COPLAS
(Continuación)
5. Coplas sobre el negro. Casi todas hacen referencia a las características
físicas, morales, ya en forma crítica o valorando su fuerza, el poder de conquistador y
el color de su piel. En las coplas se encuentra referencia a la comida patiana rica en
maíz, maní y plátano, y algunas recuerdan el procesamiento del sacatín o aguardiente
chiquito.
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Mélida
Rodríguez
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Por las
calles del Patía
corre mucha agua jabón,
por delante buena cara
por detras murmuración.
Venimos del Patía
y somos patianos,
si nos vienen a pegar
nosotros también pegamos.
Por un blanco doy mis ojos,
por un indio un millón,
por un negro doy mi alma,
mi vida y mi corazon.
En el pueblo del Patía
un negro me desafía,
el cuerpo me hará pedazos
pero la zambita es mía.
En el pueblo del Patía
las muchachas bailan bien,
pero tienen un defecto
que se ríen de todo el que ven.
Cuando se apartan las nubes
todos decimos verano,
debemos tener en cuenta
que somos descendiente africano.
Me llaman media naranja
y soy la naranja entera,
me llaman Alexander Ibarra
pero no para cualquiera.
De los hombres del Patía
toda
la cabeza es frente,
si no me lo quieren creer
ahí está Carlos presente.
A los negros del Salau
les toca una herencia poca,
porque todo lo que ganaron
se lo gastaron en la coca.
El negro y el gallinazo
subidos en la barranca,
el negro pela las muelas
y el gallinazo las zancas.
Me puse a lavar un negro
a ver que color cogía,
mientras más jabón le echaba
más cenizo se ponía.
Si ser negro fuera afrenta
no existiera santo en pintura,
no existieran renglones negros
en la sagrada escritura.
El sango con zapallo,
fríjoles y maní,
echándole cilantro
también me lo comí.
La cocina patiana
entre otras cosas buenas,
saboriábamos tanto
en muchas nochebuenas.
Los ríos al crecer
dejaban mucho pez,
comíamos sin medida
no sucede otra vez.
Cuando hacen las arepas
asadas en callana,
verdad que a todos gusta
también a doña Juana.
¿Y qué? ¡Y la mazamorra!
es plato delicioso,
con leche de postrera
sentimos delicioso.
Mujeres del Patía
de piel morena suave,
tus ojos centellantes
invitan al amor.
La música te anima,
te pone en pos de baile,
empiezas a moverte
cantando como un fraile.
Cuando fui a Chiquinquirá
me tocó peliar con diez,
no le pegué sino a nueve
por ser la primera vez.
Yo no soy de por aquí,
yo soy de Santa Librada,
el que se meta conmigo
le quito la pendejada.
Yo soy un gallito fino
que me gusta la pelea,
el que quiere pelear conmigo
que venga para que vea.
De los hombres del Patía
mucho podemos decir,
que fueron buenos jinetes
y vamos a compartir.
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