimientos los que se transcriben; lo que se
reconoce es el valor estético de estas coplas, la fuerza vital que expresan, lo que
denuncian en los términos opuestos: seda-carate, cosa más amarga-casa ajena,
alacranes-haraganes.
El valor lírico de esta
recopilación se fundamenta en la expresión de los propios sentimientos y experiencias
que son recitados o cantados por el coplero. Lo importante es esa variedad de matices que
trasmiten el compromiso del artesano-poeta de su vivir en determinados espacio y
situación, como ocurre con el entorno del negro patiano.
Ya Novalis habló de
"representación del sentimiento", de la intimidad del sujeto que las compone.
Pues bien, hablamos del valor lírico en las coplas patianas porque en ellas el coplero da
rienda suelta a su fantasía, mezcla elementos de la vida cotidiana para propiciar el
disfrute de sus sensaciones y percepciones del mundo. "La lírica es un arma de
defensa contra la vida cotidiana" (Friedrich, 1974; 38).
Su expresión nace y se
trasmite como acto de reflexión sobre su propia existencia. El patiano se siente y, como
reflejo, siente al otro; aunque este aspecto es patrimonio de todos los hombres, no
podemos negar que cada pueblo en particular reúne rasgos de su propia condición humana.
Basta para ello volver a leer las coplas y canciones transcritas.
Al continuar nuestro trabajo
nos centraremos en la copla, uno de los géneros de la poesía lírica que mayor
difusión alcanza en los pueblos de habla hispana. Es un instrumento vital, mediante el
cual el pueblo expresa sus cuitas y emociones. En la copla, el coplero canta de manera
libre, desatado de toda ligadura, con el propósito de agradar y acertar.
La cuarteta asonantada:
Patiano no gana flete
ni en hacha ni en rocería,
solamente preguntando
dónde hay una vaquería.
Alexander Ibarra
La copla llamada también
copla o cantar, se caracteriza por la siguiente estructura: forma versos de ocho sílabas,
también puede ser de menos sílabas; en los versos pares tiene asonancia y puede ser
aislada como el ejemplo precedente, es decir, que se puede escuchar sola porque no forma
ni un romance ni un canto con desarrollo temático continuo. La cuarteta asonantada fue
considerada como "forma popular y trivial, por eso la descuidaron los poetas cultos;
el hecho de que en los siglos XVI y XVII se empleara con bastante frecuencia en
villancicos y glosas, parece comprobar su divulgación en la poesía popular" (Baehr,
1973; 246). Mas ello no es motivo para que se encuentre en escritores románticos,
modernistas y contemporáneos, entre los que podemos nombrar a Espronceda, Bécquer,
Salvador Rueda, Antonio Machado y Rubén Darío, entre otros. El octosílabo, lo ha
expuesto Menéndez Pidal, es la expresión de una poesía lírica, desarrollada y
divulgada a fines del siglo XI y comienzos del XII. Otros investigadores de la métrica
española han coincidido en afirmar la tendencia de la prosa española hacia el ritmo del
octosílabo, "el metro más connatural al idioma" (Baehr, 1973; 111).
La referencia a la coplas
continua y aislada ofrece, una y otra, a quienes las escuchan, la posibilidad de valorar
diferentes aspectos del entorno socio-cultural del negro patiano. Aquí nos permitimos
seleccionar y codificar las coplas y cantos recogidos entre julio y agosto de 1968;
septiembre de 1990 con motivo del III Seminario sobre Cultura Negra; agosto de 1992 en el
I Encuentro Cultural del Bajo Patía; y, finalmente, con la colaboración de los
informantes de la región: Alexander Ibarra, antropólogo; Eibar Enoc Bermúdez, alumno de
último semestre de Antropología y Gretty Galindo M., alumna de último semestre de
Literatura y Lengua Española de la Universidad del Cauca.
El proceso de recolección
me ofreció la visión de valores culturales dentro de la comunidad patiana, además de
acercarme a codificar las coplas de acuerdo con los temas y con la expresión de
recitadores y cantadoras (casi todos mayores de 50 años: Elvia María Caicedo, Romelia
Túquerrez, Ricardina Ramírez, Celina Caicedo, Anamelia Caicedo y don Roberto Obando); la
expresión verbal con sus repeticiones nos indujo a valorar los intereses de los miembros
de la comunidad.
CONTINUAR
REGRESAR AL
INDICE