LITERATURA POPULAR
Tradición Oral en la localidad de El Patía (Cauca)
Hortensia Alaix de Valencia
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COPLAS (Continuación)

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Anamelia Caicedo

7. Coplas de burla festiva.

Los hombres de hoy en día
son como el higuerillo,
se ponen a buscar mujer
y no tienen pa’l cigarrillo.

Allá a la orilla del río
hay un palo de hiraca,
pensando que era mi novio
señalé una plasta de vaca.

Tan contenta que te fuiste
quesque venís milanita,
qué será que te ha pasado
que caminas apenitas.

Eso fue lo que sacaste
en la fiesta de la ardilla,
con las enaguas hechas pedazos
y el chiquillo en la barriga.

Señora por vida suya
por vida de mis festejos,
despácheme a mí primero
que soy cojo y vivo lejos.

Por aquí me voy metiendo
como raíz de caña brava,
la mujer es la que pierde
y el hombre no pierde nada.

Vámonos de aquí señores
que hemos de estar estorbando,
no lo dicen por lo claro
pero lo han de estar pensando.

A mi me llaman el bobo
y yo de bobo me atengo,
mientras los sabidos van
yo que soy bobo ya vengo.

Aunque la puerca sea rucia
y la maten en Sevilla,
y le echen leche a la sangre
siempre es negra la morcilla.

Las mujeres de hoy en día
son como la empanada,
brillosas por fuera
y por dentro nada.

Las mujeres de hoy en día
son como el alacrán,
apenas ven al hombre pobre
alzan la pata y se van.

Las mujeres de hoy en día
son como la paloma,
se pasan de loma en loma
para ver quien se las coma.

El sapo de la quebrada
es feo pero roñoso,
en cambio el de la mujer
hediondo pero sabroso.

Piensas que por tu amor
como cera me derrito,
andate pa’ los infiernos
que yo no te necesito.

Preguntaba a una sapa
como estaba su mercé,
por su sapo no pregunto
porque ya se lo toqué.

Porque te di la mano
pensabas que te quería,
yo que voy a estar queriendo
semejante porquería.

Lucero de la mañana,
luz y claridad del día,
préstame tu pita ‘e rejo
y yo te quito la ‘legría.

Las mocitas de hoy en día
son como la pitahaya,
no se dejan madurar
cuando el pájaro las daña.

Echa la cabuya al agua,
dale vuelta a la chorrera,
como quieres que te quiera
si sos prenda de cualquiera.

Allá arriba en aquel alto
tengo una mata de ají,
cada que subo y bajo
me encuentro con Luis Daví.

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