LITERATURA POPULAR
Tradición Oral en la localidad de El Patía (Cauca)
Hortensia Alaix de Valencia
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HISTORIA Y ESPACIO PATIANO

Desplazarse al Valle del Patía es iniciar un extenso y deleitoso placer visual sobre un espacio que se brinda abierto, desde el momento en que por la carretera Panamericana se arriba al sitio de Quilcacé. Allí comienza el Valle del Patía, región de tierras ardientes que en un principio, y como lo narra la historia, fue habitada por indios sindaguas y caguazaras de gran espíritu belicoso.

En la época de la Conquista los indios patianos opusieron resistencia al avance de las tropas de Sebastián de Belalcázar en defensa de sus dominios. En el Valle del Patía Juan de Ampudia combatió a los indios, a quienes asesinó sin piedad y esclavizó, obligándolos a marchar con él al interior del país... En 1816 pelearon los patianos al lado de Sámano en la batalla de la Cuchilla del Tambo (Zúñiga, 1975; 177).

El rastreo en las fuentes históricas me permite acumular documentos que brindan la oportunidad de conocer este espacio, la condición personal de sus gentes, su forma de vida, e introducirme a la visión cosmogónica expresada a través de la tradición oral.

En su trabajo sobre el Valle del Patía, el historiador Francisco Zuluaga da la fecha en la cual se inicia el poblamiento de esta región:

En octubre de 1535 avanzando de Quito hacia el norte, la expedición encabezada por Juan de Ampudia y Pedro de Añazco remontó las montañas del norte del Valle de los Pastos, cayendo al Valle de Sibundoy, al cual hicieron centro de expediciones cortas desde donde descubrieron el Valle del Patía (Zuluaga, 1986; 116).

También es importante destacar algunos textos escritos por los mismos conquistadores que, como viajeros en busca de tierras para la Corona, dejaron plasmadas sus impresiones sobre cada uno de los sitios recorridos. Son documentos que nos sirven para hacer la historia social y cultural de los habitantes del Valle del Patía. Así el testimonio de Juan de Castellanos dice:

Salían en cuadrillas a descubrir las más cercanas villas. Destos una guerrera compañía de fuertes caballeros y peones descubrieron el Valle del Patía a donde vieron buenas poblaciones y gente bien armada que venía con brazaletes, pectos, morrones y otras diversas joyas de oro fino (Castellanos, 1955; 347).

Cieza de León en sus Crónicas sobre el Perú escribe:

La población del Patía que se extiende por un hermoso valle donde pasa un río que se hace arroyos y ríos que nacen en los unos de estos pueblos; el cual lleva su corriente al mar del Sur. Todas sus vegas y campañas fueron primero muy poblados (Cieza de León, 1982; 384).

Tanto el documento de Castellanos como el de Cieza, están haciendo referencia a una región rica en minerales, de gentes aguerridas y a un río, fuente vital para sus habitantes. El río Patía es considerado, por el caudal de sus aguas y por su extensión, el segundo del país. En un principio, y hasta no hace poco tiempo, fue navegado por pequeñas embarcaciones. Sirve como medio de comunicación con la costa pacífica, de donde se desprenden varias versiones sobre el poblamiento de El Patía.

En la carta que don Miguel de España dirige a don Francisco Xavier Torijano, se habla sobre la peculiar forma de ser de los habitantes del Valle del Patía:

Los habitantes de este país no moran continuamente en sus pueblos porque se retiran a sus granjerías que tienen en las playas de los ríos buscando un grano de oro para sus mantenimientos y vestuario, en que se ocupan cinco o seis meses, desde junio hasta fines de octubre, y sólo se recogen a sus habitaciones, otros seis meses, que son desde noviembre hasta junio (Citado por Zuluaga, 1986; 119).

Dato histórico que además coincide con el clima que en la región de El Patía se puede vivir: una temporada de invierno, caracterizada por torrenciales aguaceros, que cubre los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre, con una temperatura aproximada de 16° centígrados; y otra de verano o de sequía que cubre los meses de mayo, junio, julio y agosto, época cuando la tierra se reseca y erosiona, y cuya temperatura ambiental alcanza los 39° a 40° centígrados.

Cuando se apartan las nubes
todos decimos verano,
debemos tener en cuenta
que somos descendiente africano.

Alexander Ibarra

El presbítero Don Juan de Velasco, nativo de Quito, también se refiere a la región del Valle del Patía; alude a la etnia que habita la región y al clima en particular:

El del Patía situado en el gran valle del mismo nombre, es habitado solamente por negros y mulatos a excepción de sólo el cura... Todo es abundante en minerales de oro, de tumbaga y cobre finísimo. El clima es ardentísimo y sanguino y apenas hay quien pase por él sin contraer fiebres tercianas y sin llenarse de ampollas en el cuerpo. Fue por eso que el sepulcro de 6.000 indianos de Quito que en dos ocasiones sacaron los españoles para que ayudasen a conquistar el Popayán. Se halla lleno este valle de bosques de limones, los cuales caídos cubren la tierra (De Velasco, 1789; 50).

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